Pequeños pedazos de plástico se encuentran desparramados a lo largo de las profundidades del mar

El descubrimiento se suma al creciente cuerpo de evidencia de que los microplásticos se filtran en nuestros océanosmiércoles, 12 de junio de 2019

Por Laura Parker
Los cangrejos rojos pelágicos nadan en Cortes Bank, una montaña submarina de San Diego. Según un estudio reciente, estos pequeños animales oceánicos que se alimentan por filtración desempeñan un papel en la distribución de microplásticos en la columna de agua.

Este artículo fue creado con la colaboración de National Geographic Society.

Durante muchos años, los científicos han tratado de determinar la cantidad de desechos plásticos que deberían estar en los océanos del mundo, dada la cantidad que se estima que se filtra en los mares cada año. Hasta ahora, el recuento indica que las mayores concentraciones se encuentran en la superficie y en las aguas costeras. Pero gran parte sigue considerándose "desaparecido".

Y los científicos no pueden evaluar completamente los daños que los plásticos causan al medio ambiente hasta que determinen dónde están. Ahora, una nueva investigación en la costa de California sugiere un reservorio de plásticos aún más grande en las aguas pelágicas en alta mar, el hábitat más grande de la Tierra.

Los científicos del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey encontraron altas concentraciones de microplásticos en la Bahía de Monterrey, un ecosistema de cañón submarino profundo que se encuentra en la Corriente de California, que fluye hacia el sur a lo largo de la costa de América del Norte desde la Columbia Británica hasta Baja.

Concluyen, en un estudio publicado el jueves en la revista Scientific Reports, que este depósito de pequeños desechos plásticos en aguas profundas "se extiende mucho más y más extensamente en las aguas, sedimentos y comunidades animales de las profundidades marinas". La investigación se suma al creciente trabajo de los científicos para ubicar el plástico "desaparecido" en los océanos.

"Encontramos microplásticos en todas partes, en cada muestra y en cada espécimen que observamos", dice Anela Choy, profesora de oceanografía de la Institución de Oceanografía de Scripp en San Diego y autora principal del artículo.

La palabra pelágica se deriva de la antigua palabra griega abrir. La zona pelágica es el "océano abierto", que se extiende a más de 1375 millones de kilómetros cúbicos. Aunque se han encontrado microplásticos en todos los océanos, desde la superficie del mar hasta la grieta más profunda del fondo marino, los esfuerzos para evaluar la densidad de los microplásticos en la zona pelágica son costosos y difíciles.

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Animales transportando plástico

Choy y su equipo también encontraron pruebas confirmatorias de que pequeños animales del océano que se alimentan por filtración, incluidos los cangrejos rojos y los organismos con forma de renacuajo conocidos como larváceos gigantes, transportan microplásticos a través de la columna de agua, introduciendo partículas de plástico en las redes alimenticias marinas desde las aguas cercanas a la superficie hasta el fondo marino profundo.

Los cangrejos y larváceos se encuentran entre los 700 organismos marinos que consumen microplásticos. Pero ambos pueden propagar los diminutos trozos de plástico a lo largo de la columna de agua, según Kakani Katija, bioingeniera en el acuario y coautora del estudio. Los cangrejos, que se encuentran en grandes cantidades cerca de la superficie, son consumidos por peces más grandes, incluido el atún.

Los larváceos crean filtros de moco, conocidos como "casas" o "burbujas" que expanden a la criatura al tamaño de un muffin y recolectan el material orgánico, incluidos los plásticos. Cuando los filtros se obstruyen, los larváceos los arrojan. Cuando los filtros se hunden en el fondo del océano, son consumidos por otros animales marinos. Los larváceos también transportan partículas de plástico alrededor de las aguas profundas al expulsarlos en gránulos fecales que se hunden rápidamente, llevando consigo los pedazos de plástico.

Los nuevos descubrimientos sobre los organismos marinos se basan en la investigación que ambos científicos publicaron en el 2017 y que exploraron con que éxito los larváceos transportaban microplásticos a las profundidades marinas. En ese estudio, inyectaron pequeñas perlas de plástico en el agua alrededor de los larváceos y observaron cómo las ingirían. En el nuevo estudio, el equipo no alimentó a los cangrejos o larváceos.

“Lo que aprendimos con los animales que recolectamos es que ya estaban ingiriendo plásticos en el medio ambiente”, dice Katija, quien también es un Explorador de National Geographic.

Sorprendiendo al equipo, los científicos descubrieron un fuerte vínculo entre las partículas en la columna de agua, las de los cangrejos rojos y las casas desechadas de los larváceos.

"Eran tipos similares con tamaños similares", dice Choy.

Muestras de ROV

El equipo de Choy utilizó vehículos submarinos operados por control remoto para recolectar muestras en dos lugares de profundidades que iban desde 5 a 1000 metros debajo de la superficie. Las muestras se recolectaron en la costa, pero la mayoría se recolectó a más de 80 kilómetros de la costa en las profundas aguas del Cañón de Monterey.

Las concentraciones encontradas son mayores que los microplásticos que se acumulan en el Gran Parche de Basura del Pacífico, una colección de basura que flota en la superficie del océano. La mayoría de los microplásticos que se encontraron en el nuevo estudio están compuestos de plásticos como el tereftalato de polietileno (PET), comúnmente utilizados para hacer envases de plástico desechables.

Marcus Eriksen es cofundador de 5 Gyres Institute, una organización sin fines de lucro llamada así por los cinco giros oceánicos principales, dijo que el descubrimiento no es una sorpresa. Es uno de los autores de un estudio realizado en el 2015 que estimó que la cantidad de microplásticos en el océano oscilaba entre 15 y 51 trillones de pedazos, con un peso de entre 93.000 y 236.000 toneladas métricas. Él no estuvo involucrado en el estudio de Monterrey.

"Tiene sentido que haya concentraciones de microplásticos en las aguas más profundas", dijo. “Lo que se desconoce es cuánto tiempo pueden permanecer los microplásticos en la columna de agua a medida que recorren corrientes más profundas en todo el mundo.

Los científicos saben que algunos plásticos tienen densidades más bajas y otras más altas que el agua, lo que significa que algunos se hunden más rápidamente mientras que otros se mantienen flotando.

"Todavía sospecho que la mayoría de los plásticos están cerca de la superficie y los plásticos más pesados se están hundiendo poco después de que fluyen hacia el mar", dice Eriksen.

“Los primeros modelos de distribución vertical sugirieron que la mitad de los plásticos en el océano estaban en el primer metro y el resto descendía lentamente verticalmente, mientras se movían horizontalmente por miles de kilómetros. Por supuesto, al final del día [fin de siglo], la mayoría de los residuos plásticos del mundo residirán en el lecho marino, siendo el material que define el Antropoceno".

El equipo de Choy concluyó que los microplásticos de Monterrey estaban "altamente climatizados", lo que sugiere que habían estado en el océano durante meses o años. El equipo encontró muy pocos de los tipos de plástico utilizados para fabricar equipos de pesca, sugiriendo además que los microplásticos en la columna de aguas profundas fueron transportados allí por las corrientes oceánicas.

El equipo llegó a la conclusión de que, dado que se prevé que los residuos de plástico aumentarán durante el resto del siglo, los esfuerzos de mitigación deben considerar la "enorme escala espacial (tanto horizontal como vertical) y ecológica del problema que revelan estos nuevos descubrimientos".

Choy advirtió que el trabajo en las aguas profundas es necesario a nivel mundial para determinar cómo los microplásticos saturan las aguas profundas. “Es una pregunta abierta. Este es un estudio y mucho trabajo. Pero los descubrimientos deben ser replicados por otros en otras partes del océano para ver si lo sostienen”, dice ella. “Es probable que haya mucha variabilidad debido a los cambios en los ecosistemas. Cuanta más información tengamos, podremos entender mejor el por qué".

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