Se redujeron las incautaciones de fauna silvestre, pero podría incrementarse el tráfico ilegal

Un análisis para National Geographic muestra una fuerte caída en las incautaciones de escamas de pangolín, cuerno de rinoceronte y marfil de elefante durante la pandemia de COVID-19.

Publicado 17 de marzo de 2021 19:04 GMT-3
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El año pasado, los oficiales encargados de hacer cumplir la ley incautaron alrededor de 20 toneladas de escamas de pangolín según un análisis para National Geographic. Es un quinto de lo que se había interceptado en 2019.

Fotografía de Brent Stirton, National Geographic

La cantidad de marfil de elefante, cuernos de rinoceronte y escamas de pangolín interceptadas por las autoridades en 2020 fue mucho menor si la comparamos con los cinco años anteriores según un análisis para National Geographic del Center for Advanced Defense Studies, C4ADS (Centro de Estudios de Defensa Avanzados). Conforme a esta organización estadounidense sin fines de lucro que analiza las cuestiones de seguridad transnacionales, es probable que la pandemia por coronavirus haya amortiguado la capacidad tanto de los traficantes de vida silvestre de trasladar sus productos internacionalmente como también de los funcionarios encargados de la aplicación de la ley de detectar estas irregularidades.

Se desplomaron la cantidad y el peso de las incautaciones, lo que sugiere que, aunque las partes de animales silvestres se hayan transportado entre África y Asia en lotes más pequeños, el nivel general del tráfico entre los continentes disminuyó. No obstante, algunos expertos en vida silvestre señalan que el comercio en línea se ha mantenido firme durante toda la pandemia y que la caza furtiva en algunos lugares ha aumentado.

Evaluar las incautaciones de solo estos tres no representa lo que ha estado sucediendo con el comercio ilícito de vida silvestre en su conjunto, explica Faith Hornor, directora de proyecto de C4ADS que lideró el análisis; sin embargo, es un buen indicador de las tendencias intercontinentales en lo que respecta al comercio de vida silvestre entre África y Asia, donde esos tres productos son particularmente valorados.

Las escamas de pangolín y los cuernos de rinoceronte se usan en medicina tradicional, principalmente en China y Vietnam, y tanto el marfil como los cuernos de rinoceronte son muy requeridos en China y en otros lugares para el tallado. Según C4ADS, las incautaciones globales de marfil, cuernos de rinoceronte y escamas de pangolín promediaron casi 530 al año desde 2015 a 2019. En 2020, hubo 466 incautaciones menos de un total de 964 en 2019. Los registros representan todos los eventos documentados por los oficiales de aduana o descritos en los informes de prensa en cualquiera de los 15 idiomas. 

Sin embargo, un sorprendente y reciente evento en Nigeria, un centro de tráfico de vida silvestre conocido por ser la fuente africana de muchas incautaciones de pangolín, podría ser una señal de lo que se viene con el levantamiento de las restricciones por la pandemia. En enero, los funcionarios de la aduana nigeriana en Lagos estaban inspeccionando un contenedor de transporte de 6 metros marcado como "suministros de mobiliario". Escondidas detrás de unos tablones de madera, hallaron 162 bolsas de escamas de pangolín, que pesaban más de 8600 kilogramos y habían pertenecido a miles de pangolines, hoy muertos.

Otras 57 bolsas contenían varias partes de otros animales silvestres, entre ellas marfil de elefante y huesos de león, un sustituto altamente popular en medicina china tradicional para los huesos de tigre que hoy son difíciles de hallar. El cargamento tenía como destino a Haiphong, Vietnam.

"Es un panorama de lo que se viene" cuando se reanuden los viajes, señala Steve Carmody, jefe de investigaciones de Wildlife Justice Commission (WJC), una organización sin fines de lucro con sede en La Haya, Países Bajos, que trabaja para exponer a las redes criminales. El evento parece confirmar también lo que los comerciantes ilegales les han dicho a los agentes encubiertos de WJC: han estado almacenando productos de seres salvajes por los trastornos que les ha ocasionado la pandemia.

"Sabemos que los traficantes están almacenando productos, no solo en África sino también en Asia (en Vietnam, Laos y Camboya) en grandes cantidades", cuenta Carmody, que no participó del análisis C4ADS. Y agrega que la preocupación hoy es que el aumento en los vuelos y otros viajes haga que se venda rápidamente el contrabando almacenado y la demanda acumulada alimente un auge en la caza furtiva de animales.

Es posible que, en 2020, los traficantes hayan dividido los cargamentos en paquetes más pequeños para evitar la detección. Pero si las cantidades generales hubiesen sido similares (solo que repartidas en cargamentos individuales más pequeños), es probable que hubiese habido un repunte en las incautaciones, aún con alguna reducción en la capacidad para hacer cumplir la ley, indica Hornor.

Las escamas de pangolín confiscadas en 2020 sumaron 20 toneladas, menos de las aproximadas 100 toneladas en 2019. El peso de los cuernos de rinoceronte incautados en 2020 fue menos de un décimo que en 2019. Y, aunque el peso promedio de los cargamentos de marfil incautados ha disminuido en general durante los últimos seis años, hubo una caída sustancial en 2020 (72 por ciento).

Lo que los datos de las incautaciones revelan 

El tráfico de vida silvestre no ha disminuido invariablemente y algunos investigadores advierten que no se deben sacar conclusiones definitivas en base únicamente a la información de las incautaciones.

En algunos lugares, los inspectores pueden haberse distraído con otras actividades relacionadas con el COVID; esto podría haber limitado su capacidad de detectar o informar cargamentos ilícitos, explica Chris Shepherd, director ejecutivo de Monitor, una organización sin fines de lucro que busca terminar con el comercio ilegal y no sustentable de vida silvestre. "Hay una variedad de razones por las que se ha dado una disminución en los casos informados y se necesita investigar más al respecto".

Algunos investigadores informan un aumento en otros indicadores de crimen contra la vida silvestre, entre ellos los números de la caza furtiva y las ventas en línea de animales o sus partes; esto remarca la dificultad de sacar conclusiones con solo los datos de las incautaciones.

Durante el 2020, “no vimos ninguna alteración en el tamaño de los mercados en línea, donde se acordaron muchos de los tratos”, señala Gretchen Peters, fundadora de Alliance to Counter Crime Online (ACCO), una red de investigadores sin fines de lucro que lucha contra el crimen organizado y monitorea la publicidad de mercaderías ilícitas en las redes sociales y en sitios de comercio electrónico. Agrega que tampoco ha habido "ninguna reducción en la cantidad de criminales que ofrecen vida silvestre. Ninguno de mis miembros informó que alguien hablara de dificultades para obtener suministros".

Patricia Tricorache, experta en comercio ilegal de vida silvestre y miembro de ACCO, señala que el seguimiento que realizó indica que las publicidades en línea ilícitas de mascotas exóticas como los guepardos crecieron durante el 2020. Y señala que los guepardos se suelen transportar desde Etiopía, el norte de Kenia o Somalia en bote hasta Yemen y luego por vía terrestre hacia los compradores en las monarquías del Golfo. Y estima que las ofertas en línea y las incautaciones de dichos animales crecieron colectivamente en un 40 por ciento el año pasado. (C4ADS no sigue las incautaciones en tierra de los guepardos).

También hubo pistas de que la captura y la matanza ilegal de vida silvestre para su venta como carne y para su consumo local continuó, o se intensificó, en 2020 en Uganda, Madagascar y otros países debido a que su industria turística colapsó, y la inseguridad alimentaria y la pobreza se agravaron. La información sobre las incautaciones no contabiliza esta tendencia.

Mientras tanto, otros números de la caza furtiva, que tampoco se reflejan en los datos de incautación, se han mezclado. Namibia documentó una disminución constante de rinocerontes cazados y Kenia informó que, en 2020, no se ha cazado ese animal. Pero en Sudáfrica, donde los confinamientos nacionales redujeron la caza furtiva en un principio, se mataron casi 400 rinocerontes por sus cuernos en 2020.

Lo que ha revelado la pandemia 

El mes pasado, el programa de desarrollo de Naciones Unidas señaló en un nuevo informe que la pandemia ha forzado a los traficantes de vida silvestre a confiar más en el fletamento marítimo por los "trastornos que ha habido en el transporte aéreo y las pocas oportunidades de contrabandear en los buques de pasajeros". 

Sin embargo, Hornor señala que C4ADS halló que las redadas de cargamentos marítimos de pangolín, cuernos de rinoceronte y marfil pasaron de ser casi el 4 por ciento de todas las incautaciones entre 2015 y 2019, a menos del 2 por ciento en 2020.

Carmody señala que las agencias encargadas del cumplimiento de la ley pudieron recabar información nueva sobre los traficantes de vida silvestre durante la pandemia que podría ayudarlos en el trabajo de detección futura. Los comerciantes han tenido que hallar nuevos clientes para sus productos ilícitos, y eso le da a los oficiales y a los grupos como Wildlife Justice Commission una idea de las redes criminales, información sobre la cual esperan actuar en los próximos meses.

"La aplicación de la ley no termina con la incautación de un contenedor", señala Hornor. Lo que también se necesita son investigaciones más amplias de las redes criminales y sus jefes, y que esto conlleve arrestos y condenas. Y explica que eso "tendrá un efecto más sistémico en desmantelar estas operaciones a largo plazo".

Wildlife Watch es un proyecto de investigación periodística entre National Geographic Society y National Geographic Partners que se enfoca en delitos y explotaciones contra la fauna y flora silvestre. 

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