
Guía para explorar la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt en Chile y ver al segundo animal más grande del planeta
Una ballena nada en el mar en la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, Chile.
En el centro norte de Chile, la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt protege una región rica en especies. Durante la temporada estival, uno de los animales más grandes del mundo, la ballena fin, nada en esta zona en busca de alimento, ofreciendo vistas imperdibles. Además de este gigante del océano, los amantes de la naturaleza que lleguen a esta reserva natural observarán colonias del pingüino de Humboldt y una biodiversidad excepcional.
National Geographic Latinoamérica viajó al país sudamericano para visitar la Reserva y dialogó con una guía local que brindó más detalles sobre el lugar y las especies que lo habitan. Explora esta área protegida única en el mundo y descubre cuándo es el mejor momento para conocerla.

El avistamiento de fauna es el principal atractivo de la Reserva. Al circunnavegar por las islas se pueden observar harenes de lobos marinos, entre otros. Arriba, una imagen tomada en Isla Chañaral, Chile.
Qué ver en la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt
La Reserva Nacional Pingüino de Humboldt se encuentra en el centro norte de Chile. Está compuesta por tres islas: Chañaral, la más grande, en la Región de Atacama, e islas Choros y Damas, ambas pertenecientes a la Región de Coquimbo, indica el Sistema de Información y Monitoreo de Biodiversidad (SIMBIO) del Ministerio del Medio Ambiente de Chile.
La reserva fue creada el 3 de enero de 1990 y protege diversas especies animales y vegetales. Entre ellas destaca el emblemático pingüino de Humboldt, que da nombre a esta área protegida y que encuentra allí “uno de los principales sitios de reproducción y anidación a lo largo de la costa del país”, de acuerdo con la Corporación Nacional Forestal (CONAF) de Chile.
Esa ave “es el rey de la reserva, ya que nidifica en la parte superior de las islas”, comenta Constanza Cortes, guía turística y tripulante de cubierta en torno a la isla Chañaral y licenciada en Trabajo Social con enfoque socioambiental. Allí se reproduce en dos fechas principales: de marzo a abril y entre octubre y noviembre, y puede poner dos huevos por nido que eclosionan en 45 días aproximadamente.
Quienes se aventuran a circunnavegar estas islas también aprecian otras aves, como el piquero (Sula variegata), el pato yunco (Pelecanoides garnotii), el cormorán (familia Phalacrocoracidae), la bandurria (Theristicus caudatus), el halcón peregrino (Falco peregrinus) y gaviotas, entre otros, describen la tripulante de cubierta y el SIMBIO.
También se encuentran 68 especies de vertebrados terrestres, entre los que figuran el chungungo (Lontra felina), el lobo marino de un pelo (Otaria flavescens) y el lobo marino de dos pelos (Arctocephalus australis).
En cuanto a las especies de flora, “en épocas lluviosas en la reserva se observan flores diversas, como añañucas, lirios, manzanilla costera y muchas más debido al efecto del desierto florido del sector de Atacama”, describe Cortés. En épocas más secas florecen otras especies adaptadas a la aridez local.

Lobos marinos descansan sobre las rocas de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt. En este lugar se pueden encontrar lobos marinos de un pelo (Otaria flavescens) y lobos marinos de dos pelos (Arctocephalus australis).
Delfines marinos y ballenas en esta reserva chilena
Entre los mamíferos marinos de la reserva destacan el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), un animal robusto de la familia Delphinidae que es residente de la zona (o sea, vive durante todo el año allí); ballenas y cachalotes, que llegan hasta el lugar temporalmente para alimentarse.
En los meses más cálidos se observa en la zona la ballena fin (Balaenoptera physalus), considerada el segundo animal vivo más grande del mundo después de la ballena azul. Este animal tiene un largo promedio de 21 metros en los machos y de 22 metros en las hembras, con un máximo de 27 metros y un peso de entre 35 y 60 toneladas, de acuerdo con un documento publicado en el sitio web del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura chileno.
La observación de este enorme cetáceo nadando junto a las embarcaciones es un espectáculo imperdible que permite dimensionar su tamaño e importancia.

El lomo de una ballena fin emerge a pocos metros de una embarcación durante una navegación en la Reserva Pingüino de Humboldt en enero de 2026.
Qué hacer en la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt
El avistamiento de fauna es el principal atractivo de la Reserva. La experiencia permite maravillarse con paisajes singulares y ser testigo de especies emblemáticas, desde la llamativa ballena fin hasta pequeñas pero curiosas aves y harenes de lobos marinos.
Para hacerlo, se debe contratar el servicio de traslado en botes, que cuenta con guías locales especializados.
Los visitantes pueden partir desde la caleta Chañaral de Aceituno, en el norte de Coquimbo, donde es posible abordar una lancha para circunnavegar la Isla Chañaral. O bien salir desde la caleta Punta de Choros, desde la cual zarpan las embarcaciones que se dirigen hacia las islas Damas y Choros.
“Actualmente, solo se puede desembarcar en Isla Damas, con estrictos cuidados y durante una hora como máximo”
Es importante destacar que actualmente la única isla del archipiélago donde está permitido desembarcar es Damas, con estrictos cuidados. Allí el tiempo máximo de permanencia es de una hora y está prohibido bañarse en sus playas.
“Antiguamente las personas podían bajarse en las (tres) islas, pero se evidenció que no respetaban normas éticas mínimas (como la gestión de residuos) y estos permisos representaban un riesgo para la diversidad de las especies y su fragilidad ante el ser humano”, subraya Cortes, que creció junto a la caleta de Chañaral de Aceituno y ha podido atestiguar el valor de la biodiversidad local.
(Continúa leyendo: Una fotógrafa de National Geographic documenta el regreso de los últimos caballos salvajes del mundo)
¿Cuál es el mejor momento del año para visitar la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt?
Los mejores meses para visitar la reserva van entre octubre y abril “debido a que se presentan mejores condiciones meteorológicas y de avistamiento de especies debido a la surgencia marina”, destaca la tripulante de cubierta.
La surgencia o afloramiento es un fenómeno que consiste en “el ascenso a la superficie de masas de agua profundas (que son frías y ricas en nutrientes), debido al movimiento de aguas superficiales mar adentro”, define la Facultad de Ciencias biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Quienes se acerquen al lugar en esta época pueden disfrutar de vistas sin igual al observar de cerca a los pingüinos que dan nombre a la reserva, además de ballenas y cachalotes, entre muchos otros animales que se sumergen en las aguas circundantes a las islas.

En esta reserva chilena se observa una gran diversidad de aves. Entre ellas, la gaviota dominicana (Larus dominicanus), fotografiada arriba.
Recomendaciones a tener en cuenta antes de visitar la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt
Cortés, que habitualmente acompaña a los turistas en la circunnavegación a la Isla Chañaral y fue nuestra guía en la excursión, ofrece recomendaciones a tener en cuenta antes del viaje para disfrutar plenamente la experiencia:
- Vestir ropa cómoda y en capas, ya que durante la navegación el viento y el agua del mar hacen que la sensación térmica sea más baja.
- Llevar gorro, anteojos de sol y protector solar, incluso en días nublados.
- Consultar previamente el estado del tiempo para llegar preparados a la experiencia.
- Planificar el traslado con anticipación, especialmente si no se cuenta con un vehículo propio.
- Reservar con anticipación hospedaje, tours y transporte, para evitar demoras.
Desde diversas ciudades cercanas, como La Serena, se pueden contratar excursiones que incluyen traslado, ingreso a la reserva, almuerzo y guías especializados.
Además, agrega la guía local, es preciso considerar que la señal de telefonía móvil es intermitente.
La navegación por la zona y el contacto con los habitantes locales es una experiencia imperdible para quienes viajan al centro-norte de Chile.
Para Cortes, además de vistas extraordinarias, la visita permite valorar el paisaje natural: “Para protegerlo, hay que conocer y evidenciar lo hermoso de este lugar, una simbiosis de especies y una red interconectada de vida única”, concluye.
El artículo fue redactado por Angie Tonelli, subeditora para National Geographic Latinoamérica.