Animales

Cangrejo yeti de pecho peludo descubierto en la Antártida

El crustáceo de mar profundo, que vive cerca de respiraderos hidrotermales, es la tercera especie de cangrejo yeti conocida por la ciencia. Jueves, 4 Enero

Por Jason Bittel

Es blanco. Es peludo. Es escurridizo. Es un yeti… un cangrejo yeti. Conozca al Kiwa tyleri, el miembro más nuevo de la familia del cangrejo yeti y el primero en ser encontrado en frías aguas de la Antártida.

A diferencia de su homónimo, el abominable hombre de las nieves, este crustáceo con pinzas varía en longitud de 15 centímetros a menos de medio centímetro. Es la tercera especie conocida de cangrejo yeti, un grupo de criaturas de patas peludas descubiertas por primera vez en el Pacífico Sur en 2005.

Para encontrar al nuevo yeti, en 2010, los científicos condujeron un vehículo operado a distancia hasta los respiraderos hidrotermales de la cresta este de la placa Scotia, a más de 2600 metros de profundidad.

Allí, encontraron comunidades florecientes de cangrejos yeti, que viven en entornos más duros que el resto de sus familiares.

“Supimos de inmediato que habíamos encontrado algo tremendamente novedoso y único en cuanto a la investigación de los respiraderos hidrotermales”, comenta el líder del estudio Sven Thatje, ecologista de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido.

El análisis de los cangrejos de la Antártida reveló que eran especies genéticamente diferentes, de acuerdo con el nuevo estudio, publicado el pasado 24 de junio en la revista PLOS ONE

Zona de confort

Las aguas cerca de la cresta este de la placa Scotia generalmente están justo por encima del punto de congelación. Sin embargo, el líquido escupido por los respiraderos está muy caliente y puede superar los 400 ºC.

Debido a que el agua se enfría rápidamente fuera de los orificios de ventilación, el K. tyleri solo tiene un pequeño espacio en el que puede sobrevivir. Demasiado cerca del respiradero y se fríen. Demasiado lejos y se congelan.

Como resultado, Thatje explica que los cangrejos yeti antárticos se agrupan mucho más cerca que los miembros de las otras dos especies conocidas. Observó cómo se colocaban unos encima de otros, “como frijoles en un frasco, llenando cada espacio disponible”, unos 700 especímenes por metro cuadrado.

Thatje también comentó que la nueva especie está mejor desarrollada para escalar que sus parientes, ya que tiene miembros delanteros más cortos y más robustos. El K. tyleri también es más fornido y compacto que sus primos de la planicie abisal. Este físico probablemente permite que el crustáceo dispute un lugar en las superficies verticales de los respiraderos.

El equipo también vio algunas hembras fuera de la zona habitable del respiradero. Thatje hipotetizó que al igual que muchas otras especies de aguas profundas, las larvas del cangrejo yeti requieren temperaturas más frías para desarrollarse.

Lo que significa que la madre debe hacer un gran sacrificio: El frío afecta de manera visible a las hembras y deteriora sus cuerpos con el tiempo. Los cangrejos hembra probablemente se reproducen una sola vez antes de morir.

Un pecho con pelo es mejor

En general, los cangrejos yeti son excelentes para adaptarse a sus condiciones de vida extremas. Como no hay luz solar, han evolucionado hasta conseguir otra forma de obtener energía: “cultivan” sus propios alimentos.

Los cangrejos tienen estructuras similares a pelos en el pecho y en los brazos, llamadas quetas, que atraen las bacterias, su principal alimento.

Estos pechos velludos han inspirado su apodo de “cangrejo Hoff”, un homenaje a David Hasselhoff de Baywatch.

Sin ofender a Hasselhoff, Thatje dice que prefiere el nombre de la especie oficial, K. tyleri, que él y su equipo eligieron en honor a los logros de toda una vida de Paul Tyler, profesor emérito de la Universidad de Southampton y un pionero en la investigación de aguas profundas.

Andrew Thurber, ecólogo marino de la Universidad Estatal de Oregón, dice que el cangrejo yeti de la Antártida es “un descubrimiento realmente sorprendente”.

“Esto es especialmente cierto ya que hace una década nadie sabía que estos animales existían”, dice Thurber, quien ayudó a describir la segunda especie conocida de cangrejo yeti que vive en la costa de Costa Rica, en 2011.

“Esto solo sirve para identificar lo poco que sabemos todavía”, añade, “y cómo algunas de estas nuevas especies podrían estar mucho más extendidas de lo que pensábamos”.

Jason Bittel es escritor de historia natural y frecuente colaborador de National Geographic. Síguelo en Twitter.

Artículo publicado el 24 de junio de 2015.

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