La pérdida de humedales ya alcanza casi un cuarto en 50 años y genera costos billonarios
El daño es generalizado y afecta principalmente a los países menos favorecidos, según un informe global. En el Día Mundial de los Humedales, conoce la magnitud de la pérdida de humedales y qué medidas pueden ayudar a reducir el impacto.

Vista aérea de un manglar de Aracruz declarado "muerto" por los científicos después de que la región fuera azotada por una fuerte granizada. Aracruz, en Espírito Santo, Brasil.
La pérdida de humedales (zonas en las que el agua es el factor principal que controla el medio ambiente y la vida vegetal y animal asociada) es uno de los desafíos ambientales que enfrenta el planeta en la actualidad. De acuerdo con la Perspectiva Mundial de los Humedales 2025, un documento elaborado por el Grupo de Examen Científico y Técnico (GECT) de la Convención sobre los Humedales, el mundo ha perdido millones de hectáreas de estos valiosos ecosistemas en los últimos 50 años.
El reporte, que ofrece la evaluación global más actualizada sobre la condición, las tendencias, el valor y las respuestas políticas relativas a estos espacios naturales, advierte que casi una cuarta parte de la superficie mundial de los humedales se encuentra degradada.
Esta situación genera efectos en cascada, desde una disminución de la disponibilidad de agua hasta la estabilidad del clima. Descubre las cifras exactas de pérdida y degradación y qué se está haciendo para afrontar esta situación, en el Día Mundial de los Humedales, que se celebra cada año el 2 de febrero en coincidencia con el aniversario de la Convención sobre los Humedales, que fue adoptada como tratado internacional en 1971.

El Delta del Paraná, localizado en las provincias argentinas de Santa Fe y Entre Ríos, comprende humedales continentales de origen fluvial asociados a la llanura de inundación del río Paraná e incluye los territorios de dos Parques Nacionales.
La pérdida de humedales en el mundo
Conforme al reporte de 2025, se estima que desde 1970 “se han perdido al menos 400 millones de hectáreas de humedales”, es decir, un 22% de la superficie de estas zonas húmedas del mundo, con una disminución anual continua del 0.52 %. Las pérdidas varían según la región y el tipo de humedal, aunque “los ecosistemas de agua dulce (lagos, pantanos y marismas continentales) son los que registran los descensos proporcionales más elevados”.
Tal como define ese documento, la pérdida se entiende como la “reducción del espacio donde hay agua disponible y de calidad suficiente para que las especies (y subespecies) de los humedales se refugien, se alimenten, descansen y se reproduzcan” y es causada por actividades humanas que alteran significativamente las características ecológicas del lugar.
Además, casi una cuarta parte de las hectáreas mencionadas permanece degradada. Es decir, han sido alteradas, provocando una simplificación o alteración de sus características ecológicas y una reducción de su biodiversidad típica, de los procesos ecológicos o de los servicios ecosistémicos que brindan.
Si bien la pérdida es generalizada, existen diferencias entre los diferentes tipos de humedal y las regiones del mundo. Según el reporte, los bosques de algas registran las tasas de disminución más rápidas, mientras que los estuarios protagonizan las tasas de cambio más lentas. Asimismo, los países menos adelantados son los que enfrentan el peor escenario, añade la fuente.
(También podría interesarte: La pesca de arrastre no solo daña la vida marina: también libera CO2)

Fernando de Noronha es un archipiélago oceánico ubicado en el noreste de Brasil. el sitio ofrece refugio a muchas especies endémicas debido a su naturaleza aislada, descibe Ramsar. El lugar está también designado como sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Las causas de la pérdida de humedales en Latinoamérica y el mundo
Tal como reporta el documento de 2025, los factores que impulsan la pérdida y degradación de estas áreas naturales son diversos. La contaminación urbana, agrícola e industrial; la expansión urbana; el desarrollo industrial; la intensificación agrícola; el drenaje; y la introducción e invasión de especies exóticas no autóctonas, son algunos de los principales desafíos que enfrentan estos ecosistemas.
La erosión, la desertificación y el cambio climático son otros de los factores que inciden negativamente.
En el caso de América Latina y el Caribe, las principales causas de degradación y pérdida informadas son la urbanización, el desarrollo industrial y el desarrollo de infraestructuras.
(Más sobre medio ambiente: Los 5 principales mitos sobre la energía renovable, desmentidos por National Geographic)

Humedales de manglares de Futian, Shenzhen, Guangdong, China.
La pérdida de humedales tiene un costo económico elevado
A pesar de que tan solo ocupan el 6 % de la superficie terrestre, “los humedales son fundamentales para nuestra existencia”, afirma un documento informativo de la Convención de Ramsar (o Convención sobre los Humedales).
Estos espacios proporcionan agua dulce, garantizan el suministro de alimentos, depuran y filtran el agua, minimizan los efectos de tormentas e inundaciones, almacenan carbono, contribuyen a la biodiversidad (albergan el 40% de las especies de animales y vegetales conocidos), proporcionan productos y medios de vida sostenibles, ofrecen oportunidades para la relajación y el turismo, entre otros servicios ecosistémicos, explica un artículo de National Geographic Latinoamérica.
Por lo tanto, el daño de estas zonas naturales se traduce en consecuencias derivadas de la reducción de esos servicios ecosistémicos y van desde una menor disponibilidad de agua y biodiversidad hasta la afectación de la estabilidad climática y el bienestar humano.
“Al agregar los beneficios perdidos anualmente debido a la reducción de los humedales (aproximadamente 380 millones de hectáreas en los países analizados), desde 1975 hasta la actualidad, se estima una pérdida acumulada de beneficios para la humanidad de 5.1 billones de dólares internacionales de 2023 durante los últimos 50 años”, subraya el informe. “La mayor parte de esta pérdida se ha debido a la destrucción de humedales continentales (lagos, turberas y marismas/pantanos)”.


Muelle de la localidad El Paso Tabasquillo en Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, Tabasco, México. Según el sitio web oficial del Gobierno mexicano, “Centla es el área más amplia de humedales en Norteamérica” y ofrece refugio y zona de reproducción a diversas poblaciones de aves acuáticas migratorias.
Un cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en un manglar de Banco Chinchorro, México. Esta especie está catalogada como "vulnerable" en la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
El futuro de los humedales: qué hacer para evitar los mayores daños
“Cuando se gestionan eficazmente, los 1400 millones de hectáreas restantes de humedales prestan servicios ecosistémicos por un valor de hasta 39 billones de dólares anuales, más que cualquier otro tipo de ecosistema”, reconoce Ramsar. Pero, más allá de las cuantiosas pérdidas y ganancias económicas de su mala o buena salud, el reporte insiste en reconocer su “profundo valor intrínseco: su valor por el mero hecho de existir como sistemas vivos”.
El informe insta a los formuladores de políticas, las empresas y la sociedad a adoptar medidas urgentes para frenar el daño y proteger los humedales. Para ello, sostiene, es necesario invertir en estos sistemas e impulsar acciones inmediatas y coordinadas de conservación y restauración.
Algunas de las medidas que propone incluyen integrar las iniciativas de restauración en diversos sectores, como la agricultura, la infraestructura hídrica y la planificación urbana; dar prioridad a los resultados económicos a largo plazo; aumentar la financiación para la conservación, la restauración y el manejo sostenible de los humedales; e incorporar subvenciones positivas para estos espacios.
“A medida que los retrasos se prolongan, también aumentan los costos”, insiste el documento. De acuerdo con los cálculos de los expertos, una demora de tan solo 10 años en las iniciativas para detener e invertir la pérdida de biodiversidad “duplica los costos en comparación con la adopción de medidas inmediatas”. Por el contrario, las medidas que se adopten en favor de estos espacios naturales tendrán beneficios económicos y ambientales para todo el planeta.
“Se requiere de una firme voluntad política, un amplio apoyo público y una importante inversión financiera”, insiste el documento. Y concluye: “Necesitamos un cambio transformador que realinee las finanzas, las políticas y los mercados para apoyar la conservación de los humedales”.