Animales

Romeo, “la rana más solitaria del mundo”, ya encontró a su Julieta

Se tomaron fotografías de estos anfibios que se encuentran en grave peligro de extinción y viven solamente en un arroyo de Bolivia. Lunes, 28 Enero

Por Christine Dell'Amore

Romeo, una rana conocida anteriormente como “la más solitaria del mundo”, se ha sumado a las otras 9.000 especies del Photo Ark de National Geographic, un proyecto para documentar, antes de que se extingan, todas las especies del mundo que se encuentran en cautiverio.

También ha ingresado al álbum su pareja potencial, Julieta. Gracias al hallazgo de esta, ahora la rana acuática de Sehuencas, en grave peligro de extinción, podría tener un mejor pronóstico.

El fundador del Photo Ark, Joel Sartore, Explorador de National Geographic, tomó fotografías de los anfibios de vientre anaranjado en el hogar de estos en el Museo de Historia Natural "Alcide D'Orbigny", el 19 de enero.

Las ranas acuáticas de Sehuencas (Telmatobius yuracare) únicamente se encuentran en un pequeño arroyo de los bosques nubosos andinos, o yungas, y su número ha disminuido debido a la pérdida de hábitat, la contaminación y el cambio climático, entre otras amenazas.

Romeo ha sido descubierto en la naturaleza hace una década y es un animal muy poco frecuente; de hecho, hasta hace unas semanas, se consideraba el último ejemplar vivo de su especie

Romeo es tan valioso que, "para fotografiarlo tienes que meterte en un camión refrigerado lleno de acuarios, acondicionado para lograr una sala impoluta", comentó Sartore vía correo electrónico. "Esto significa que, solo para observarlo, tienes que ponerte un mono y botas esterilizados”.

"Luego hay que hacer varios trucos para que la fotografía resalte la personalidad de Romeo", comenta Sartore.

Por ejemplo, Sartore comentó que tuvo que probar ángulos y posiciones creativas con su cámara de modo que Romeo y Julieta hicieran contacto visual con el receptor para establecer una mayor conexión y así lograr empatía por parte de este.

"Pienso que si el público realmente se preocupa por el destino de una rana, se preocupará también por todo lo que existe en el mundo natural", comenta Sartore.

La llegada de Julieta

Romeo apareció en los titulares por primera vez en 2018 cuando la organización sin fines de lucro Global Wildlife Conservation se unió al sitio web de citas Match.com para encontrarle un compañero al soltero de ojos dorados. (Sus avatares románticos se publican en Twitter de forma regular).

El esfuerzo dio sus frutos: en enero, junto con unos colegas, Teresa Camacho Badani, jefa de herpetología del museo, encontró cinco ranas acuáticas de Sehuencas, entre ellas, Julieta, una hembra joven y tres machos.

"Nunca pensé que buscaría una rana con tanta pasión como lo hice en esta oportunidad", afirma Badani, quien soportó largos días de lluvia, humedad y terreno hostil hasta encontrar a las ranas en un arroyo el último día de la expedición.

Badani agregó que sentía una intensa necesidad de localizar más ejemplares, ya que Romeo estaba envejeciendo solo en el acuario.

Todas las nuevas ranas están en cuarentena, y se las está controlando para descartar la enfermedad del hongo quítrido, un hongo mortal que está acabando con los anfibios en todo el mundo. "¡No queremos que Romeo se enferme en su primera cita!", bromeó Badani en una entrevista con Global Wildlife Conservation.

Desafíos por delante

Dejando de lado las bromas, el amor no puede predecirse; nunca nadie ha criado estas ranas en cautiverio, y se desconoce si habrá química entre Romeo y Julieta.

"Por supuesto, tenemos un camino un largo y difícil por delante", sostiene Badani con optimismo.

En principio, Romeo se ha mostrado físicamente preparado para el apareamiento, y el acuario tiene un buen historial de reproducción con una especie en peligro relacionada, la rana acuática Titicaca. También es posible que se encuentren más ranas en futuras expediciones, aunque Badani señala que son sumamente raras. La primera generación que podría ser reintroducida en la naturaleza sería los nietos de Romeo y Julieta.

Christopher Jordan, coordinador de América Central y los Andes tropicales de Global Wildlife Conservation, advierte que no solo hay que conseguir que las ranas se apareen, también hay que prestar atención al hábitat. 

En las yungas bolivianas ya se ha puesto en marcha un proyecto hidroeléctrico masivo, y se han deforestado grandes extensiones de la región.

"Necesitamos adentrarnos y comenzar a trabajar con las comunidades locales para ayudarlas a proteger estos hermosos bosques nubosos y asegurar los medios de vida", comentó Jordan, quien también es Explorador de National Geographic.

Además, Badani afirma que Romeo no es el único; existen otras 15 ranas relacionadas del género Telmatobius que también están en peligro.

"La especie de Romeo es un ejemplo de lo que están atravesando varias especies de anfibios en todo el mundo", sostiene Badani.

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