
Hipopótamos bajo ataque: cómo la caza furtiva amenaza a una especie clave en Uganda
Los hipopótamos son animales sociales que durante mucho tiempo se han agrupado en el Parque Nacional Murchison Falls y otros parques nacionales de Uganda, pero últimamente su número parece estar disminuyendo.
La caza furtiva de hipopótamos se ha intensificado en los últimos años en algunos de los 10 parques nacionales de Uganda, según evidencias recientes. Los informes de los guardabosques y un estudio aéreo muestran que el número de ejemplares ha disminuido y que a menudo faltan los cadáveres, lo que es un claro indicio de caza ilegal. Estos hallazgos suscitan preocupaciones por la seguridad de estos animales vulnerables.
El 15 de febrero se celebra anualmente el Día del Hipopótamo con el propósito de fomentar la protección de este animal. En esta fecha, descubre cómo la caza furtiva amenaza a estos mamíferos en Uganda.
Por qué los cazadores furtivos atacan a los hipopótamos
Se sabe que estos herbívoros gregarios y de gran tamaño se congregan en los parques, y parece que los cazadores furtivos se están centrando cada vez más en ellos por sus dientes, que se tallan y se venden internacionalmente como marfil de hipopótamo, así como para el consumo local de carne.
Un estudio aéreo indica que el número de hipopótamos en los parques nacionales del país ha disminuido, según Charles Tumwesigye, subdirector de operaciones de campo de la Autoridad de Vida Silvestre de Uganda (UWA). “Sabemos que hay una reducción de estos animales, especialmente en el Parque Nacional Murchison Falls”, que alberga cerca de 3000 de los 10 000 hipopótamos que se calcula que hay en Uganda, afirma.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasificó a los hipopótamos como vulnerables en 2016, afirmando que las principales amenazas para el animal eran la pérdida y degradación de su hábitat, junto con la caza no regulada e ilegal. Estos animales, de casi cinco metros de largo, también pueden tardar en recuperarse de las pérdidas de población, en parte porque las hembras suelen tener solo una cría cada dos años.
Uganda ha experimentado una “tormenta perfecta para que el crimen organizado reclute a personas desesperadas”, asegura Michael Keigwin, fundador de la organización sin fines de lucro Uganda Conservation Foundation, que apoya a los guardabosques de la UWA. La sequía en el país, las inundaciones posteriores y los anteriores confinamientos por la pandemia han puesto en aprietos a las economías agrícolas locales y a otros negocios, lo que ha llevado a más personas a dedicarse a la caza furtiva, dice.
El país prohibió las exportaciones comerciales de dientes de hipopótamo en 2014, pero sigue existiendo un gran mercado internacional para las tallas, con dientes obtenidos de forma legal e ilegal en varios países.
(Podría interesarte: El ADN revela cómo evolucionaron los icónicos pinzones de Darwin)
Keigwin comenta que cree que los dientes de gran valor son el principal objetivo de los cazadores furtivos en Uganda, aunque a menudo también se llevan la carne. Como prueba, señala la carnicería que sus equipos han visto en los parques nacionales: los cazadores suelen “dejar los huesos y la cabeza, y eso es todo”. “Todo lo demás ha desaparecido”. A veces, añade, los cazadores se llevan todo el cuerpo y lo descuartizan más tarde, lo que puede dificultar aún más el seguimiento de las pérdidas.
En los últimos dos años, dijo el fundador de Uganda Conservation Foundation en 2023, sus equipos descubrieron constantemente restos despojados, especialmente en el Parque Nacional de las Cataratas Murchison y en el Parque Nacional Reina Isabel, otro bastión de la especie. Se estima que hasta el 60 % de los hipopótamos de Murchison fueron cazados furtivamente durante la pandemia.
Sin embargo, Tumwesigye, Explorador de National Geographic, aclara que aún se está determinando el número de muertes. “No podemos confirmarlo hasta que tengamos los resultados de la encuesta”, aclara.
El marfil de hipopótamo se talla habitualmente para fabricar joyas y figuras que se comercializan principalmente en Asia, pero también en Europa y Norteamérica.
Dado que los cadáveres suelen desaparecer, no está claro si los cazadores furtivos cazan hipopótamos principalmente por su carne, sus dientes o ambos, admite el Explorador. “Creemos que puede que no se trate únicamente del comercio de dientes, sino también de carne, ya que cuando se trata de carne de animales silvestres se llevan los cadáveres”, explica, y añade que cree que probablemente hayan perdido más hipopótamos por el comercio de carne de animales silvestres en general.
(Lee más: El sorprendente lenguaje del olor con el que el leopardo de las nieves encuentra pareja)
Delitos relacionados con los hipopótamos
Las incautaciones de dientes de hipopótamo se dispararon en 2023 en Uganda, según Focused Conservation, una organización mundial sin fines de lucro que investiga los delitos contra la vida silvestre junto con la Unidad de Delitos contra la Vida Silvestre de la UWA. El grupo conservacionista emitió una alerta en 2023 en la que afirmaba que, entre enero y junio de ese año, las autoridades ugandesas incautaron 598 dientes de hipopótamo. Sin embargo, según las cifras del grupo, en todo el 2022 las autoridades solo incautaron 32 dientes.
Focused Conservation indica que recopiló los datos sobre hipopótamos en nombre de United for Wildlife, un grupo fundado por la Royal Foundation y el príncipe Guillermo que tiene como objetivo poner fin al comercio ilegal de vida silvestre. En el informe, Focused Conservation también advierte que hay funcionarios del Gobierno directamente implicados en el comercio ilegal de vida silvestre en Uganda y que, a pesar de la prohibición de 2014, los traficantes con buenos contactos a veces consiguen permisos para exportar dientes de hipopótamo.
Las investigaciones siguen en curso. El hecho de que una incautación sea reciente no significa necesariamente que los dientes procedan de hipopótamos recién cazados, indica Tumwesigye. “Es difícil establecer la conexión”.
Para matar a un animal tan grande como un hipopótamo, los cazadores furtivos deben ser extremadamente hábiles y eficientes. Keigwin afirma que los cazadores furtivos de Uganda lo son: a menudo completan esta ardua tarea y arrastran el cadáver en menos de 30 minutos.
Por la noche, los cazadores furtivos se adentran con barcos pesqueros sin licencia en zonas de los parques nacionales de Uganda, arponean a uno de estos animales de varias toneladas, lo descuartizan y se lo llevan, detalla.
Cuando los animales salen del agua para alimentarse, los cazadores furtivos también emplean otras herramientas, como trampas grandes, fosas en las que los hipopótamos pueden caer sobre púas y gatillos que pueden lanzar una lanza con peso desde arriba hacia los omóplatos de los animales, explica Keigwin. Con cualquiera de estos métodos, añade, es posible que los grupos de cazadores furtivos también tengan que tirar una lanza a los animales heridos para matarlos.
“Lo principal que debemos hacer es mejorar nuestras estrategias de patrullaje dentro de las áreas protegidas”, subraya Tumwesigye. “Los hipopótamos permanecen en áreas específicas que son conocidas, por lo que una vez que intensifiquemos nuestros patrullajes, deberíamos poder combatir la caza furtiva”.
“Hemos hecho todo lo posible y la UWA ha hecho un trabajo extraordinario, todo lo que ha podido, pero ha contado con muy poco personal y recursos”, afirma Keigwin, quien añade que, durante la pandemia, su grupo alimentó a los guardabosques, proporcionó combustible para los coches, medicamentos veterinarios para el rescate de animales y mucho más.
(Descubre: Las ardillas son más que adorables: algunas pueden resistir el veneno de la serpiente de cascabel)
Los hipopótamos son uno de los mamíferos más mortíferos
Aunque los hipopótamos son una gran atracción turística en Uganda, estos animales también son vecinos peligrosos. Cada año, los hipopótamos matan a unas 500 personas en toda África, lo que los convierte en uno de los mamíferos más mortíferos del mundo.
Estos animales necesitan grandes extensiones de agua dulce con zonas lo suficientemente poco profundas como para poder estar de pie (los hipopótamos no saben nadar), pero también deben poder sumergirse por completo para mantenerse frescos y evitar que se les agriete la piel. Estos animales también son muy territoriales, lo que los pone en conflicto directo con los humanos que pueden invadir su hábitat o acercarse demasiado a sus crías.
“Existe una necesidad apremiante de una mayor coordinación en materia de conservación dentro y entre las regiones donde se encuentran los hipopótamos (África occidental, oriental y meridional) para crear acciones significativas y coordinadas que protejan tanto a las poblaciones de hipopótamos como a su hábitat”, subraya la ecóloga conservacionista Rebecca Lewison, de la Universidad Estatal de San Diego, coautora de la evaluación de la UICN sobre la especie.
En Uganda y en otras partes de África, las tensiones en torno a los hipopótamos han aumentado a medida que la agricultura y la acuicultura se han expandido hacia el hábitat tradicional de estos animales, lo que ha provocado la muerte tanto de los animales como de humanos. Las inundaciones en Uganda también agravaron estas interacciones, ya que los territorios de los hipopótamos se acercaron a las zonas pobladas.
(Más sobre animales: Bucea como un profesional, pero tiene el corazón frágil: los 4 datos sobre el pingüino de Humboldt)
El comercio mundial de partes de hipopótamo
Los hipopótamos son nativos de 38 países subsaharianos de África, con una población total estimada de entre 115 000 y 130 000 ejemplares salvajes, según la evaluación de la UICN de 2016. Sin embargo, las sobreestimaciones anteriores del número de hipopótamos han dificultado el seguimiento de la salud y la gestión de la especie, según el grupo.
En la cumbre de 2022 sobre el tratado internacional que regula el comercio mundial de vida silvestre, no se aprobó una propuesta para prohibir todo el comercio transfronterizo de hipopótamos y productos derivados de ellos.
Algunos informes sugieren que el comercio mundial de marfil de hipopótamo se ha mantenido estable o ha disminuido en los últimos años, pero el seguimiento mundial de este comercio sigue siendo defectuoso e inconsistente, argumentaron los defensores de la propuesta, lo que puede ocultar las amenazas contra los animales.
Un análisis de Traffic, una organización mundial sin ánimo de lucro que se centra en el comercio de vida silvestre, señaló que entre 2009 y 2018, los países exportadores de hipopótamos declararon haber comercializado alrededor de 55 000 libras (unos 75 000 dólares) y 40 000 especímenes de marfil de hipopótamo, mientras que los países y territorios importadores declararon haber recibido alrededor de 80 000 libras y 23 000 especímenes. Aún no está claro cómo explicar estas discrepancias. Según Traffic, Uganda fue responsable del 40 % de las exportaciones de marfil durante ese periodo.
Estas disparidades son “preocupantes y apuntan a un problema mayor sobre la viabilidad de las poblaciones de hipopótamos en el futuro”, dice Lewison.
“Los hipopótamos son muy importantes para el ecosistema, no solo por su pastoreo, sino porque las algas que crecen en sus excrementos son increíblemente importantes para la pesca”, explica Keigwin. “El turismo también los necesita”, añade, “y perderlos en tal medida es extremadamente perjudicial”.
La National Geographic Society apoya Wildlife Watch, nuestro proyecto de periodismo de investigación centrado en los delitos y la explotación de la vida silvestre. Lee más historias de Wildlife Watch aquí y envía tus sugerencias, comentarios e ideas para historias a NGP.WildlifeWatch@natgeo.com. Obtén más información sobre la misión sin ánimo de lucro de la National Geographic Society en natgeo.com/impact.