Día del Amazonas: conoce los ecosistemas que componen la mayor selva tropical del mundo

En la fecha destinada a honrar la selva presente en nueve territorios de América del Sur, descubre el rico escenario ambiental amazónico, que también incluye montañas, sabanas, manglares y zonas permanentemente inundadas.

Un río que fluye en el Parque Nacional Alto Purús, Perú.

Fotografía de Charlie Hamilton James
Por Redacción National Geographic
Publicado 5 sept 2022 08:16 GMT-3, Actualizado 6 sept 2022 17:53 GMT-3

La Selva Amazónica, el mayor bosque tropical del mundo, suele aparecer en el imaginario popular a través de imágenes de bosques densos, formados por árboles altos e imponentes con troncos rollizos y valiosos. Pero los más de 5 millones de kilómetros cuadrados que abarca el Amazonas en el continente sudamericano están formados por ecosistemas diversos e increíblemente variados.

Teniendo en cuenta la complejidad del bioma, se estableció el Día de la Amazonia que se celebra el 5 de septiembre. Creada en 2008 por la ley federal brasileña número 11 621/2007, la fecha pretende sensibilizar y llamar la atención sobre la necesidad de proteger estas áreas bióticas, que están presentes en Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela, Colombia, Surinam, Ecuador y las Guayanas.

En este día, National Geographic mantuvo contacto con expertos que explican por qué los ecosistemas del Amazonas son tan especiales y deben ser preservados.

El Amazonas no es un bosque homogéneo

"El Amazonas, de hecho, es un conjunto de diversos ecosistemas que interactúan entre sí y forman parte de una unidad mayor que se llama bioma", indica Pedro Viana, investigador, botánico y coordinador del área respectiva en el Museo Emílio Goeldi de Pará (Brasil), institución centenaria referente en los estudios amazónicos.

Según explica Viana, el bioma amazónico alberga una impresionante diversidad de seres vivos que habitan los más variados ambientes: "Algunos ni siquiera aparecen en la imaginación de la gente cuando piensan en el Amazonas, porque tienen la idea de que es una selva tropical siempre verde".

El investigador sostiene que, aunque la selva verde está presente, el bioma amazónico cuenta además con sabanas, montañas y ecosistemas costeros. "El mapa de distribución de ambientes en el Amazonas es súper complejo. Es un mosaico todo intercalado".

De acuerdo con el experto, es posible separar el Amazonas en seis ecosistemas principales: bosque de tierra firme, pantanos, sabanas, refugios de montaña y manglares.

“En estos bosques hay una dinámica completamente diferente en comparación con otras regiones del Amazonas. El clima y la composición de especies, tanto vegetales como animales, es algo único en el bosque”

Por: Pedro Viana
Investigador, botánico y coordinador del área respectiva en el Museo Emílio Goeldi de Pará (Brasil).

Ecosistemas amazónicos: el conocido bosque de tierra seca

De acuerdo con Viana, uno de los principales factores que determina los tipos de bosque en el Amazonas es la relación de la vegetación con los períodos de sequía y de crecida de los ríos. "En este sentido, los bosques de tierras secas, que son los más conocidos cuando hablamos de la Amazonia, son los que nunca se inundan", define el investigador. 

Los bosques de tierras secas se encuentran en regiones del bioma cuyo relieve es más elevado y están alejados de las aguas fluviales incluso durante la estación de lluvias. Precisamente por eso, las características de estos ecosistemas están marcadas por un suelo profundo, relativamente pobre en nutrientes, pero con una enorme cantidad y diversidad de árboles de gran tamaño, remarca Elessandra Nogueira Lopes, profesora de la Universidad Federal de Pará (UFPA) de Brasil especializada en gestión y conservación del suelo.

"Los bosques secos son la parte más grande de la selva y es donde encontramos los árboles gigantescos que normalmente relacionamos con el Amazonas", subraya la profesora.

La especialista explica que las alturas de los árboles de este ecosistema oscilan entre los 30 y los 60 metros y que el desarrollo de las especies se produce con distancias restringidas entre ellas, lo que dificulta la inserción de la luz en el suelo por la proximidad de las copas. Esto complica el avance de otras especies de plantas más pequeñas porque no pueden realizar la fotosíntesis.

Además, según Nogueira Lopes, entre las familias de arbóreas que se encuentran en los bosques de tierras secas están los árboles de castaña, fuente de la famosa nuez de Brasil, además de la caoba y el cedro, que tienen un alto valor comercial. En cuanto a la fauna, indica que esta región tiene una de las mayores biodiversidades del Amazonas, con una enorme variedad de insectos, serpientes, anfibios y mamíferos.

Ecosistemas amazónicos: dentro del bosque inundable

En relación a la influencia de los ríos en los ecosistemas amazónicos, los bosques de llanura aluvial son territorios que solo se inundan durante una determinada época del año. “En la mayoría de los bosques de tierras bajas, las inundaciones ocurren en marzo y septiembre debido al aumento de las precipitaciones en esa época, lo que influye en el aumento del nivel de los ríos”, explica la profesora de la UFPA.

De acuerdo con Viana, las regiones de las llanuras de inundación pueden permanecer bajo el agua durante varios meses y están asociadas a los ríos de aguas blancas, que son aquellos que arrastran muchos sedimentos (tierra, trozos de vegetación). También aportan nutrientes procedentes de la erosión de las regiones del altiplano de los Andes, lo que le otorga al agua un aspecto fangoso.

“En el Amazonas, los bosques de las llanuras aluviales se encuentran a lo largo de los ríos y las llanuras aluviales. Por ejemplo, las regiones cercanas a los ríos Amazonas y Japurá, que son cursos de agua blanca”, expresa Viana.

El ecosistema de la llanura aluvial se divide también en: llanura aluvial alta y llanura aluvial baja. Según la especialista en manejo de suelos, la planicie alta de inundación sigue los márgenes de los ríos, tiene suelos fértiles, es densa y muy cerrada, con árboles de 20 metros de altura en promedio. 

"Es menos diversa en comparación con la selva seca, ya que las especies necesitan mecanismos para soportar el ritmo estacional de las inundaciones, pero sigue habiendo una gran diversidad de vegetación y fauna", indica Nogueira Lopes. 

En la planicie de inundación alta son comunes especies arbóreas como ceiba y andiroba, animales arbóreos como perezosos de tres dedos y una amplia gama de animales acuáticos como el caimán negro. Además de ellos, los mamíferos también tienen su hogar en la llanura aluvial, incluidos los jaguares, que han desarrollado una forma de vida única para adaptarse al ritmo de los ríos.

Por otro lado, la experta brasileña detalla que las planicies de inundación baja se generan en áreas donde el agua se estanca después de las crecidas de los ríos y pueden permanecer inundadas durante más de la mitad del año. Algunos ejemplos de especies de plantas que se encuentran en las llanuras aluviales de las tierras bajas son el buriti (Mauritia flexuosa) y el asaizeiro (Euterpe oleracea).

Una higuera con contrafuertes gigantes en la Estación de Biodiversidad Tiputini (Ecuador).

Fotografía de Tim Lamán

Ecosistemas del Amazonas: qué es un bosque de igapó 

Al igual que las llanuras aluviales, los bosques de igapó también entran en la categoría de bosques de llanuras aluviales en la Amazonía. Pero con una diferencia. “Están permanentemente inundados, y no hay un período en el que el agua de los ríos regrese”, explica Viana.

Además, otra diferencia entre el ecosistema del igapó y las llanuras de inundación es el tipo de río que inunda la región. De acuerdo a la información del experto, en el caso de los igapós, el agua que los inunda proviene de los llamados ríos de aguas negras o de aguas claras. Estos ríos, como el Tapajós y el Xingu (ambos negros), o el Paraguay, Tocantins (de aguas claras), son los que llevan poco sedimento.

"A diferencia de los ríos de aguas blancas, estos cursos de agua son el resultado del desgaste de rocas mucho más antiguas que las cordilleras, situadas en las montañas bajas del norte (como el Escudo de las Guayanas) y del sur de la cuenca del Amazonas (como la meseta brasileña)", explica el botánico entrevistado. 

Por esta diferencia, las regiones de igapó tienen una dinámica biológica completamente diferente a los otros humedales de la Amazonía. “Son aguas con menos nutrientes y, en general, más ácidas. Entonces, las plantas que se dan en aguas claras o negras en los bosques de Igapó son muy diferentes, tanto en composición como en número de especies”, indica Viana. 

El informe Conociendo los humedales amazónicos: un viaje por los llanos aluviales y los igapós, elaborado por el Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas (INPA), muestra que mientras en los llanos aluviales se pueden encontrar alrededor de 1000 especies de árboles, en los igapós ese número es alrededor de 600. Y aproximadamente solo 1/3 de los que se encuentran en la llanura aluvial también se pueden encontrar en los igapós.

En cuanto a la fauna, el documento señala que alberga especies como el manatí amazónico, las nutrias gigantes y una gran variedad de peces, como el tucunaré. 

"Cuando hablamos de la fauna de las zonas inundables, sin embargo, muchos viven migrando entre las llanuras de inundación y los igapós", afirma Nogueira Lopes, y continúa: "Los manatíes, por ejemplo, se ven influidos por el ciclo de inundaciones y sequías de los ríos, lo que los impulsa a realizar migraciones anuales". 

(Te puede interesar: Los incendios y la deforestación están convirtiendo a la Amazonía en una fuente de carbono)

Ecosistemas amazónicos: las sabanas poco conocidas 

Las llamadas zonas abiertas conforman otra categoría de ecosistema que se encuentra en el Amazonas. Entre ellas, la sabana es poco conocida.

El experto afirma que las sabanas del Amazonas no son iguales a las del continente africano. De hecho, estas sabanas comparten una fisonomía similar al bioma del Cerrado que se encuentra en el centro de Brasil. "Es una formación de pastizales, con vegetación baja, como hierbas, y árboles torcidos más dispersos entre sí", explica Viana. 

Según el INPA, las sabanas cubren solo el 6% del bioma amazónico. Estas zonas se encuentran en la mayor parte del estado de Roraima, extendiéndose hasta Venezuela, y en el norte de Pará, llegando hasta Surinam.

Una investigación ecológica realizada por el Instituto, publicada en los Anales de la Academia Brasileña de Ciencias en 2021, catalogó más características de estos ambientes menos conocidos. El trabajo identificó que el suelo de las sabanas amazónicas tiene una textura arcillosa y una menor concentración de minerales que los suelos de los bosques

Para Viana, la investigación de este ecosistema es de vital importancia para la preservación de varias especies, sobre todo teniendo en cuenta el alto índice de especies exclusivas que se encuentran en estos lugares. Sin embargo, comenta el botánico, no hay suficientes trabajos que vayan en esta línea.

"Es necesario conocer mejor la flora y la fauna de las sabanas amazónicas  ya que tienen características muy particulares y, por lo tanto, aportan muchos endemismos, es decir, apariciones restringidas de especies en esa región concreta", explica Viana. 

El pueblo Tsimane se acerca a una canoa para transportar mercancías en el río Maniqui, cerca de Anachere, en la selva amazónica de Bolivia.

Fotografía de Matthieu Paley

Ecosistemas amazónicos: la vida en los manglares 

"Un ecosistema no tan obvio, pero muy llamativo en el bioma amazónico, es el de los manglares", observa el botánico del Museo Goeldi. Los manglares, típicamente costeros, prosperan en los estuarios, es decir, en las lagunas o zonas inundadas que se forman cuando el agua dulce de los ríos y arroyos desemboca en el océano y se mezcla con el agua salada del mar.

"Están muy relacionados con el bosque atlántico y las restingas (zonas costeras formadas por suelos arenosos). Pero también existen en el Amazonas, sitio que tiene la mayor formación continua de manglares del mundo", informa Viana. En el bioma, continúa, los manglares amazónicos se extienden desde Belém (capital del estado de Pará) a lo largo de las costas del estado de Maranhão e incluso alcanzan zonas cercanas al delta del río Amazonas. 

Recientemente, la expedición Perpetual Planet Amazon de exploradores de National Geographic, liderada por Angelo Bernardino, profesor de oceanografía e investigador en ecología y Thiago Silva, profesor de geografía e investigador de ecosistemas amazónicos, descubrió manglares de agua dulce en la cuenca del río Amazonas durante un viaje en abril de 2022. El hallazgo, además de demostrar que los manglares pueden adaptarse a las aguas fangosas del Amazonas, aumentó la extensión conocida del ecosistema. 

De acuerdo a la explicación de la profesora Nogueira Lopes, los árboles típicos de este ecosistema, los manglares propiamente dichos, llaman la atención por sus raíces, que quedan expuestas sobre el suelo fangoso y forman complejas redes capaces de sostener los altos troncos y copas.  

En cuanto a la biodiversidad, la especialista afirma que la composición del suelo de los manglares, junto con el agua salobre (una mezcla de agua marina y dulce), "constituye un entorno propicio para servir de hábitat a varias especies diferentes de crustáceos, peces, aves y mamíferos". 

Ecosistemas amazónicos: los refugios de montaña 

Por último, uno de los ecosistemas más insólitos de la Amazonia, según Viana, son los llamados refugios de montaña. "El Amazonas no es solo una llanura. Hay muchas zonas de gran altitud, picos y montañas representativas". 

Según el experto, estas regiones tienen una vegetación llamada bosque de montaña y se dan desde el extremo oeste de la Amazonia, en Perú y Colombia, en algunos lugares de Bolivia, en el estado brasileño de Acre y en la frontera entre Brasil y Venezuela. En este último lugar se encuentra el Monte Roraima y el Pico da Neblina, considerado el punto más alto de Brasil

"En estos bosques hay una dinámica completamente diferente en comparación con otras regiones del Amazonas. El clima y la composición de especies, tanto vegetales como animales, es algo único en el bosque", precisa Viana.

Tal como describe el botánico, los refugios de montaña son uno de los lugares más biodiversos del Amazonas, con muchas especies endémicas, es decir, que no se encuentran en otras partes de la selva.  

Otra característica llamativa de este ecosistema es la aparición de cascadas. "Los ríos que pasan por estas zonas montañosas forman muchas cascadas. Esto hace que sean zonas muy solicitadas para la construcción de centrales hidroeléctricas", agrega Viana. 

Preservar la selva amazónica y la lucha contra el cambio climático

El impacto de la selva amazónica en el clima mundial es proporcional a su tamaño. El Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas (IPAM), señala que los servicios ecosistémicos del bioma, es decir, los beneficios que la naturaleza proporciona a la sociedad, son esenciales para garantizar el equilibrio climático y algunas actividades humanas

El organismo afirma que procesos como la evaporación y la transpiración en el bosque contribuyen a mantener la estacionalidad de las lluvias, que es fundamental para la agricultura.

Además, Viana señala que los bosques amazónicos funcionan como grandes almacenes de carbono, que se guarda en el tejido vegetal y en el suelo: "Esto se ve amenazado por la deforestación, especialmente cuando va seguida de una quema". El IPAM calcula que la deforestación de la Amazonia libera 200 millones de toneladas de carbono al año.

La deforestación del bosque libera esta enorme reserva de carbono a la atmósfera, “lo que interfiere en el efecto invernadero y, en consecuencia, en las condiciones climáticas de todo el planeta", argumenta el experto. Por esta razón, refuerza que la preservación de la selva en pie debe ser una prioridad, no sólo para los países que tienen el bioma amazónico en su territorio, sino para todo el mundo. 

"La eliminación de los bosques repercute en todos los demás ecosistemas que dependen del equilibrio ecológico y provoca una serie de cambios ambientales en cadena en el mundo. Es responsabilidad de todos", concluye Viana.

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