¿Existe realmente una ciudad secreta bajo las pirámides de Egipto?

Dos científicos italianos afirman haber descubierto estructuras de 38 000 años de antigüedad enterradas en las profundidades de las pirámides. Pero hay motivos de peso para mostrarse escépticos.

Por Candida Moss
Publicado 7 ene 2026, 09:58 GMT-3
Dos investigadores aseguran haber encontrado pruebas de la existencia de estructuras bajo la pirámide de Kefrén ...

Dos investigadores aseguran haber encontrado pruebas de la existencia de estructuras bajo la pirámide de Kefrén en Giza, pero otros expertos se muestran escépticos.

Fotografía de Christian Heeb, Laif, Redux

En 2025, Internet se alborotó con historias sobre una ciudad secreta que supuestamente se encuentra bajo las pirámides de Giza. Un equipo de investigación dirigido por el químico orgánico jubilado Dr. Corrado Malanga y el ex académico y experto en teledetección Dr. Filippo Biondi afirma haber descubierto y reconstruido enormes estructuras de 38 000 años de antigüedad enterradas en las profundidades de la pirámide de Kefrén en Giza.

En una conferencia de prensa celebrada en Italia en marzo, Malanga y Biondi anunciaron que, gracias al desarrollo de un nuevo método patentado para interpretar las señales del radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés), habían podido detectar estructuras a dos kilómetros bajo la pirámide de Kefrén

Según Malanga y Biondi, descubrieron ocho pozos, rodeados de pasillos en espiral, que conectan con dos estructuras cúbicas de 90 metros. Por encima de los pozos, aseguran haber encontrado cinco estructuras conectadas entre sí por pasadizos. Utilizando lo que parecen ser reconstrucciones generadas por inteligencia artificial, ellos y otros han planteado la hipótesis de que estas estructuras forman parte de una legendaria ciudad antigua o incluso de una estructura prehistórica de generación de energía (es decir, una central eléctrica).

Los rumores sobre estructuras ocultas bajo la meseta de Giza no son nada nuevo. La idea se remonta al historiador griego Heródoto y surgió de forma intermitente en la conciencia popular a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento. Se hizo especialmente popular entre los eruditos franceses en el siglo XIX y de nuevo en el siglo XX, cuando el psíquico estadounidense Edgar Cayce popularizó la idea de que bajo el complejo piramidal se encontraba enterrada una sala secreta de registros. 

El concepto de una central eléctrica, supuestamente construida por extraterrestres, también ha estado moviéndose en los círculos pseudocientíficos durante un tiempo. Forma parte de una teoría conspirativa más amplia que atribuye impresionantes proyectos arquitectónicos antiguos a los extraterrestres.  

Esta nueva versión de la teoría de la conspiración de las pirámides ha captado la atención del público debido a las credenciales científicas de sus autores. En el pasado, Malanga y Biondi publicaron un artículo revisado por pares sobre la estructura interna de la pirámide de Kefrén. Aunque estas nuevas y sensacionales afirmaciones no han sido revisadas por pares, y uno de los autores es conocido por publicar libros sobre extraterrestres, la combinación de doctorados y una supuesta nueva tecnología ha captado la atención del público. La historia se hizo viral y fue recogida por InfoWars, Joe Rogan, Piers Morgan y otros críticos de la “arqueología convencional”.

“Estas hipótesis fueron recibidas por un público preparado para este tipo de noticias debido a las afirmaciones que se vienen haciendo desde hace tiempo sobre la existencia de cámaras misteriosas y ocultas bajo la pirámide”, señala el Dr. Flint Dibble, un respetado arqueólogo y divulgador científico que ha dirigido proyectos de cartografía digital en 3D para una gran excavación en Abydos, Egipto, y que imparte clases en la Universidad de Cardiff. “Y parecían legítimas debido a la combinación de la investigación revisada por pares y los títulos que poseen los académicos”.

Pero, como han señalado otros expertos, el problema de la hipótesis de la ciudad perdida es que utiliza una tecnología no probada, da saltos imaginativos en sus reconstrucciones y no tiene en cuenta lo que sabemos sobre la arqueología de la región.

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Usando la tecnología para explorar bajo las pirámides

Para empezar, están los métodos utilizados para escanear el suelo bajo la meseta de Giza. Como han explicado Dibble y el arqueólogo público Milo Rossi, estos métodos nunca han sido confirmados ni probados, ni han sido verificados de forma independiente. El radar de apertura sintética solo detecta hasta dos metros bajo tierra en condiciones similares. Es difícil imaginar que el SAR esté proporcionando información fiable sobre estructuras situadas a 2000 metros bajo la superficie.

Los mitos sobre las estructuras subterráneas bajo las pirámides se remontan a la época de Heródoto.

Los mitos sobre las estructuras subterráneas bajo las pirámides se remontan a la época de Heródoto.

Fotografía de Alex Saberi, Nat Geo Image Collection

Para ser claros, Malanga y Biondi no han descubierto una nueva forma de detectar estructuras a dos kilómetros bajo tierra, sino que aseguran tener un nuevo método para interpretar estas señales de radar de apertura sintética

Si se comparan las imágenes de las señales de radar publicadas en el informe con las reconstrucciones que generaron, queda claro cuánta licencia artística se está tomando en la interpretación de las imágenes. La tecnología no permite a los científicos crear un modelo 3D completo ni producir el tipo de secciones transversales que se imaginan en las reconstrucciones. Como bromeó Dibble con Rossi en un podcast, la reconstrucción parece estar basada en la sala del reactor de Total Recall.

Además de educadores públicos como Dibble y Rossi, otros académicos de renombre han criticado el descubrimiento. El profesor Lawrence B. Conyers, experto en radares de penetración en el suelo de la Universidad de Denver, declaró al Daily Mail que la teoría sobre una gran ciudad es una enorme exageración”. El arqueólogo egipcio Dr. Zahi Hawass, exministro de Antigüedades, calificó las afirmaciones de “infundadas” y señaló que el Consejo Egipcio de Antigüedades no concedió permisos para que se llevara a cabo este tipo de estudio en la pirámide de Kefrén.

Resumiendo las cuestiones interpretativas y prácticas, la Dra. Sarah Parcak, una galardonada académica de la Universidad de Alabama que utiliza imágenes satelitales de última generación para mejorar nuestra comprensión de la arqueología egipcia, dijo: “Podría conseguir que cualquier imagen satelital se viera casi como yo quisiera con suficiente manipulación... Creo que eso es lo que han hecho estos tipos. Han malinterpretado los datos. Y las imágenes satelitales... Los datos SAR no pueden ver a través de la roca, y punto”.

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Lo que el agua revela sobre las pirámides de Egipto

Más problemático, explicó Dibble, es el curioso hecho de que el estudio evite todos los datos arqueológicos sobre la meseta de Giza que se han recopilado minuciosamente durante los últimos dos siglos. Todos estos estudios, que utilizaron análisis geoquímicos, teledetección por satélite, refracción sísmica, escáneres de muones, tomografía de resistividad eléctrica, pruebas ultrasónicas, radar de penetración en el suelo y magnetometría, se han comprobado cuidadosamente entre sí y, en algunos casos, se han confirmado mediante excavaciones y perforaciones en el lecho rocoso. El peso acumulado de estas pruebas ha llevado a una sólida comprensión de lo que se encuentra debajo de las pirámides, cómo se construyeron y cuándo se construyeron.

El dato más relevante aquí es el nivel freático en Giza. Un estudio exhaustivo realizado por Sharafeldin et al en 2019 reveló que el nivel freático en Giza se encuentra a solo unas pocas docenas de metros bajo la superficie de la meseta

La proximidad del agua subterránea, dijo Dibble, significa que incluso hoy en día la Esfinge y otros monumentos se están erosionando lentamente por el agua que a veces “brota” desde debajo del suelo. Lo que esto significa para este nuevo estudio es que, si realmente hubiera megastructuras a unos 2000 metros bajo las pirámides, siempre habrían formado parte de una ciudad submarina. Piensa en la Atlántida de Aquaman, no en Ámsterdam, Venecia o incluso la mítica Atlántida que se hundió en el mar.

En general, el agua es un elemento fundamental para comprender la trayectoria de las pirámides. Esas estructuras se construyeron poco después del final del período húmedo africano, cuando las mayores precipitaciones hacían que el Sáhara se pareciera más a una sabana verde. Un estudio reciente de Sheisha et al. en 2022 demostró que, durante el periodo de construcción, el brazo Kufu del Nilo se extendía hasta la meseta de Giza, lo que facilitaba el transporte de las piedras necesarias para la construcción de las pirámides. No necesitamos extraterrestres cuando tenemos agua.

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