Una manada de caballos (Equus ferus caballus) corre por el agua en Cerro Colorado, Uruguay.

Los caballos pueden oler el miedo de los humanos, según un nuevo estudio

Más sensibles al olfato de lo que se pensaba, los equinos perciben cuando una persona tiene miedo por el olor del sudor humano. Y eso puede hacer que cambien su comportamiento.

Una manada de caballos (Equus ferus caballus) corre por el agua en Cerro Colorado, Uruguay.

Fotografía de James L. Stanfield
Por Redacción National Geographic
Publicado 12 mar 2026, 10:23 GMT-3

Hermosos y fuertes, los caballos se presentan como animales imponentes, pero muchas personas ni siquiera imaginan que también poseen una gran sensibilidad. Los equinos tienen un nivel de percepción muy específico, como lo demuestra un estudio científico reciente, publicado en enero de 2026 en la revista PLOS One. La investigación muestra que los caballos son capaces de oler el miedo humano y esto altera su propio comportamiento.

La investigación, dirigida por la Dra. Plotine Jardat (doctora en comportamiento y bienestar equino) y su equipo en el Instituto Francés de Equitación, fue más allá de estudios anteriores que ya demostraban que los caballos responden a las expresiones faciales y al tono de voz, centrándose específicamente en el olfato. A continuación, National Geographic detalla cómo se llevó a cabo el estudio y cuáles fueron los descubrimientos sobre otro comportamiento impresionante de estos animales.

Arriba, un caballo árabe (Equus ferus caballus) en Polonia.

Arriba, un caballo árabe (Equus ferus caballus) en Polonia.

Fotografía de James L. Stanfield

¿Cómo se realizó la investigación sobre la relación entre los caballos y el miedo humano?

El nuevo estudio encontró pruebas de que los caballos no solo detectan, sino que también reaccionan a los olores emocionales humanos. Un grupo de voluntarios participó en la investigación en dos etapasprimero, utilizaron compresas de algodón en las axilas mientras veían escenas de películas alegres, como el número musical de Cantando bajo la lluvia, por ejemplo, y la canción We Go Together de la película Grease. El objetivo era generar un sudor asociado a la alegría.

Luego, con nuevas compresas, vieron 20 minutos de la película de terror La entidad para inducir el miedo y recoger el sudor derivado de esta sensación. Los investigadores también recogieron olores de control sin ninguna asociación emocional.

Una vez hecho esto, los caballos que participaron en el estudio fueron expuestos a estos olores corporales humanos (de alegría, de miedo y el último, que no tenía emociones definidas) mediante compresas sujetas dentro de bozales especiales que los caballos utilizaron durante las pruebas.

A continuación, se pasó a la segunda parte de la investigación, centrada en pruebas de comportamiento. Se midió la frecuencia con la que un caballo de prueba interactuaba con el investigador, según lo que olía, tanto mientras se le cepillaba como mientras la misma persona permanecía ligeramente alejada del animal. Los caballos que olieron las muestras de miedo interactuaron y tocaron menos a la persona que los del grupo de control o los que olieron las muestras de sudor derivadas de “momentos de alegría”.

También probaron la reacción de los caballos ante sustos y objetos nuevos. Abrieron repentinamente un paraguas cerca de un cubo con comida para probar el susto. Y también presentaron a los caballos una escultura hecha de materiales desconocidos para ellos (compuesta de linóleo, plástico y cuerda) y observaron su comportamiento.

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    ¿Cómo reaccionaron los caballos y cuáles fueron los hallazgos del nuevo estudio?

    La investigación demostró que los caballos presentaban cambios conductuales y fisiológicos distintos cuando se les exponía a olores humanos relacionados con el miedo. Parecían más alertas, reactivos a acontecimientos repentinos y menos propensos a acercarse y tocar a las personas que tenían cerca.

    Además, a lo largo del estudio, los caballos también mostraron un aumento en la frecuencia cardíaca máxima, lo que indica estrés, durante la exposición al olor del miedo de los humanos. Un punto importante que se destaca en la investigación es que estas respuestas se produjeron sin ninguna señal visual o vocal de miedo por parte de los humanos, solo con el olor recogido.

    Una manada de caballos árabes levanta polvo mientras viaja por un camino de tierra en Polonia.

    Una manada de caballos árabes levanta polvo mientras viaja por un camino de tierra en Polonia.

    Fotografía de James L. Stanfield

    Los resultados del estudio de la Dra. Plotine Jardat y su equipo mostraron claras diferencias en el comportamiento de los caballos que olieron el sudor del miedo en comparación con los otros grupos. Entre ellas, destacan:

    • Más miedo y estrés: los caballos expuestos al “sudor del miedo” mostraron signos de miedo significativamente más intensos.
    • Menos interacción con los humanos: tocaron menos al investigador que interactuaba con ellos, tanto durante el cepillado como cuando la persona estaba parada cerca.
    • Mayor reactividad ante los sustos: al abrir repentinamente el paraguas cerca de ellos, estos caballos se asustaron más intensamente y su frecuencia cardíaca aumentó más.
    • Comportamiento evasivo: en relación con el objeto nuevo, los caballos del grupo del “olor del miedo” lo tocaron con menos frecuencia y pasaron más tiempo observándolo desde la distancia, un comportamiento típico de cautela.

    La principal conclusión del estudio es que los caballos son capaces de detectar el estado emocional de miedo en los seres humanos solo por el olor, sin necesidad de pistas visuales o auditivas. Todavía no han encontrado una respuesta definitiva sobre el origen de esta capacidad. Puede ser el resultado de la larga historia de domesticación de los caballos o una característica sensible innata presente en muchos mamíferos.

    Para quienes trabajan con caballos, la recomendación práctica de Plotine Jardat es valiosa: “Si tu caballo no coopera en un ejercicio propuesto, tal vez sea mejor intentarlo otro día, cuando te sientas diferente”. En otras palabras, el estado emocional del ser humano puede influir directamente en el comportamiento del animal, incluso si la persona intenta ocultarlo.

    Llegar relajado y de buen humor puede favorecer una mejor interacción con el caballo, mientras que, si tienes miedo, el animal puede sentir ese miedo y, como respuesta, reaccionar de forma más intensa ante una situación potencialmente peligrosa”, afirmó la investigadora francesa en el estudio publicado en la revista PLOS One. Por lo tanto, tal vez sea mejor no acercarse a un caballo justo después de ver una película de terror.

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