Los huevos fosilizados revelan una nueva forma de datar la era de los dinosaurios
Los minerales radiactivos presentes en las cáscaras de los huevos pueden ayudar a los científicos a determinar la edad de un fósil con una precisión asombrosa.

Los científicos excavan nidos de dinosaurio en la cuenca oriental del Gobi, en Mongolia. La Exploradora de National Geographic Lindsay Zanno y su equipo analizaron huevos de la región para probar un nuevo método de datación de fósiles.
Los huevos puestos por los dinosaurios han proporcionado a los paleontólogos una nueva forma de datar la prehistoria. Al observar los minerales radiactivos absorbidos por las cáscaras de los huevos en el pasado remoto, los expertos han descubierto un método novedoso para determinar cuándo se pusieron, lo que podría situar los ecosistemas antiguos en una línea temporal más precisa.
La nueva investigación, publicada recientemente en la revista Communications Earth & Environment, se suma a un creciente conjunto de pruebas que indican que las cáscaras de huevos fósiles contienen pistas minerales que permitirán a los expertos datarlas directamente.
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En lugar de deducir las fechas de los fósiles a partir de las rocas en las que se encuentran incrustados, el estudio, dirigido por el Dr. Ryan Tucker, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Stellenbosch, propone que los minerales radiactivos como el uranio presentes en las cáscaras de huevo fósiles pueden utilizarse para datar directamente los fósiles y refinar las líneas temporales prehistóricas que hasta ahora eran un misterio. (En septiembre de 2025, un equipo de paleontólogos chinos anunció que había datado huevos utilizando pistas en el mineral calcita contenido en los fósiles).
“Los paleontólogos excavan y estudian estos restos para que podamos reconstruir la historia de la vida en la Tierra, pero una historia sin una línea temporal es, en el mejor de los casos, absurda y, en el peor, engañosa”, afirma la coautora del estudio y paleontóloga del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, Lindsay Zanno, que es Exploradora de National Geographic. Sin una idea de cuándo vivió un organismo prehistórico, dice, “un fósil fuera de contexto en el tiempo y el espacio es inútil”.
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Cómo se calcula la edad de los fósiles
Hasta ahora, la línea temporal prehistórica se ha establecido a partir de las rocas en las que están enterrados los fósiles. Cuando los antiguos volcanes arrojaban roca fundida y cenizas, por ejemplo, las erupciones contenían minerales radiactivos como el uranio. El uranio se convierte en plomo a un ritmo constante con el paso del tiempo, lo que a veces se denomina su vida media, y durante décadas los geólogos han podido observar la proporción de uranio y plomo en una muestra de roca para calcular cuánto tiempo hace que se formó esa roca.

Fragmentos expuestos de cáscaras de huevos de dinosaurio en Teel Ulaan Chaltsai, cuenca oriental del Gobi. Un nuevo método de datación podría ayudar a los paleontólogos a comprender con mayor precisión los ecosistemas y las líneas temporales prehistóricas.
El problema para los paleontólogos es que muchos fósiles se encuentran en sedimentos que carecen de estos relojes radiactivos. Cuando un experto dice que un dinosaurio tiene unos 75 millones de años, eso suele significar que su fósil se encontró en una capa rocosa muy cercana a otra capa rocosa que contenía algo parecido a un lecho de cenizas que se podía datar correctamente. O que un fósil se parece a otro fósil encontrado en dicha asociación con una capa de cenizas.
Si un fósil de dinosaurio no se encuentra en una capa rocosa llena de cenizas o rocas volcánicas solidificadas, los paleontólogos solo pueden estimar aproximadamente la edad del fósil. Los famosos fósiles bien conservados de la cuenca del Gobi en Mongolia, dinosaurios como el famoso Velociraptor, entran en esta categoría, ya que su edad real es incierta sin una forma directa de determinar el tiempo geológico.
“Hay yacimientos importantes de dinosaurios en América del Norte y Asia que conservan cáscaras de huevo y huesos, pero estos no se han datado con precisión debido a la falta de capas de ceniza”, menciona la paleontóloga Darla Zelenitsky, de la Universidad de Calgary, que no participó en el nuevo estudio. Aunque advierte que “las cáscaras de huevo de dinosaurio no se encuentran con mucha frecuencia”, señala que, con la datación por uranio-plomo (U-Pb), “cuando se encuentran, podrían ayudarnos a determinar la edad de los yacimientos fósiles, especialmente en lugares que no tienen capas de ceniza volcánica”.
Investigaciones anteriores sobre cáscaras de huevo relativamente recientes han demostrado que esas cáscaras absorbieron uranio de los sedimentos circundantes cuando quedaron enterradas. Lo mismo ocurría con los huevos de hace muchos millones de años, por lo que Zanno y sus colegas buscaron huevos de dinosaurio de dos lugares diferentes para comprobar su hipótesis.
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¿Cómo funciona la datación de los dinosaurios utilizando cáscaras de huevo?
El primer conjunto de huevos procedía de la Utah prehistórica, depositado por dinosaurios parecidos a loros llamados oviraptosaurios y enterrado entre dos capas de ceniza que se dataron directamente en unos 99 millones de años. Las fechas de estos huevos con datación U-Pb dieron como resultado unos 97 millones de años, muy cerca de las fechas obtenidas a partir de las rocas.
Los expertos señalan que la naturaleza porosa de los huevos y las particularidades de cómo se conservaron probablemente dieron lugar a una fecha ligeramente más reciente que la de las cenizas, pero las cifras son tan similares que los resultados siguen indicando que las cáscaras de los huevos pueden proporcionar una estimación aproximada de la edad cuando no se dispone de capas de ceniza.

Los estratos expuestos que contienen fósiles en Teel Ulaan Chaltsai, cuenca oriental del Gobi, Mongolia. El equipo descubrió que los huevos fosilizados del yacimiento fueron enterrados hace unos 75 millones de años, lo que confirma que los dinosaurios vivían allí durante el Cretácico Superior.
“Nuestro estudio demuestra que la datación de las cáscaras de huevos de dinosaurio es tan fiable, y en algunos casos incluso mejor, que los métodos históricos” utilizados para datar fósiles fuera de las capas de ceniza, indica Zanno.
Una vez establecida la gran precisión de la nueva técnica, Zanno y sus colegas probaron el método con huevos puestos por una especie desconocida de dinosaurio del desierto de Gobi, en Mongolia. Se cree que el yacimiento, conocido como Teel Ulaan Chaltsai, data de entre el Cretácico temprano y el Cretácico tardío, es decir, de entre 145 y 66 millones de años de antigüedad. Los nuevos resultados revelaron que los huevos de dinosaurio del yacimiento fueron enterrados hace unos 75 millones de años, lo que confirma que esos animales prehistóricos vivían y anidaban allí durante el Cretácico tardío.
“Este método de datación aún se encuentra en una fase inicial, pero es muy prometedor”, subraya Zelenitsky. El método podría permitir a los expertos obtener una visión mucho más clara de cuestiones evolutivas y ecológicas generales. “Cuantas más herramientas de datación tengamos, mejor podremos comprender grandes cuestiones como la evolución de los dinosaurios y los cambios en sus ecosistemas a lo largo del tiempo”.
El método se perfeccionará mediante estudios futuros. “Sabíamos que teníamos que determinar cómo incorporan los elementos radiactivos las cáscaras de los huevos de dinosaurio y qué comprobaciones debían realizarse para garantizar la fiabilidad de la datación de un huevo de dinosaurio”, señala Zanno.
Pero ella y sus colegas ven el potencial de evaluar mejor otros yacimientos fósiles del planeta que están repletos de huevos, pero cuya edad es incierta. La formación Elliot de Sudáfrica, por ejemplo, contiene múltiples yacimientos de huevos y nidos de dinosaurios herbívoros de cuello largo llamados saurópodos, pero carece de rocas volcánicas para determinar su edad con precisión, al igual que los yacimientos de huevos de Auca Mahuevo, en la Patagonia, que están repletos de huevos de enormes herbívoros de cuello largo llamados titanosaurios. Al analizar las posibilidades, Zanno afirma: “No podría estar más emocionada por el futuro”.
La organización sin fines de lucro National Geographic Society, comprometida con dar a conocer y proteger las maravillas de nuestro mundo, financió el trabajo de la Exploradora de National Geographic Lindsay Zanno.