Los gatos reconocen sus nombres, aunque les cuesta más que a los perros

Un estudio reciente realizado en las cafeterías de gatos de Japón revela que nuestras mascotas felinas nos entienden más de lo que creíamos.Thursday, April 11, 2019

Por Carrie Arnold
Los gatos vinculan sus nombres a recompensas, como la comida y las caricias.

Los gatos saben muchas cosas: cómo atrapar ratones, qué significa el sonido del abrelatas e incluso, cómo convertirse en celebridades de Internet.

Lo que no se conoce bien es si los gatos reconocen su nombre, una habilidad que sabemos es muy común en los perros. La experta en gatos Atsuko Saito afirma que es una pregunta que le hacen muy a menudo.

En estudio reciente de la revista Scientific Reports, el psicólogo de la Universidad Sophia de Tokio, reveló que los gatos sí reconocen sus nombres, incluso cuando el que los llama es un extraño.

Los gatos son el animal favorito de Saito, y después de haber completado sus estudios de posgrado sobre la cognición de los primates, se concentró en investigar a esta mascota, a veces tan incomprendida.

“Adoro los gatos. Creo que son adorables y egoístas. Quieren que los toques, y se te acercan, pero cuando quieren que los dejes solos, se van”, afirma, riéndose.

Sus experimentos anteriores revelaron que los gatos interpretan los gestos humanos para descubrir comida escondida, reconocen la voz de sus dueños y piden comida a una persona si esta los mira o pronuncia su nombre. Todo esto sugeriría que los felinos reconocen sus nombres.

¿Qué importancia tiene un nombre? 

A fin de poner a prueba esta hipótesis, Saito y sus colegas observaron un total de 78 gatos domésticos y felinos que viven en las cafeterías para gatos en Japón.

Tanto en los hogares como en los cafés, los investigadores pidieron a dueños y a extraños que pronunciaran el nombre de un gato, y luego grabaron un video con las respuestas que pudieran indicar algún tipo de reconocimiento, como los movimientos con las orejas, la cabeza o la cola.

En una serie de cuatro experimentos diferentes, el equipo descubrió que los gatos brindaban una respuesta significativa al oír sus propios nombres, aun después de oír cuatro nombres parecidos o incluso los nombres de otros gatos que viven en la casa o en el café.

Los gatos no solo mostraban interés cuando los llamaban sus dueños, sino también cuando lo hacían los extraños.

Saito explica que es posible que los gatos hayan aprendido a asociar el sonido de su nombre con recompensas, como la comida y las caricias.

"Es un estudio muy bien hecho”, sostiene Jennifer Vonk, psicóloga cognitiva de la Universidad de Oakland en Michigan, quien no participó de la investigación. 

Vonk ha llevado a cabo un experimento similar y anecdótico con sus propios gatos, en el que su marido pronuncia una cantidad de nombres diferentes con voz cantarina para observar las respuestas de sus mascotas. Pero, por lo general, los gatos no responden.

La ventaja de los perros

Las respuestas de los gatos no fueron tan entusiastas como las de los perros, y Saito señala que los caninos tienen una habilidad natural para responder a sus nombres.

Durante siglos, se han seleccionado perros y se los ha criado para que sean obedientes y receptivos. Los gatos, por otro lado, prácticamente debieron domesticarse por sí solos cuando los gatos monteses comenzaron a perseguir a ratones y ratas en los asentamientos agrícolas. Y eso no es todo, los perros domésticos tienen una ventaja de 20.000 años en comparación con los gatos.

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Además, una de las primeras cosas que los perros aprenden en sus clases de adiestramiento es cómo responder a su nombre, lo que hace que sea más sencillo trabajar con ellos.

"Es muy común que saquemos los perros a pasear y les presentemos nuevas personas. Y uno puede adiestrar perros fácilmente con golosinas y otras recompensas ”, señala Vonk.

"Si uno hace la prueba con gatos, simplemente no pasa nada, se quedan inmóviles".

Evolución en curso

Saito nota que los gatos domésticos todavía están evolucionando, gracias a nuestra intervención.

Hasta hace una o dos décadas, la mayoría de los gatos domésticos pasaban la mayor parte del tiempo afuera, y se los dejaba entrar al hogar solo por la noche o si había mal tiempo. 

Hoy hay más y más gatos que viven en el interior de los hogares, con mayor contacto con los humanos, y las habilidades de los gatos para decodificar nuestras señales y responder a ellas pueden seguir desarrollándose aún más.

"La evolución social es un proceso continuo", concluye Saito.

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