Olivares italianos amenazados por una bacteria
Publicado 21 ago 2018, 15:35 GMT-3

No se conoce ninguna cura para la Xylella, pero los olivareros suelen probar remedios caseros de todas formas, en un intento por salvar sus árboles. Por ejemplo, Gaetano de Nola pone una infusión de extractos de haya, acacia, pomelo y limón en un árbol enfermo en 2016.
Fotografía de Patricia Kühfuss
No se conoce ninguna cura para la Xylella, pero los olivareros suelen probar remedios caseros de todas formas, en un intento por salvar sus árboles. Por ejemplo, Gaetano de Nola pone una infusión de extractos de haya, acacia, pomelo y limón en un árbol enfermo en 2016.
Fotografía de Patricia Kühfuss

Angelo De Stradis, científico del Consejo Nacional de Investigación (CNR) de Bari, usa un microscopio electrónico de transmisión para sacar fotografías de la superficie de la bacteria Xylella fastidiosa.
Fotografía de Patricia Kühfuss
Angelo De Stradis, científico del Consejo Nacional de Investigación (CNR) de Bari, usa un microscopio electrónico de transmisión para sacar fotografías de la superficie de la bacteria Xylella fastidiosa.
Fotografía de Patricia Kühfuss

Paoloa Pailano observa cómo los trabajadores queman los restos de las ramas que han cortado de los árboles infectados en octubre de 2016.
Fotografía de Patricia Kühfuss
Paoloa Pailano observa cómo los trabajadores queman los restos de las ramas que han cortado de los árboles infectados en octubre de 2016.
Fotografía de Patricia Kühfuss

Giovanni y Daniela Melcarne, aquí con su hija Daria en su prensa de olivas en Gagliano del Capo, colaboran con científicos para encontrar cultivares de olivos resistentes a la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins
Giovanni y Daniela Melcarne, aquí con su hija Daria en su prensa de olivas en Gagliano del Capo, colaboran con científicos para encontrar cultivares de olivos resistentes a la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins

Maria Saponari, investigadora del CNR de Bari, estudia formas de combatir la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins
Maria Saponari, investigadora del CNR de Bari, estudia formas de combatir la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins

Cosimino de Luca fue una de las primeras personas que observó las hojas marrones y marchitas en los olivos de su familia. Desde 2013, ha perdido 800 árboles, algunos de más de 700 años.
Fotografía de Patricia Kühfuss
Cosimino de Luca fue una de las primeras personas que observó las hojas marrones y marchitas en los olivos de su familia. Desde 2013, ha perdido 800 árboles, algunos de más de 700 años.
Fotografía de Patricia Kühfuss

En la planta de embotellado de Melcarne, todo está limpio y en orden en enero de 2018. Ante las incógnitas sobre el futuro de los olivos, esto es algo que pueden controlar.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins
En la planta de embotellado de Melcarne, todo está limpio y en orden en enero de 2018. Ante las incógnitas sobre el futuro de los olivos, esto es algo que pueden controlar.
Fotografía de Patricia Kühfuss, Brand Eins

Jolanda de Nola sirve aceite de oliva a su padre, procedente de los olivos de su familia. Desde 2016, la familia ha perdido casi todos sus árboles por culpa de la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss
Jolanda de Nola sirve aceite de oliva a su padre, procedente de los olivos de su familia. Desde 2016, la familia ha perdido casi todos sus árboles por culpa de la Xylella.
Fotografía de Patricia Kühfuss