Animales amenazados en un mundo repleto de plástico

Desde cangrejos usando envoltorios como camuflaje hasta hienas buscando comida entre montículos de basura, aquí te mostramos cómo la naturaleza se ve afectada por este problema.miércoles, 4 de julio de 2018

Por Elaina Zachos
Un tiburón ballena nada al costado de una bolsa de plástico en el Golfo de Adén, cerca de Yemen. Aunque los tiburones ballena son los peces más grandes del mar, pueden sufrir graves consecuencias si ingieren fragmentos de plástico.

Esta historia forma parte de "¿Planeta o Plástico?"—nuestra iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de residuos plásticos. Aprende qué puedes hacer para reducir el uso de plásticos desechables, y asumir también el compromiso de cuidar el planeta.

Ballenas saliendo a la superficie con bolsas de basura estallando desde sus estómagos. Aves construyendo sus hogares con trozos de vidrio y plástico. Una vieja bolsa de compras encontrada a cientos de metros bajo la superficie del océano en la fosa más profunda del mundo.

El plástico es un material del que dependemos para nuestros sustento y conveniencia. Pero nuestro planeta, su vida silvestre y nosotros mismos nos estamos asfixiando con este material, en todos los sentidos.

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Cientos de millones de kilogramos de plástico se desechan año a año. Esos restos acaban afectando la cadena alimentaria: desde virus microscópicos hasta los animales más icónicos como las ballenas, que, junto con varios otros tipos de peces, comen plástico confundiéndolo con alimento. Otras criaturas, como los cangrejos y las aves, usarán el plástico para construir sus hogares dado que el material es de fácil acceso. Y es habitual que los animales, como las focas y las tortugas, se enreden en las "redes fantasma" plásticas.

“Cualquier plástico que llegue al océano es, realmente, una mala noticia para ellos", le dijo el patólogo veterinario Andrew Brownlow a National Geographic el mes pasado luego de realizarle una necropsia a una foca desnutrida y encontrar plástico en su estómago.

Esta contaminación plástica termina lastimándonos a nosotros. Los animales que comemos en nuestra dieta habitual consumen pequeños trozos de plástico, como los microplásticos en forma de microesferas o gránulos de resina. Los estudios han demostrado que algunas ostras y mejillones tienen grandes cantidades de plástico.

Aunque el plástico parece ser un aspecto inevitable de nuestra vida cotidiana, es relativamente fácil reducir su contaminación. Algunas personas llegaron al extremo de  eliminar, virtualmente, el plástico de sus vidas, pero hay otras medidas posibles de manera inmediata.

Un primer paso para reducir la basura plástica es dejar de utilizar bolsas, sorbetes y botellas plásticas. Comprar al por mayor y evitar los artículos envueltos en plástico también ayuda dado que alrededor de un 40 por ciento de los plásticos sin fibra provienen de los envoltorios desechables. Reciclar cuando sea posible y no arrojar ese plástico a la basura también reduce la contaminación plástica.

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