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México: ¿Podrá la ciencia resolver el problema de las algas en las playas del Caribe?

El sargazo es un género de macroalgas que está afectando las costas, desde Cancún hasta Tulum. Te contamos cómo los investigadores y los centros turísticos intentan combatir esta desafortunada invasión de algas.

Una enorme acumulación de algas en descomposición en la playa del Parque Fundadores en la región mexicana de Playa del Carmen el 4 de julio de 2021. Esta macroalga llamada sargazo viene apareciendo en las playas del Caribe cada primavera y verano, y ocasiona problemas ecológicos y económicos, ya que desalienta el turismo.

Por Annelise Jolley
Publicado 26 de ago. de 2021 11:51 GMT-3

Las magníficas playas del Caribe mexicano son famosas por su arena dorada, sus palmeras y su increíble mar transparente. Pero ahora, en la primavera y el verano, la costa de Yucatán entre Cancún y Tulum se llena de algas que invaden la playa con su olor putrefacto y desalientan los baños en el mar.

Esta macroalga se llama sargazo y está arruinando el paraíso.

El crecimiento de las algas es cíclico e incluso beneficioso en cantidades normales. Por lo general, las algas florecen y permanecen en el océano, suministrando un hábitat flotante para peces, camarones, anguilas, tortugas y aves. “Es un hábitat esencial y suele denominarse 'bosque dorado' del océano”, dice Chuanmin Hu, profesor de Oceanografía Óptica en la Universidad del Sur de Florida.

Pero ahora la situación es muy diferente, pues se trata de la floración de algas más grande del mundo. Desde 2011, se están viendo grandes cantidades en las costas del Caribe, desde las Antillas Menores hasta la península de Yucatán en México. En mar abierto, impiden que la luz del sol llegue a los arrecifes de coral, y a medida que se descomponen, van liberando compuestos que dañan la vida marina. Y el problema es cada vez mayor: con datos satelitales de la NASA, los científicos registraron recientemente un cinturón de algas flotantes de casi 9.000 km de largo.

Un trabajador retira el sargazo en una playa cerca de Tulum, estado de Quintana Roo, México (mayo, 2019). Los hoteles y centros turísticos a lo largo de la costa destinan miles de dólares en mano de obra (de jornada completa) para evitar que las algas se acumulen en la costa.

Fotografía de Daniel Slim, AFP/Getty Images

Una vez que se acumulan en la costa, las algas impiden que las tortugas marinas pongan huevos y lleguen al océano. Además, huelen muy mal y los bañistas han referido dolores de cabeza y náuseas a causa de estas algas.

Los científicos creen que el crecimiento desmedido se debe al aumento de la escorrentía de insumos agrícolas y aguas residuales del río Amazonas en Brasil, así como al aumento de la temperatura del agua y a la surgencia en el Océano Atlántico oriental.

Desde que comenzó el fenómeno hace una década, la cantidad de algas en la costa ha ido variando; la "temporada de sargazo" suele ser de abril a agosto. En algunos años, como en 2018, el fenómeno ha sido crítico, y parece que el 2021 será "uno de los años récord", dice Hu. "Ahora ya no es anecdótico, es algo común".

Desencadena tanto una crisis económica como ecológica. En el estado de Quintana Roo de México, donde turismo representa el 87 por ciento del PIB estatal, el exceso de sargazo constituye una enorme amenaza contra los recursos naturales. La pregunta es: ¿qué podría frenarlo?

Un problema ecológico con un gran impacto económico

En junio de 2021, más de dos millones de personas pasaron por el Aeropuerto Internacional de Cancún, la cifra más alta desde febrero de 2020. En la Riviera Maya, el turismo ha recuperado los niveles prepandémicos, debido en parte a la ausencia de restricciones por COVID-19 para los turistas en el país. Pero el sargazo puede volver a desalentar el turismo. “Antes de la pandemia, el sargazo ya era un factor que disuadía a los turistas”, comenta Zach Rabinor, director ejecutivo de la agencia de viajes Journey Mexico. "Era un gran obstáculo".

Después del súbito aumento del sargazo en 2018, las tasas de ocupación en los hoteles de la Riviera Maya disminuyeron en un 2,87 por ciento. Para compensar, los hoteles bajaron los precios, reubicaron a los turistas descontentos en otros alojamientos u ofrecieron tours en áreas lejos de las playas.

La científica mexicana Marta García estudia el sargazo en el Instituto de Ciencias Marinas de Puerto Morelos, México. Los investigadores y las empresas están buscando formas de reutilizar las algas, por ejemplo, usándolas como fertilizantes o, incluso, convirtiéndolas en biocombustibles.

Fotografía de Rodrigo Arangua, AFP/Getty Images

Una mujer pone a secar hojas de papel hechas de sargazo en Cancún. Estas hojas se convertirán en cuadernos, uno de los tantos productos (jabón, zapatos, ladrillos de construcción) que los empresarios esperan producir para capitalizar la desafortunada invasión de algas.

Fotografía de Rodrigo Arangua, AFP/Getty Images

Ese mismo año, los hoteles de Cancún y Puerto Morelos gastaron alrededor de $ 200.000 dólares cada uno en salarios para el personal de limpieza de playas y transporte de algas marinas. Muchos también han destinado hasta un millón de dólares estadounidenses a botes de remoción especializados y han instalado barreras de sargazo en alta mar que cuestan $ 100 dólares cada 0,3 metros. Según Rabinor, "durante los peores momentos, los hoteles medianos con acceso directo a la playa gastan miles de dólares al día (o más) en trabajo de eliminación”.

Mallory Jones, agente de viajes, visitó la Riviera Maya en mayo de 2021. Los empleados de su resort trabajaban para mantener limpias las algas, pero los esfuerzos "no podían con la madre naturaleza", expresó. La cantidad de sargazo no le permitió caminar por la arena ni navegar en kayak. “Fue un fastidio. Yo no haría nunca viajes de placer en esa época del año”, dice. Ahora, a los clientes “que realmente quieren una playa bonita y agua clara, les ofrezco otros destinos fuera de México. Es demasiado impredecible".

Remover con rastrillo, tractor o bote

Los kilos y kilos de algas que llegan, a veces, con cada ola, no se recogen simplemente en un balde y se arrojan a otro lugar.

Para contener las algas, se utilizan barreras con redes o parachoques flotantes que atrapan o bloquean el sargazo. Los barcos equipados con mecanismos de recogida también pueden extraer la materia vegetal del agua, pero su costo suele ser muy elevado. “Solo unos pocos hoteles cuentan con estos botes”, Rosa Rodríguez-Martínez, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien ha estudiado el sargazo desde 2015. “La mayoría usa las barreras para desviar las algas a zonas que quedarán inhabitables, y las bandas mecánicas o topadoras para cargar las algas en camiones".

Algunos hoteles arrojan el sargazo en terrenos cercanos, mientras que otros lo llevan a sitios en la selva. “Ninguno de los sitios de eliminación, sin embargo, ha sido preparado adecuadamente para evitar que los lixiviados (líquidos contaminados) lleguen al acuífero”, agrega Rodríguez-Martínez.

Hace dos años, el presidente Andrés Manuel López Obrador convocó a la marina mexicana para que ayudara a frenar la avalancha de algas. Ahora, los barcos de la Armada, tripulados por 300 personas, recogen el sargazo de las barreras instaladas en el mar. En mayo de 2021, llegaron a recolectar más de 10.000 toneladas.

Es un esfuerzo enorme. Pero las algas siguen apareciendo.

Un grupo de trabajadores retira el sargazo de una playa de Playa del Carmen con rastrillos y un tractor. Estas algas vienen invadiendo las playas de Yucatán en México desde 2011.

Fotografía de Bénédicte Desrus, Sipa USA/AP

¿De plaga a producto comercial?

Por ahora, según los científicos, la única forma de detener el sargazo sería comenzar río arriba, dice Rodríguez-Martínez. "Los países deben ser más cuidadosos con la cantidad de nutrientes que arrojan al mar y tomar medidas para mitigar el cambio climático". Pero dado que Brasil sigue convirtiendo las selvas tropicales en granjas que requieren de fertilizantes, las algas podrían haber llegado para quedarse.

Los expertos están investigando usos alternativos para las algas. El microbiólogo de plantas Jaya Jayaraman y su equipo de la Universidad de las Indias Occidentales en Trinidad y Tobago han utilizado el sargazo para crear un bioestimulante agrícola que funciona menos como un fertilizante tradicional y "más como un medicamento que contribuye con el crecimiento de la planta", dice Jayaraman. Su laboratorio también está trabajando en la conversión de sargazo en abono y materiales de construcción. En 2020, los investigadores bioquímicos de las universidades de Exeter y Bath presentaron un método de conversión bioquímica a base de sal que podría ayudar a elaborar un biocombustible a partir del sargazo.

Algunas otras empresas también avanzan en el desarrollo de productos comerciales sostenibles a partir del sargazo. El biofabricante puertorriqueño C-Combinator destina las algas recolectadas en Quintana Roo a la producción de cuero, cosméticos e insumos agrícolas de origen vegetal. En Playa del Carmen, BioMaya trabaja en conjunto con mujeres de pueblos mayas locales para convertir las algas procesadas en jabón que se vende a hospitales y hoteles.

“Con la creación de más productos de alta gama o de alta demanda a partir de las algas, incentivamos la recolección”, dice Jorge Vega Matos de C-Cominbator.

Annalise Jolley es una escritora sobre viajes que vive en California. 

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