Página del fotógrafo
Patricia Kühfuss

Cosimino de Luca fue una de las primeras personas que observó las hojas marrones y marchitas en los olivos de su familia. Desde 2013, ha perdido 800 árboles, algunos de más de 700 años.
Fotografía de Patricia Kühfuss

Maria Saponari, investigadora del CNR de Bari, estudia formas de combatir la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins

Giovanni y Daniela Melcarne, aquí con su hija Daria en su prensa de olivas en Gagliano del Capo, colaboran con científicos para encontrar cultivares de olivos resistentes a la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins

Paoloa Pailano observa cómo los trabajadores queman los restos de las ramas que han cortado de los árboles infectados en octubre de 2016.
Fotografía de Patricia Kühfuss

Angelo De Stradis, científico del Consejo Nacional de Investigación (CNR) de Bari, usa un microscopio electrónico de transmisión para sacar fotografías de la superficie de la bacteria Xylella fastidiosa.
Fotografía de Patricia Kühfuss

No se conoce ninguna cura para la Xylella, pero los olivareros suelen probar remedios caseros de todas formas, en un intento por salvar sus árboles. Por ejemplo, Gaetano de Nola pone una infusión de extractos de haya, acacia, pomelo y limón en un árbol enfermo en 2016.
Fotografía de Patricia Kühfuss

Jolanda de Nola sirve aceite de oliva a su padre, procedente de los olivos de su familia. Desde 2016, la familia ha perdido casi todos sus árboles por culpa de la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss






