
¿El T. rex crecía lentamente? Las investigaciones sugieren que tardaba hasta 40 años en alcanzar la edad adulta
Un esqueleto completo de un joven T. rex en exhibición en el Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos.
El mayor análisis jamás realizado de fósiles de T. rex sugiere que el gigante y feroz depredador del período Cretácico era un animal de desarrollo tardío y lento, que demoraba aproximadamente entre 35 y 40 años en alcanzar la madurez. Con un peso máximo de 8 toneladas, un T. rex adulto hacía temblar el suelo con cada paso que daba, pero tardaba más de lo que se imaginaba en convertirse en ese dinosaurio tan temido de la prehistoria.
Este nuevo análisis detallado de los anillos de crecimiento en los huesos de 17 fósiles de Tyrannosaurus rex se publicó el 14 de enero en el sitio web de artículos científicos PeerJ y en la revista científica Science, y sugiere que estos dinosaurios tardaban unos 15 años más en convertirse en adultos, a diferencia de lo que los estudiosos estimaban anteriormente.
Descubre cómo se llevó a cabo este estudio y los descubrimientos de la nueva investigación sobre este mítico y feroz dinosaurio que sigue despertando tanta curiosidad hasta nuestros días.

"Sue", un ejemplar de Tyrannosaurus rex, en la exhibición "Planeta en Evolución" del Museo Field de Historia Natural de Chicago, Illinois, en Estados Unidos.
El tiranosaurio rex probablemente tuvo un desarrollo tardío
A lo largo de los años, el Tyrannosaurus rex ha consolidado su reputación como uno de los depredadores más impresionantes que jamás hayan habitado la Tierra. Sin embargo, según una nueva investigación, es probable que estas bestias no alcanzaran la edad adulta completa hasta alrededor de los 40 años, lo que significa que pasaban gran parte de sus vidas como versiones más pequeñas y menos intimidantes de los gigantes que imaginamos, cuya imagen se ha consolidado en películas y libros.
Basándose en estudios realizados hace dos décadas, publicados en la revista científica New Scientist, se creía que el T. rex alcanzaba su peso máximo de ocho toneladas en unos 20 o 25 años, y que probablemente solo vivía hasta los 30 años. Este conocimiento está siendo cuestionado con los últimos hallazgos.
El nuevo análisis realizado en los anillos de los huesos de las piernas del depredador revela que tenía un desarrollo tardío, demorando hasta cuatro décadas en alcanzar el tamaño adulto. Como resultado de su lento crecimiento, el T. rex se habría visto obligado a pasar gran parte de su vida compitiendo por el alimento con depredadores más pequeños.
Los hallazgos proporcionan a los paleontólogos la imagen más clara hasta el momento de cómo creció realmente el mayor depredador terrestre conocido a lo largo de su vida, y refuerzan la hipótesis de la existencia de más de una especie de tiranosaurio.
“Este estudio es lo mejor que se puede esperar”, dijo a Science Lindsay Zanno, paleontóloga de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Estados Unidos. “Los que trabajamos con la historia de la vida de los dinosaurios depredadores llevábamos tiempo esperando ansiosamente estos resultados”, declaró a la publicación.
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El esqueleto de la mandíbula de un Tyrannosaurus rex expuesto en el Palais de la Découverte, el museo de la ciencia de París.
Cómo se realizó el nuevo análisis sobre la madurez de los tiranosaurios rex
Según la investigación conjunta firmada por tres científicos (Holly Woodward Ballard, Nathan Myhrvold y John R. Horner), los dinosaurios (como muchos otros animales) experimentan aceleraciones y desaceleraciones anuales en su crecimiento hasta alcanzar la edad adulta. Al igual que los anillos de crecimiento de los árboles registran el crecimiento estacional, esta variación aparece en los cortes transversales de los huesos de los animales como una serie de bandas más estrechas y más gruesas.
Utilizando mediciones de estas características en huesos de las costillas y la cadera, los investigadores estimaron en estudios anteriores que el T. rex tenía una tasa de crecimiento meteórica cuando era joven, alcanzando rápidamente su tamaño máximo en unos 25 años. Pero estos estudios se basaron en solo unos pocos individuos.
Para refinar esta métrica, Holly Woodward Ballard, paleontóloga de la Universidad Estatal de Oklahoma (Estados Unidos), y sus colegas quisieron ampliar el tamaño de la muestra en el nuevo estudio. A partir de 2014, los investigadores recogieron muestras óseas de fósiles de T. rex conservados en diversas instituciones. Y, en lugar de analizar los huesos de varias partes del cuerpo, se centraron únicamente en los huesos de las piernas.
“Los huesos de las piernas suelen ser uno de los que crecen más rápidamente en un animal, porque necesitan compensar el aumento de peso a medida que el animal se desarrolla”, explica. “Por lo tanto, revelan mucho más sobre cómo crecía el animal año tras año”, dijo la paleontóloga a Science.

Titus, el esqueleto de Tyrannosaurus rex, en exhibición en Wollaton Hall en Nottingham, Reino Unido.
Para el análisis, recogieron muestras de 17 individuos diferentes de tiranosaurios rex, desde ejemplares jóvenes hasta ejemplares muy viejos y grandes. En el artículo, los investigadores contaron que analizaron los anillos de crecimiento cortando rodajas de 3 milímetros de grosor de los huesos de la parte inferior de la pierna y, a continuación, los trituraron hasta que quedaron tan finos que la luz podía atravesarlos.
Woodward y su equipo también dieron un paso más allá al contar grupos de anillos estrechos agrupados, algo que los investigadores anteriores no habían tenido en cuenta porque creían que esos grupos representaban breves interrupciones del crecimiento dentro del mismo año. Además, el equipo examinó los fragmentos de hueso de la pierna bajo luz polarizada cruzada, revelando anillos ocultos que, de otro modo, serían invisibles.
Los estudiosos también desarrollaron un algoritmo que combinó los anillos de crecimiento de doce T. rex para crear una única curva de crecimiento para la especie. Curiosamente, cuando los investigadores incorporaron los anillos agrupados y ocultos en su modelo, la incertidumbre estadística de la curva de crecimiento resultante disminuyó. Los anillos adicionales, al parecer, merecían ser contabilizados, ya que encajaban en la misma secuencia biológica.
El análisis actual, cuyo resultado se publicó a principios de 2026, revela que el T. rex crecía más lentamente de lo que se pensaba anteriormente y que su tasa de crecimiento era variable, dependiendo de las condiciones ambientales. Probablemente no alcanzaba sus gigantescas proporciones hasta los 40 años de edad, un crecimiento similar al de otros tiranosaurios conocidos, lo que contradice las afirmaciones de estudios anteriores de que crecía muy rápidamente.
Entre los fósiles analizados, dos crecieron más lentamente que los demás, lo que llevó a los investigadores a plantear la posibilidad de que pertenecieran a otras especies, como el Nanotyrannus, o que formaran parte de un “complejo Tyrannosaurus”. “Basándonos en las diferencias de crecimiento, proponemos que estos dos son de una especie diferente, o tal vez sean T. rex enfermos o heridos, o incluso enanos debido a alguna razón ambiental”, señala Ballard en el artículo.
Los resultados de este nuevo análisis también sugieren que el T. rex pudo haber pasado gran parte de su vida como un depredador de tamaño pequeño o mediano, en lugar del gigante que todos imaginamos. Debido a esto, se habría adaptado gradualmente a diferentes hábitats a medida que envejecía, lo que probablemente lo puso en mayor competencia con otros depredadores de su entorno.