Una ballena gris bate un récord de migración marina luego de recorrer más de 26.800 kilómetros

La ballena gris macho de 12 metros de largo viajó desde el Pacífico Norte hasta Namibia, y por primera vez, se avistó esta especie en el hemisferio sur.

Por Heather Richardson
Publicado 21 de julio de 2021 15:52 GMT-3
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Una ballena gris nada por el estrecho del Prince William Sound en Alaska. La especie suele encontrarse en el Pacífico, aunque recientemente se han informado avistamientos en el Atlántico.

Fotografía de Nature Picture Library, Alamy

Una ballena gris ha cruzado medio planeta, realizando un viaje de más de 26.800 kilómetros, la distancia más larga jamás registrada en un vertebrado marino.

El cetáceo macho, avistado en las costas de Namibia en 2013, es la primera ballena gris que se documenta en el hemisferio sur.

Pero para confirmar que la ballena procedía del Pacífico Norte, se necesitaron varios años de investigación genética, según sostiene un estudio publicado en la revista Biology Letters.

Se conocen dos poblaciones de ballenas grises: las ballenas grises orientales, cuyas poblaciones son estables, con unos 20.500 ejemplares, y las ballenas grises occidentales, que se encuentran en peligro de extinción, con una población salvaje estimada en 200 ejemplares, principalmente debido a décadas de caza de ballenas comercial. Las ballenas grises orientales migran desde los mares de Alaska y Rusia hasta sus zonas de apareamiento en Baja California. Si bien no se sabe mucho acerca de las zonas de apareamiento de las occidentales, se han documentado ejemplares alimentándose en el este de Rusia.

El coautor del estudio Simon Elwen, zoólogo de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica, confiesa que cuando se enteró acerca del avistamiento de 2013, desconfió "bastante”. Y agrega: "Es como que te digan que vieron un oso polar en París; técnicamente podría ocurrir, pero no es algo muy común".

Sin embargo, las fotos confirmaron que se trataba de una ballena gris, de unos 12 metros de largo. Como estaba desnutrida, el animal permaneció en Walvis Bay durante dos meses, y Elwen y Tess Gridley, también zoóloga de la Universidad de Stellenbosch, aprovecharon para recolectar muestras de ADN mínimamente invasivas. 

Lógicamente, la increíble hazaña de la ballena gris, que supera la marca de la campeona anterior -una tortuga laúd que recorrió 20.557 kilómetros por el Pacífico- ha planteado una serie de interrogantes. La principal es: ¿por qué una ballena gris viajaría tan lejos?

Según los autores, la rápida disminución del hielo marino en el Ártico como consecuencia del cambio climático, obligaría a las ballenas grises a explorar nuevos hábitos, y, muchas veces, acabarían perdidas en zonas desconocidas, pero no hay datos suficientes para confirmar esta teoría.

Para una ballena que suele migrar unos 8.000 kilómetros, “viajar tan lejos representa un esfuerzo enorme”, afirma el coautor Rus Hoelzel, biólogo evolutivo de la Universidad de Durham en el Reino Unido y explorador de National Geographic. “Entonces te preguntas, ¿por qué lo haría?, ¿en qué circunstancias? Y esos motivos, para la ciencia, resultan muy interesantes”.

Análisis genéticos

Para llevar a cabo su investigación, Gridley y Elwen trabajaron con Hoelzel y Fatih Sarigol, también biólogo evolutivo de la Universidad de Durham. Compararon los genomas de la ballena con los de otras ballenas grises almacenados en el U.S. National Center for Biotechnology Information, un repositorio digital de los genomas de más de mil organismos.

Como existen algunas evidencias fósiles de ballenas grises en el Atlántico y, en los últimos años, se han avistado dos ballenas grises en el norte del Atlántico y el Mediterráneo, los expertos buscaron descartar la posibilidad de que la ballena procediera de una población atlántica desconocida.

“Hay especies de cetáceos de las que sabemos muy poco porque son muy difíciles de encontrar”, dice Hoelzel. "Pero en el caso de la ballena gris, suelen hallarse fácilmente en la costa; por eso, la hipótesis de la población oculta en el Atlántico no resulta muy viable".

Finalmente, los genes de la ballena de Namibia coincidieron con los de las ballenas grises del Pacífico Norte almacenados en la base de datos biotecnológica. Para sorpresa de los investigadores, las mayores coincidencias se dieron con la población occidental en peligro de extinción.

¿Una ballena rebelde?

Posteriormente, el equipo analizó las rutas que podría haber tomado el mamífero marino, considerando más plausible la teoría de que hubiese cruzado Canadá a través del Paso del Noroeste. También barajaron la posibilidad de que la ballena hubiera circunnavegado Sudamérica o cruzado el Océano Índico, pero no podían sostener esas teorías, en parte debido a la falta de avistamientos informados y porque las ballenas grises suelen alimentarse en aguas poco profundas, lo que dificulta los viajes largos en mar abierto.

Sin embargo, Sue Moore, científica investigadora especializada en mamíferos marinos del Pacífico en la Universidad de Washington en Seattle, cree que la teoría del Océano Índico es la más probable, ya que sería la ruta más corta y menos complicada. 

“Podríamos decir que se trata de una ballena errante”, agrega Moore, quien no participó en la investigación, sugiriendo que no se trataba de una migración con un destino determinado.

“Y esto nos lleva a reflexionar acerca de la resiliencia de esta especie”.

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