Exploradores

Un templo antiguo revela los secretos de los murciélagos carnívoros de México

Estos extraños y misteriosos animales no buscan insectos o sangre: quieren roedores, pájaros cantores, y hasta otros murciélagos. Lunes, 25 Junio

Por Virginia Morell
Fotografías de Anand A. Varma

Esta historia aparece en la edición de julio 2018 de la revista National Geographic.

Están colgados del techo frío y rocoso del templo maya como un puñado de uvas, observándonos con esos ojos dorados que brillan en contraste con la luz roja de nuestras linternas.

Los murciélagos hambrientos, de dientes afilados, poseen orejas largas y transparentes similares a las de los conejos, y sus caras son arrugadas y similares a las de los lobos, con una nariz puntiaguda en forma de hoja encima de sus hocicos, que usan para la ecolocalización.

Rodrigo Medellín, destacado experto en estos mamíferos voladores y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuenta que estos misteriosos murciélagos, que se encuentran en la Reserva de la biosfera de Calakmul, en la península de Yucatán, no van de a miles como lo hacen otras especies. "Siempre están en estos pequeños grupos, y se protegen mucho unos a otros", afirma.

Medellín dirigió su cazamariposas a uno de los seis murciélagos y lo atrapó. Sostuvo al animal en un guante de cuero para que pudiéramos examinar su pelaje lanudo y grueso, que lo hacía parecer dulce y acurrucable, y su hocico prominente y dientes afilados, que hacían que pareciera todo lo contrario. Era una hembra, y castañeteaba sus dientes en forma de protesta. Suavemente, Medellín extendió una de sus alas y apuntó al pulgar del murciélago, que se curvaba desde el borde. Poseía una garra pronunciada con forma de sable e igual de filosa.

"Esto es lo que usan para bloquear a su presa", contó. Dado el tamaño de este arma, puedes darte cuenta de que estos cazadores nocturnos no andan buscando mosquitos sino roedores, pájaros cantores, y hasta otros murciélagos.

Los murciélagos carnívoros, conocidos comúnmente como falsos vampiros ya que no toman sangre de otros animales como si lo hacen los vampiros verdaderos, se encuentran a lo largo de los trópicos, aunque en pocas cantidades: menos del uno por ciento de todas las especies de murciélagos comen otros vertebrados.

Solo dos especies se pueden encontrar desde el sur de México hasta Bolivia y Brasil, y solo una va un poco más al sur a algunos lugares de Paraguay y Argentina: el falso vampiro lanudo (aquel que se encuentra en el templo maya) y el murciélago espectral, también denominado falso vampiro de Linneo. Este último es el más grande de los filostómidos; algunos poseen alas que se extienden hasta el metro de longitud. Las selvas forestales que habitan estos animales están bajo amenaza, lo que ejerce presión sobre los murciélagos de México y hace que los esfuerzos para comprender sus hábitos sean más urgentes.

Poco se sabe sobre los falsos vampiros lanudos, así que Medellín atrapó a los seis y los trajo fuera del templo en bolsas suaves de algodón para pesarlos y medirlos. Cuatro eran machos y dos hembras: una de ellas estaba preñada. A fin de conocer más sobre las relaciones entre los murciélagos, los investigadores tomaron una pequeña muestra de piel de un ala de cada uno de los murciélagos para enviar a analizar genéticamente a un laboratorio. Asimismo, se fijaron pequeños dispositivos de rastreo de GPS en las espaldas de tres de ellos (incluida la hembra preñada) para obtener información sobre su hábitos de caza.

"Mira", dijo Medellín cuando sacó de una de las bolsas a un macho y lo puso de espaldas. "Los machos poseen testículos pequeños, algo relacionado con la monogamia". En el mundo animal, la monogamia es extraña. "Puede ser que dos de estos machos sean las parejas de las hembras, y los otros dos, las crías del año pasado que están en proceso de independizarse", explicó. Una de las hembras estaba asistiendo a su cachorro de cuatro meses, y el vientre hinchado de la preñada indicaba que estaba a punto de dar a luz.

En el piso de la sala de los vampiros estaba la mitad del cadáver de un ratón. "Mira eso... comida fresca y, probablemente, la última presa de la noche", señaló Medellín. "Creemos que comen un poco afuera, y luego de que ya están satisfechos, traen la última presa al dormidero", agrega. Esta está dirigida a aquellos murciélagos que no pueden salir a cazar, como las madres. "Queremos saber cuándo dejan el dormidero, hacia dónde van, quién alimenta a quién, y con quién viajan", afirmó.

Las pistas sobre las dietas de los murciélagos se obtuvieron de los restos de la cena y de las heces que se encontraron en el templo. "Mira", exclamó Medellín nuevamente, sosteniendo el pequeño cadáver del ratón joven en descomposición. "Me sorprende que no lo comieran todo, porque, en general, lo hacen, comen hasta los huesos, las uñas de las patas y, en ocasiones, las colas". También se han comido una mariposa amarilla sin las alas, una cigarra y un pájaro, posiblemente un trepatroncos, si tenemos en cuenta unas plumas rojizas que se encontraron. "En general, encontramos las alas de otros murciélagos". Comen mucho de una especie muy poco común que es difícil de identificar. Actualmente, Medellín está estudiando por qué esta especie es tan cotizada y cómo los falsos vampiros la encuentran.

Según Medellín, los murciélagos lanudos y los espectrales "son, probablemente, los murciélagos descritos en el mito fundacional maya, el Popol Vuh". En dicha historia, los héroes gemelos mayas se encuentran dentro de una "casa de murciélagos", una cueva repleta de estos animales muertos, denominados Camazotz por los mayas. Tenían hocicos como cuchillos, que usaban para matar a la gente y a los animales. Para escapar, los gemelos ingresaron arrastrándose, y durante toda la noche los murciélagos los aterrorizaron. Casi al amanecer, uno de los gemelos dijo que saldría para ver si era seguro escapar. Alzó su cabeza y rápidamente un Camazotz se la cortó.

"Estos murciélagos hacen lo mismo", señaló Medellín. "Acechan a su presa, caen sobre ella con sus alas a medio extender, los encierran con sus garras y le propician una mordida mortal en la espalda o la parte de atrás de la cabeza. Los Camazotz no eran un invento", mencionó.

Como los lobos, los leones, la mayoría de las aves, y algunos cetáceos, insectos y primates, incluyéndonos, los murciélagos lanudos y espectrales comparten la comida, pero solo con sus compañeros de dormidero. Los científicos consideran que el hecho de compartir la comida es un signo de altruismo, aunque el comportamiento es más frecuente entre animales que están estrechamente relacionados unos con otros; por lo que es indicador de una cercana relación genética más que de un buen corazón. Dar comida a individuos que no son parientes, como hacen los humanos, es muy raro de ver en otras especies. Esa es otra razón por la que Medellín y sus estudiantes quieren determinar las relaciones genéticas entres los murciélagos lanudos. Saben que los murciélagos están llevando comida a su dormidero, ("Es el lado débil de su naturaleza", mencionó Medellín), pero todavía no están seguros de quiénes son los que comparten y quiénes los que reciben. Los investigadores esperan obtener respuestas de las grabadoras de video instaladas en el dormidero por Ivar Vleut, investigador posdoctoral de Medellín, para capturar imágenes de la alimentación.

Vleut nos mostró algunos videos del proceso de compartir comida en su computadora portátil. "Pueden ver a la madre con su cachorro colgados aquí, y ahora otro murciélago llega con un ratón", contó. El murciélago, probablemente uno de los machos, ingresa volando y se posa de cabeza cerca de ella tomando con sus patas una rama. En esa posición, la hembra sacude sus antebrazos peludos hacia él de la misma manera que lo hace un pichón de ave cuando pide por sus padres. Muerde a la presa y la saca de las garras del cazador; el ratón ya no tiene su cabeza, que probablemente haya sido comida por el macho. Tomando el cuerpo del ratón por el cuello y masticando vigorosamente, devora todo menos la cola, la cual suelta al piso. El cazador cuelga tranquilo a su lado, mientras se lame las alas para limpiarse. "Ese es el comportamiento usual", afirmó Vleut. "Cuando regresan, siempre parecen estar satisfechos, saciados; es por ello que creemos que han estado cazando por un tiempo y luego regresan para traer la ultima presa para compartir", mencionó.

Sin embargo, los científicos todavía tienen que ver a los murciélagos cazando en su hábitat natural, pero ya tienen una buena idea de lo que implica su técnica de caza dado que Medellín mantuvo a dos machos de vampiros falsos lanudos cautivos por dos semanas en su habilitación de hotel y los dejaba cazar los ratones que él mismo liberaba. Desparramaba hojas para que los ratones se movieran haciendo ruido, un sonido que los murciélagos rápidamente detectaban mientras rotaban sus gigantes orejas como antenas parabólicas para encontrar a su presa. "Los murciélagos volaban hacia dentro de la jaula y colgaban de sus alambres o de una rama; y se quedaban allí, perfectamente quietos. Pero apenas escuchaban el mínimo sonido de los ratones, atacaban", afirmó Medellín. Los murciélagos fueron fáciles de entrenar, ya que aprendieron rápidamente que cierto sonido en el celular del investigador les daba la posibilidad cercana de cazar. Medellín sospecha que, en su hábitat natural, los murciélagos lanudos se cuelgan de los troncos de los árboles para cazar y escuchan los pasos de los roedores o reptiles al escabullirse, o el sonido de las alas de otros murciélagos.

Un día salimos a caminar por la selva forestal esperando encontrar murciélagos espectrales. La primera vez que Vleut encontró uno fue en 2009. "Son bastante extraños, y no sabía nada sobre ellos", nos contó mientras caminábamos. Una vez atrapó a un murciélago espectral en una red mientras hacia un estudio sobre murciélagos. "Lo olí antes de verlo; pensé que había algo muerto en nuestra red. Cuando vi a esta criatura gigante tratando de masticar nuestra red para salir, me quedé completamente atónito, sin palabras. Estaba muy sorprendido y un poco asustado por su tamaño". Luego de sacar el murciélago de la red, Vleut se puso dos pares de guantes de cuero para sujetarlo.

Fascinado, Vleut leyó todo lo que pudo encontrar sobre murciélagos, que fue realmente poco, y descubrió que nadie había investigado sobre su medioambiente. Se comunicó con Medellín, y ambos comenzaron con el estudio. "Ahora mismo estamos intentando determinar cuántos de estos murciélagos pueden vivir en un mismo lugar", mencionó Vleut. "Damos recompensas a quienes encuentren sus dormideros y nos cuenten", finalizó.

Y así es cómo han localizado varios dormideros. Y encontraron otro luego de haber capturado a un murciélago espectral y de haberle sujetado un transmisor a su espalda. Nuestro grupo siguió la señal hacia un árbol hueco, donde Medellín y Vleut esperaban poder observar los murciélagos espectrales en su hábitat natural. Los científicos instalaron una cámara GoPro a un cable. Vleut puso un par de sogas y llevó la cámara hacia lo más alto del tronco, donde se abría el hueco. La deslizó hacia adentro y la hizo avanzar un poco más abajo.

Por varios minutos, el monitor de la computadora que estaba en el piso proyectaba una imagen negra. Luego: "¡Los vemos! ¡Allí están! ¡Mira, mira! ¡Justo ahí!". Tres pares de ojos brillaban a la luz de la cámara, una hembra adulta con un joven murciélago, y un macho adulto. Sorprendidos por el extraño intruso en su hogar, los tres protestaban. No podíamos escuchar sus sonidos, pero las caras de los murciélagos estaban contorsionadas, sus dientes castañeteaban furiosamente, y sus largas orejas vibraban.

“Hacen eso cuando hacen el sonido burrrr, que indica que debes apartarte”, afirmó Medellín con sus ojos fijos en la pantalla. "¿Qué hay allí abajo?", dijo mientras miraba más allá de los murciélagos a lo que parecía ser el piso del interior del árbol. "¡Es un ala de murciélago!", le contestó uno de sus estudiantes. Eran los restos de una comida reciente, tal vez allí tirada como si fuese parte de un disfraz de Noche de brujas que ya no iba a usarse. Los murciélagos seguían observando y graznando a la GoPro, y, finalmente, en lo que seguramente podría considerarse como un gesto de protección desesperado, uno de los adultos giró y extendió sus alas alrededor del cachorro.

"¡Ohhh!", dijimos al unísono, y luego: "Saca la cámara, ¡sácala de allí!". Vleut tiró del cable, y los murciélagos desaparecieron de la pantalla. Luego, los científicos comenzaron a conversar animadamente sobre cómo introducir una discreta cámara en el árbol para obtener imágenes de la vida de los murciélagos sin molestarlos.

Sin lugar a dudas, estos murciélagos carnívoros eran escalofriantes para los mayas, al igual que lo son hoy en día para los animales que cazan. Pero nosotros vimos su lado más calmo y vulnerable, cuando se acurrucan en sus dormideros o cuando son sujetados por científicos. Criaturas de aspecto extraño, mezcla de ratón y lobo alados, tan gentiles y atentos con los suyos como cualquier otro mamífero.

Virginia Morell es la autora del exitoso libro de New York Times denominado Animal Wise: How We Know Animals Think and Feel (Sabiduría animal: cómo sabemos qué piensan y sienten los animales). La historia de los colibrís de Anand Varma apareció en la edición de julio 2017. 

La organización sin fines de lucro National Geographic Society, que trabaja para conservar los recursos naturales de la Tierra, ayudó a financiar este artículo. 

Anand Varma y Rodrigo Medellín se unieron para capturar imágenes nunca antes vistas de Giant Carnivorous Bats (Murciélagos carnívoros gigantes).

Seguir leyendo