Una mutación de la gripe aviar amenaza a miles de aves marinas

Una cepa mutada de la gripe aviar ha matado a un número sin precedentes de aves en las islas Shetland (Escocia). Muchas de ellas ya se encuentran bajo amenaza.

Un alcatraz común (o del atlántico) muerto yace frente a la costa de Bass Rock (Escocia), la mayor colonia de cría de la especie en el mundo, el 6 de junio de 2022.

Fotografía de Rachel Bigsby
Por Helen Scales
Publicado 29 ago 2022 10:57 GMT-3

En un estrecho istmo que conecta dos de las islas septentrionales de Shetland (Escocia), un pájaro con mal aspecto se sienta encorvado en la arena e ignora a la gente que pasa. Es una nueva señal de los problemas recientes en el lugar.

Las plumas grises y blancas moteadas de esta joven gaviota son arrastradas por el viento, y el ave no hace ningún intento de cambiar a una posición más cómoda. Con débiles parpadeos, se sumerge y deja caer su pico hacia la arena.

Esta gaviota dorsinegra habría crecido hasta convertirse en una de las más grandes de todas las gaviotas al alcanzar, durante su adultez, más de metro y medio. Sin embargo, nunca volverá a volar sobre el Atlántico Norte.

Lo mismo ocurre con las docenas de alcatraces que yacen a lo largo de esta playa, así como con los incontables cadáveres que hay en todo el archipiélago. No hay que confundirlos con aves dormidas. Yacen como los ángeles caídos, con la cabeza echada hacia atrás, las alas desplegadas y sus ojos azules mirando hacia el cielo.

Más de 150 000 alcatraces del norte anidan en Bass Rock, un lugar frente a la costa de Escocia que antaño albergaba a prisioneros. En la foto, bandadas de aves marinas se reúnen en torno a un faro el 19 de mayo de 2022, justo antes de que la gripe aviar se desatara.

Fotografía de Camille Seaman

La aparición de aves muertas y moribundas fue la primera señal sobre el brote de Influenza A altamente patógena de 2022. También conocida como gripe aviar, el virus que infecta a estas aves se remonta a una granja de gansos en China en 1996.

Desde entonces, la enfermedad ha matado a millones de aves de corral y, en el pasado, saltó letalmente a los humanos. En algún momento del año pasado, una cepa del virus mutó y se hizo aún más transmisible. La cepa de este año está afectando especialmente a las aves marinas.

"Es una situación muy grave", afirma Kevin Kelly, director de la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB) en las Islas Shetland, quien ha sido testigo de la catástrofe sobre el terreno.

No hay un programa de eutanasia para las aves que sufren, son demasiadas para eso. Con una frecuencia más o menos semanal, Kelly se coloca el Equipo de Protección Individual (EPI) y recoge e incinera hasta 50 cadáveres esparcidos por las masas de agua interiores donde se reúnen las aves vivas para bañarse. La especialista cree que estos cadáveres podrían acelerar la propagación del virus. Se trata de una pequeña porción de todas las aves muertas en las islas.

En Shetland se produjeron algunos de los primeros brotes de este año en Europa, posiblemente traídos por las aves acuáticas que migran al norte hacia sus zonas de cría en el Ártico. En los últimos meses, la lista de mortalidades masivas entre las especies silvestres ha ido creciendo, en particular entre las colonias de cría en las que las aves se agrupan en gran número, desde los pelícanos dálmatas en Grecia y los playeros en los Países Bajos, hasta los charranes del Caspio en el lago Michigan de Wisconsin. 

En julio se confirmó la presencia de gripe aviar en un número inusualmente alto de focas varadas y moribundas en la costa de Maine (Estados Unidos).

Izquierda: Arriba:

La fotógrafa Rachel Bigsby tomó fotografías detalladas del colorido plumaje de los alcatraces el 4 de julio de 2022. "Era estremecedor pensar que debajo de sus delicadas plumas blancas y doradas, sus órganos se estaban muriendo", lamenta.

Derecha: Abajo:

Cadáveres de alcatraces esparcidos por la pared rocosa de la Reserva Natural Nacional de Hermaness, en Shetland, que alberga 30 000 alcatraces, el 4 de julio de 2022.

FOTOGRAFÍAS DE Rachel Bigsby

"Definitivamente es una crisis", confirma Kelly.

James Pearce-Higgins, director científico del British Trust for Ornithology, está de acuerdo: "No hemos visto antes este nivel de impacto poblacional. No existe ningún precedente".

La disminución de las aves marinas y sus amenazas

Las poblaciones de aves marinas reducidas por la gripe aviar ya se encuentran en peligro por muchas otras amenazas. Se cree que más de la mitad de las especies de aves marinas están en declive, debido a riesgos combinados del cambio climático, la sobrepesca de sus presas, las capturas accidentales en las pesquerías y los depredadores mamíferos no nativos que se comen sus huevos y polluelos, como las ratas y los gatos.

Además de ser centinelas de la salud de los océanos, las aves marinas desempeñan funciones vitales en los ecosistemas marinos y terrestres. Trasladan nutrientes esenciales en sus heces y, como principales depredadores del océano, muchas especies de aves marinas ayudan a regular el resto de la red alimentaria.

Fotografía de Rachel Bigsby

Igual que el océano echa de menos a los tiburones cuando son objeto de sobrepesca, el declive de las aves marinas también podría tener importantes repercusiones y alterar el equilibrio de los ecosistemas, incluidos los que sustentan las principales pesquerías.

"Llevamos mucho tiempo, al igual que muchos conservacionistas, hablando de la disminución de las aves marinas y de las presiones a las que se enfrentan", afirma Kevin Kelly, de la RSPB. "Esto es algo nuevo que no estaba en el radar". 

La nueva cepa de gripe aviar

Los anteriores brotes de gripe aviar afectaron principalmente a las aves silvestres en sus zonas de invernada y han remitido cuando se dispersan al final de la temporada. Este año, sin embargo, cuando el virus apareció entre las aves poco después de llegar a sus colonias de verano en las islas de Shetland, los expertos locales supieron que algo nuevo estaba ocurriendo.

"Enseguida saltó la alarma por la rapidez con la que se estaban contagiando antes de la temporada de cría y no después", sostiene Kelly.

Los virus de la gripe aviar, conocidos como H5, evolucionan continuamente hacia nuevas cepas que pueden infectar en forma simultánea al mismo huésped. En las décadas transcurridas desde su aparición, el virus ha mutado y se ha recombinado muchas veces, pero hasta ahora no ha sido muy eficaz en la propagación de brotes más graves.

Una gran skúa se prepara para darse un festín con el cadáver de un alcatraz el 5 de julio de 2022. Las aves depredadoras que coman los cadáveres infectados probablemente se contagiarán de la gripe aviar.

Fotografía de Rachel Bigsby

"Lo que observamos con esta cepa del virus es que parece mucho más fácil de transmitir", precisa Ruth Cromie, consejera de Sanidad de la Fauna Silvestre de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres.

Todavía no está claro cómo se ha transmitido esta nueva forma del virus del invierno a la primavera, pero empuja a las poblaciones de aves marinas a un riesgo muy alto mientras se congregan en densas colonias de cría.

Escocia alberga alrededor de la mitad de la población reproductora mundial de alcatraces, el ave marina más grande del Atlántico Norte y parientes cercanos de los piqueros tropicales. Las Shetland han sido tradicionalmente un bastión para ellos, en parte porque al estar cerca del borde de la plataforma continental europea, los mares circundantes son muy productivos y están llenos de alimento.

A mediados de julio, los visitantes que viajan en barco desde la capital de las Shetland, Lerwick, hasta la cercana isla de Noss, se encuentran con el espectáculo de miles de alcatraces que anidan en los estrechos salientes de los escarpados acantilados de arenisca de 182 metros. El aire se llena de pájaros que se elevan, como flechas lanzadas desde todas las direcciones y que se abren paso entre el estruendo de las estridentes llamadas de los kraak kraak. De vez en cuando, el viento emite ráfagas de guano de pescado, procedente de las sólidas manchas que cuelgan como estalactitas de los salientes. 

Sin embargo, una mirada más cercana a los alcatraces a través de los prismáticos revela cuerpos muertos desplomados entre los nidos. En la base de los acantilados, las corrientes de agua han arrastrado una balsa de grumos blancos formada por los cadáveres recién caídos. A poca distancia, la especie gran skúa se da un festín con uno de los alcatraces flotantes. 

Durante esta primavera y verano, la devastación era aún más difícil de ignorar en algunos momentos. Phil Harris, un guía turístico que lleva a los visitantes a las colonias de aves marinas en Noss, describe cómo se desenvuelve su barco entre los cuerpos flotantes de 50 o 60 alcatraces.

"En tres ocasiones encontramos pájaros adultos muertos que venían de algún lugar del acantilado y yacían junto al barco", dice.

Infección de la cadena alimentaria

Además, se están produciendo otros cambios preocupantes en el comportamiento de las aves. Escocia alberga alrededor del 70% de la población reproductora mundial de skúas grandes, aves notoriamente agresivas que se lanzan en picado contra cualquiera que se atreva a acercarse a sus nidos y acosan a otras aves para conseguir comida gratis.

Normalmente, en Noss, Harris ve bandadas de grandes skúas que persiguen a los alcatraces y les obligan a regurgitar sus capturas. "Ahora eso no se ve, probablemente porque hay muchos alcatraces muertos de los que alimentarse", advierte.

En algunos casos, al cabo de unas horas, las aves empiezan a mostrar signos neurológicos de la infección, desorientándose a medida que el virus se replica en su cerebro y provoca un fallo multiorgánico. En las Shetland se han observado alcatraces sentados indefensos en las playas, aparentemente sin poder ver. Después de que las grandes skúas revuelven sus cadáveres, su infección es evidente, ya que algunos vuelan en círculos sobre sí mismos en el aire.

"Es desgarrador verlos cuando normalmente están tan llenos de vida", señala Kelly. "Son aves enormes que no pueden sostener su propia cabeza. Les afecta enormemente su funcionamiento neurológico”. 

A nivel de población, la situación es aún más preocupante. El número de skúas en las Shetland se ha reducido al menos a la mitad, en comparación con el año pasado. En algunos lugares, solo sobrevive una de cada diez aves.

James Pearce-Higgins ha recibido informes similares sobre la mortalidad masiva de skúas en otras islas escocesas. Si la trayectoria actual continúa, la especie podría estar a uno o dos años de la extinción.

Hasta ahora, los informes sobre los alcatraces no son tan graves, pero en algunas colonias hasta una cuarta parte de los adultos han muerto esta temporada de cría. 

En otros lugares, colonias enteras de crías son aniquiladas, incluidos los charranes de la isla de Texel, en los Países Bajos. Cientos de charranes rosados han muerto en la isla de Coquet, la colonia de aves marinas más única del Reino Unido.

"Se traduce en un impacto para estas especies realmente grande a nivel global", alerta Pearce-Higgins.

Factores de estrés añadidos para las aves marinas

Muchas de las aves marinas que se han contagiado del virus son longevas y se reproducen lentamente. Las skúas tardan unos siete años en alcanzar la madurez y ponen dos huevos al año. Los alcatraces solo ponen uno. Esto significa que cualquier recuperación de las poblaciones será innatamente lenta.

"Estamos ante un impacto que se verá durante décadas", afirma Pearce-Higgins. El experto compara este brote de gripe aviar en las aves marinas con la devastadora caída de las poblaciones de águilas calvas, halcones peregrinos y muchas otras aves de presa a causa del envenenamiento con dicloro difenil tricloroetano (DDT), que la autora estadounidense Rachel Carson dio a conocer al público en su libro Primavera silenciosa de 1962. El omnipresente pesticida contaminaba las redes alimentarias, adelgazaba el caparazón de las aves y mataba sus embriones. "La prioridad es comprender lo que queda", manifiesta Pearce-Higgins.

Una estrategia de respuesta

La gran pregunta, por el momento sin respuesta, es qué va a pasar. Hasta ahora, solo hay un informe asintótico de esta cepa de gripe aviar que salta a los humanos, aunque los futuros brotes zoonóticos siguen siendo una posibilidad.

En cuanto a las especies silvestres, una perspectiva preocupante es que las aves marinas migratorias transfieran esta nueva forma transmisible del virus a más poblaciones, en particular en el hemisferio sur, que por ahora no se ha visto tan afectado.

Todavía no está claro qué especies pueden portar el virus de forma asintomática. Pearce-Higgins cree que un grupo de aves en el Reino Unido que podría estar actuando como vector del virus son las gaviotas.

"Ocupan muchas de las zonas de humedales en las que habrán estado algunas de estas aves acuáticas y que luego, potencialmente, irán a las colonias de aves marinas para reproducirse", afirma. La última vez que se realizó un censo invernal de las poblaciones de gaviotas en el Reino Unido fue en 2006, y Pearce-Higgins espera que esta emergencia ayude a conseguir fondos para repetir los estudios este año.

Mientras tanto, lo que urge, según Ruth Cromie, es poner en marcha planes de respuesta nacionales y regionales antes de que se produzcan más brotes en las aves silvestres.

Entre las posibles estrategias que sugiere figuran no construir granjas avícolas cerca de las colonias de aves silvestres, mantener a los paseantes de perros fuera de las zonas importantes y crear zonas de exclusión aérea para evitar el estrés de las aves mientras anidan. Las autoridades también necesitan saber si es una buena idea recoger los cadáveres de las aves, una cuestión que no ha quedado clara a lo largo del actual brote.

"Estas no son las últimas crisis que van a ocurrir en nuestro planeta, cada vez más contaminado, con todas estas diferentes interfaces entre la fauna y la gente", advierte.

Hasta ahora, la mayor parte de la atención se ha centrado en el seguimiento del virus entre las aves domésticas. Muchos conservacionistas y científicos abogan por una financiación mucho mayor para estudiar la propagación del virus entre las aves silvestres.

Kelly espera que la crisis de la gripe aviar ayude a convencer a los gobiernos para que destinen más fondos a programas de conservación que colaboren en la reducción de las amenazas obvias y preexistentes para las aves marinas, de modo que tengan la mayor oportunidad posible de recuperarse.

En las Shetland, los habitantes esperan con nerviosismo que termine la temporada de cría y que las aves marinas abandonen sus lugares de anidación y se disuelvan, con la esperanza de que esto suponga un alivio temporal para este año.

"Quiero que esta temporada termine y que las aves se vayan, para intentar terminar con esto", enfatiza el responsable de las excursiones de aves marinas de las Shetland, Phil Harris, y concluye: "Entonces veremos qué regresa el año que viene".

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