
La pesca de arrastre no solo daña la vida marina: también libera CO2
En el mar del Norte, cerca de la costa norte de Francia, se iza una red de arrastre a bordo de un barco pesquero. La pesca de arrastre de fondo es una práctica destructiva y, según las investigaciones, también genera emisiones de carbono.
La pesca de arrastre de fondo, o el uso de redes pesadas para rascar el fondo del océano en busca de peces, tiene un efecto perjudicial sobre la vida marina y los ecosistemas marinos. A pesar de ello, esta práctica sigue proporcionando más de una cuarta parte de las capturas pesqueras en todo el mundo.
Un estudio histórico publicado en 2024 en la revista Frontiers in Marine Science descubrió que la pesca de arrastre de fondo es responsable de la emisión de hasta 370 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera cada año, lo que la convierte en una práctica destructiva tanto para la vida marina como para el clima.
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En el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, que se conmemora el 28 de enero, conoce cuál es el impacto de esta técnica pesquera en el planeta.
Las emisiones de la pesca de arrastre
Según el artículo de 2024, la pesca de arrastre de fondo realizada entre 1996 y 2020 contribuyó con 0.97 partes por millón (ppm) al dióxido de carbono (CO2) atmosférico. Si continúa así, los autores predicen que añadirá entre 0.2 y 0.5 ppm adicionales de CO2 para 2030. Para contextualizar, la tasa de crecimiento del dióxido de carbono en la atmósfera aumenta actualmente una media de 2.4 ppm al año, según el informe Global Carbon Budget de 2023.
Puede que solo sea una pequeña parte de las emisiones totales, pero los expertos afirman que incluso las reducciones más pequeñas pueden ayudar a combatir el cambio climático.
“El calentamiento global es como una muerte por mil cortes. Hay muchas fuentes diferentes que producen emisiones de CO2”, explica Enric Sala, ecólogo marino, Explorador de National Geographic y uno de los autores del estudio de 2024. “Las emisiones de la pesca de arrastre de fondo son pequeñas en comparación con las emisiones producidas por la quema de combustibles fósiles en tierra, pero todo, todo cuenta”.
Para frenar esta práctica destructiva, los consumidores podrían sentirse tentados a evitar a toda costa el pescado capturado con redes de arrastre de fondo en el supermercado, pero Sala añade que, salvo en algunos casos concretos, esto podría no suponer una diferencia. Más bien, argumenta, la atención debería centrarse en conseguir que las áreas protegidas restrinjan por completo esta técnica de pesca.
“Lo más sensato sería prohibir la pesca de arrastre de fondo en las áreas marinas protegidas”, insiste el Explorador. “Empecemos por ahí”.
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Cómo la pesca de arrastre calienta el planeta
Utilizando investigaciones anteriores sobre el potencial de almacenamiento de carbono, datos pesqueros que rastrean dónde se realizó la pesca de arrastre de fondo y modelos de circulación oceánica, los investigadores estimaron la cantidad de CO2 que esta técnica bombeó a la atmósfera entre 1996 y 2020.
A continuación, modelaron dos posibles escenarios futuros, uno en el que toda la pesca de arrastre de fondo se detiene en 2030 y otro en el que se detiene en 2070.
Entre el 55 % y el 60 % de las emisiones producidas por la pesca de arrastre de fondo submarina se liberan a la atmósfera en un promedio de nueve años, mientras que el CO2 restante puede crear condiciones más ácidas en el lugar donde se libera, según sus resultados. Con aproximadamente 370 millones de toneladas métricas de CO2, la fracción anual estimada de dióxido de carbono emitida a la atmósfera por la pesca de arrastre es casi el doble de las emisiones anuales derivadas de la quema de combustibles de toda la flota pesquera mundial.
“Esto ayuda a los países a comprender que esta industria puede emitir CO2, y de hecho lo hace”, comenta Trisha Atwood, profesora asociada de la Universidad Estatal de Utah y autora principal del estudio. “Tienen el potencial de mitigarlo mediante una mejor gestión de la pesca y los lugares donde se practica”.
La pesca de arrastre en el fondo marino suele implicar el uso de "puertas" metálicas que pueden pesar más de 5000 kilos cada una, utilizadas para navegar y sujetar las redes lastradas en el lugar previsto, cuya extensión puede superar los 182 metros. Esta práctica puede desgarrar sedimentos y destruir hábitats naturales al causar perturbaciones físicas en el fondo marino que se han comparado con la tala rasa de bosques.
"Desde hace mucho tiempo sabemos que esta actividad tiene consecuencias devastadoras para los ecosistemas muy sensibles del fondo marino", reflexiona Camilo Mora, analista de datos de la Universidad de Hawái que ha estudiado los efectos del cambio climático en los ecosistemas marinos y terrestres. "Gracias a este estudio, descubrimos que las consecuencias de la pesca de arrastre de fondo también van mucho más allá del propio ecosistema", comentó Mora, quien no participó en la investigación.
Esta práctica pesquera generalizada genera la mayor cantidad de emisiones en el Mar de China Oriental, el Mar Báltico, el Mar del Norte y el Mar de Groenlandia, según el estudio. También identifica el Mar de China Meridional, el Mar de Noruega y la costa pacífica de Japón como zonas donde los autores observan una mayor liberación de CO2 a la atmósfera inducida por la pesca de arrastre de lo previsto, basándose en la actividad de arrastre local.
"El CO2 que se produce con esta actividad en otros lugares se desplaza por el océano. No sale necesariamente en el lugar donde se pesca", explicó Atwood, describiendo el "impactante" fenómeno por el cual la pesca de arrastre en un lugar provoca la emisión de CO2 en otro, como un efecto "vecino".
Un artículo de 2021 que escribió en colaboración con Sala fue el primero en cuantificar la posible liberación de carbono en el océano por la pesca de arrastre de fondo, lo que, según ellos, motivó esta investigación.
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Qué hacer para limitar los efectos perjudiciales de la pesca de arrastre
Algunos, como Mora, sostienen que el llamamiento a la acción que plantean estos hallazgos de 2024 debería ser más contundente. "La pesca de arrastre de fondo no vale la pena; por la escasa cantidad de alimento que obtenemos y la destrucción que causa, no es una buena opción desde el punto de vista moral, ético o incluso económico", sostiene Mora. "Más que las regulaciones, el consumidor activo debería estar informado de las consecuencias de comer ciertos tipos de pescado", añade.
Los consumidores de la Unión Europea deben poder identificar si el pescado que están pensando comprar en el supermercado ha sido capturado mediante redes de arrastre, ya que la UE exige que las fuentes de pescado sin procesar se etiqueten con el tipo de arte de pesca utilizado para la captura. Sin embargo, el cumplimiento de estas normas varía según los productos y los países.
En Estados Unidos no existen tales normativas, aunque la pesca de arrastre de fondo está prohibida en más de la mitad de las aguas federales estadounidenses y los artes utilizados para el arrastre están prohibidos en más de un tercio, según un informe del Consejo de Gestión Pesquera de Estados Unidos de 2023.
Pero Sala considera que "cargar la responsabilidad sobre los consumidores" es una "táctica típica utilizada por la industria para eludir su responsabilidad".
El ecólogo sostiene que, a pesar de que la elección de los consumidores se "aclama" como una solución para reducir la sobrepesca, no hay suficientes personas que cambien sus hábitos alimenticios como para que esto tenga un impacto significativo. En cambio, preferiría que se prohibiera la pesca de arrastre en las áreas marinas protegidas, donde esta práctica sigue estando permitida en gran medida.
"La pesca de arrastre de fondo es la forma más dañina de obtener alimentos del océano. Sabemos que los impactos ecológicos son desastrosos", insiste el Explorador de National Geographic. "Y ahora, tenemos el impacto del calentamiento global".