Medio Ambiente

6 maneras en las que el muro fronterizo entre México y Estados Unidos podría afectar al Medio Ambiente

El plan de Trump para construir una pared desde el Golfo de México hasta el océano Pacífico podría acarrear consecuencias no intencionadas para la vida silvestre, e incluso para los seres humanos. Martes, 15 Enero

Por Laura Parker

La gente que vive y trabaja a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos te dirá que, cuanto más lejos de la zona se den los debates políticos en relación con el muro, más desconectadas serán las opiniones respecto de la realidad de quienes viven allí. Este punto de vista, que ya tiene varios años, fue reconfirmado a partir de que la disputa en Washington sobre el proyecto (de 5,7 mil millones de dólares estadounidenses) del Presidente Donald Trump para construir un muro a lo largo de la frontera se tornó en un debate acerca de si dicha pared debiera ser de concreto o de acero.   

La idea de construir un muro es impedir la entrada de la gente. Sin embargo, hay muchísimos ejemplos históricos de muros en todo el mundo que poco impidieron que la gente decidida a migrar lo hiciera. La frecuente declaración de Janet Napolitano, quien fue gobernadora de Arizona y secretaria de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama, se hizo famosa: “Muéstrenme una pared de 15 metros, y yo les mostraré una escalera de 16 metros”. La prudencia sobre construir un muro a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México en tiempos en que la cantidad de arrestos de inmigrantes ilegales demuestra un retraso de 45 años es un tema para el debate en lo que respecta a la ley de inmigración.  

Lo que sigue es una mirada sobre las repercusiones de la construcción del muro en sí mismo (más allá de si este debiera hacerse de concreto o de acero) y de las consecuencias no intencionadas que traería levantar esta pared. 

“No importa qué construyan, será destructivo para la naturaleza”, señala Bob Dreher, abogado que lidera los programas de conservación de Defenders of Wildlife. “Se trata de la realidad física de lo que una barrera permanente podría generar en uno de los paisajes más vulnerables de América del Norte”.

Aquí algunos de estos posibles impactos.

1. Amenazas a diversos paisajes

El muro recorre 3145 kilómetros desde el Golfo de México en Texas hasta el océano Pacífico en California, a lo largo de uno de los paisajes más diversos del país. Incluye seis ecorregiones distintas, desde el árido desierto hasta bosques y pantanos (tanto de agua dulce como salada). 

La construcción de esta pared fronteriza dividiría el rango geográfico de 1506 plantas y animales nativos, entre los que se incluyen 62 especies en grave peligro de extinción. En un artículo publicado en julio en la revista Bioscience, un equipo de expertos conservacionistas (entre ellos, Edward O. Wilson, el renombrado biólogo y naturalista), sostiene que un muro fronterizo pone a estos hábitats en riesgo. Una pared aumentará la erosión del suelo. Alterará el caudal natural de agua y el patrón de incendios naturales, lo que agravará los riesgos tanto para la gente como para los animales que quedarían atrapados al intentar escapar. 

2. Graves inundaciones

Graves inundaciones tuvieron lugar en Arizona tras la construcción de un cerco de 1126 kilómetros durante la gestión de George W. Bush. Las barreras actuaron como represas en época de inundaciones repentinas durante la temporada de lluvias. En el 2008, en el Monumento Nacional Organ Pipe Cactus en el sudoeste de Arizona, un cerco hecho de malla metálica de 8 kilómetros de largo y 4,5 metros de alto hizo que se acumularan los deshechos que quedaron tras una inundación natural que se produjo durante una tormenta de verano que duró 90 minutos, lo que hizo que se formara una pileta de agua de entre 0,6 y 2,1 metros de profundidad. 

La misma tormenta envió cataratas de agua hacia Nogales, en Arizona, una ciudad fronteriza ubicada 106 kilómetros al sur de Tucson, lo que produjo pérdidas millonarias en Nogales (Sonora del lado mexicano). En el 2011, otra inundación en Organ Pipe derribó una parte del cerco; y en el 2014, las ciudades hermanas de Nogales se inundaron nuevamente tras una tormenta que generó obstrucciones de deshechos en las barreras fronterizas. 

3. Riesgos para la vida silvestre

Según el artículo publicado en Bioscience, el muro fronterizo podría dejar a un tercio de las 346 especies de vida silvestre nativa desconectada del 50 por ciento o más de la zona que yace al sur de la frontera. Esto aumenta el riesgo de supervivencia al reducir y aislar a las poblaciones animales y limitar su posibilidad de deambular en busca de comida, agua y pareja. El cerco también deja atrapados a los animales silvestres que huyen de incendios, inundaciones y olas de calor. Incluso el búho pigmeo está en peligro ya que, al volar, se despega menos de 1,5 metros del suelo.

Los cercos fronterizos alteran las migraciones estacionales, lo que impide a los borregos del desierto que deambulan entre California y México acceder a zonas con agua y a sitios en donde dar a luz. La imposibilidad para cruzar las fronteras ha dividido a las poblaciones de antílopes americanos de Sonora y ha disminuido las posibilidades de reestablecer colonias de jaguares, ocelotes y lobos grises mexicanos en los Estados Unidos. Los jaguares alguna vez rondaron las orillas del Río Grande, pero prácticamente han desaparecido de Texas.  

Las restricciones a la migración, a su vez, afectan a las plantas. Según un informe elaborado por Defenders of Wildlife, las semillas de los mezquites germinan mejor tras haber atravesado los sistemas digestivos de pecaríes y coyotes.

4. Río dividido

Hace años se creía que el serpenteante Río Grande, frontera oficial entre Estados Unidos y México, era un obstáculo geológico para la construcción de un cerco fronterizo. El cauce de este río cambia su curso cada tanto y desborda en primavera. El hecho de construir una pared al norte del río podría, en efecto, ceder el control de esas tierras a México, y aislar los terrenos y hogares de ciudadanos estadounidenses que quedarían del lado mexicano.  

Ese pensamiento ha cambiado. La primavera pasada, el Congreso aprobó un proyecto de 1,6 mil millones de dólares estadounidenses para extender el muro, más que nada en Texas. El Departamento de Seguridad Nacional tiene planes para construir 40 kilómetros de pared en zonas de diques en el condado de Hidalgo, incluso a más de 1,6 kilómetros de la frontera. También planean agregar 12 kilómetros de pared en el condado vecino de Starr. 

5. Alteración de parques y refugios de vida silvestre 

Las propuestas que se están analizando ubicarían al muro a lo largo de siete zonas de conservación animal en Texas, entre las que se incluyen el Lower Rio Grande Valley National Wildlife Refuge y el Big Bend National Park. Este último es apreciado, de entre todos los parques nacionales, como una zona tan remota que es considerado uno de los mejores lugares de los 48 estados inferiores para observar el cielo de noche. 

Se ha informado al National Butterfly Center (Mission, Texas), que el muro dividirá el santuario de mariposas de 100 hectáreas, dejando a más del 70 por ciento del lugar del lado mexicano. En este centro hay más de 200 especies de mariposas que viven cerca de las orillas del Río Grande. Los planes también dividirían un refugio de vida silvestre y un parque estatal, dejándolos casi por completo del lado mexicano. 

Tras violentas objeciones, el Departamento de Seguridad Nacional cajoneó los planes para construir el muro a lo largo del Refugio Nacional de Vida Silvestre de Santa Ana en Alamo, Texas, en donde viven más de 400 especies de aves, mulitas grandes y gatos salvajes en peligro de extinción. 

6. Violación de leyes de control ambiental

La construcción del muro no debe cumplir con más de 30 de las más extensas leyes federales ambientales vigentes, como por ejemplo la Ley de Especies en Peligro, la Ley de Política Ambiental Nacional, la Ley de Aire Limpio y la Ley de Agua Limpia. Esto lo estipula la Ley Real ID, aprobada por el Congreso en el año 2005 como respuesta a los ataques terroristas del 11S. Esta ley autoriza al Departamento de Seguridad Nacional a violar cualquier otra ley en nombre de la seguridad nacional.  

Hubo varias demandas, que datan del año 2006, objetando la Ley Real ID. Hasta ahora, ninguna ha sobrevivido a los recursos judiciales que ubicarían a la cuestión constitucional de las amplias facultades del ejecutivo por sobre la Corte Suprema. Los desafíos continúan. 

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