Espacio

Una misión que prepara a los seres humanos para Marte

Haciéndole frente a un intenso aislamiento y con trajes espaciales calurosos, seis “astronautas análogos” ponen a prueba sus instrumentos, talentos y agallas en un viaje de prueba al planeta rojo. Miércoles, 30 Enero

Por Michael Greshko
Fotografías de Florian Voggeneder

En un día normal, puedes encontrar a Kartik Kumar en los Países Bajos, donde está finalizando su doctorado en ingeniería aeroespacial en la Universidad Tecnológica de Delft; u ocupándose de su nueva compañía. Pero en febrero de 2018, Kumar se encontraba sobre la superficie de Marte.

En realidad, casi. Luego de una capacitación intensiva, Kumar se convirtió en uno de los seis “astronautas análogos” que se ofrecieron a ir a una misión simulada de un mes al planeta rojo, llamada AMADEE-18. El objetivo principal del proyecto es analizar los instrumentos, procedimientos y desafíos mentales y físicos a los que se pueden enfrentar en una futura misión real a Marte.

Cuantos más puntos débiles pueda identificar el equipo, mejor. Equivocarse en el planeta no se compara con equivocarse en Marte, un desierto helado con un aire irrespirable que se arremolina con polvo tóxico. Allí, hasta el error más pequeño podría ser mortal.

“Cuando tienes a una persona con un traje espacial, (es fascinante) lo difíciles que pueden llegar a ser algunas cosas—incluso lo más simple, como apretar un botón en un experimento científico, o estar parado en la arena”, explica Bonnie Posselt, comandante de la Real Fuerza Aérea y estudiante de doctorado del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea estadounidense, que trabajó como oficial médico de AMADEE-18. 

Cuando estaba en los desiertos de Omán, con un traje espacial de 45 kilogramos plateado que brillaba con el sol, Kumar se dio cuenta de que el exoesqueleto del traje le apretaba y entorpecía sus sentidos. Con el sudor pegado a su cuerpo, no podía escuchar nada más que el sonido crepitante de la radio en sus auriculares. Más allá de la curva cristalina de su casco, había kilómetros y kilómetros de un imponente polvo rojo. Por un momento, Kumar se sintió como si hubiese cruzado tiempo y espacio.

“Son sensaciones realmente extrañas”, afirma Kumar. “Tus sentidos se sumen—y tus pensamientos también— en la sensación de estar en Marte”.

Desde Innsbruck hasta el Monte Olimpo

El fotógrafo austríaco Florian Voggeneder también se preparó para la misión y formó parte del equipo de campo de AMADEE-18, para poder documentar por completo la hazaña.

Hace aproximadamente cuatro años, Voggeneder comenzó con el deseo de hacer una oda burlándose de los austríacos aficionados del espacio, jugando con la relativa falta de legado espacial en el país. Han pasado más de 25 años desde que el único astronauta de Austria, Franz Viehböck, voló a bordo de Mir, la estación espacial rusa. Sin embargo, su enfoque se volvió más serio cuando descubrió un grupo privado llamado Foro Espacial Austríaco (OeWF).
 

“Fue muy sincero con su enfoque simple, pero con presencia en el campo”, dijo Voggeneder. “Despertó mi curiosidad”.

Desde 1997, el OeWF llevó a cabo más de 12 misiones análogas a Marte alrededor de todo el mundo, una de ellas es la de mayor altura alcanzada en la historia, en lo alto de las cuevas de hielo en Austria. El personal de OeWF publica artículos científicos regularmente; y los observadores de la NASA y la Agencia Espacial Europea se mantienen informados sobre sus descubrimientos.

“Hay un nicho específico en el que podemos llevar a cabo misiones de bajo costo obteniendo resultados altos”, afirma Gernot Grömer, director de la OeWF, que trabajó como comandante de campo o jefe de apoyo de misión en 11 misiones de AMADEE. “Hace algunos años, hubo una reunión de NASA CEJ (Centro Espacial Johnson), en el que algunas personas presentaron un problema que no podían resolver y alguien se paró y dijo ‘escuché hablar de un extraño grupo austríaco que hace algo similar, preguntémosles a ellos”.

“Para mí, esa es la referencia más importante”, agrega Grömer. “Estoy muy orgulloso de esto”.

Vida en Marte (en la Tierra)

Para llevar a cabo un viaje real a Marte, se debería navegar durante nueve meses por lo profundo del espacio, pero el equipo de la misión de AMADEE-18 voló en un avión comercial desde Munich hacia Muscat, la capital de Omán. Desde allí, la tripulación tomó un vuelo chárter, adentrándose en Dhofar, una región en el sur de Omán. Cuando se bajaron de los autobuses en la Estación Kepler, su base provisoria, eran los únicos humanos en kilómetros.
 

Algunos factores, desde el aislamiento hasta la arena roja, contribuyen a lo que el OeWF denomina “fidelidad de la misión”, o cuán real se siente la simulación. En la “Tierra”, el equipo de apoyo de la misión —un edificio en Innsbruck, Austria—organizará minuciosamente los horarios de los astronautas hasta un cuarto de hora. Toda la comunicación hacia y desde Austria funcionará con 10 minutos de retraso para simular el desfase temporal entre la Tierra y Marte.

Cada día, dos astronautas análogos se aventuraron a cruzar kilómetros desde la Estación Kepler durante más de seis horas, probando las herramientas que algún día podrían servir para hallar vida en Marte. El dúo estaba vestido con el orgullo y la alegría del OeWF: un simulador de traje espacial meticulosamente diseñado, llamado Aouda.X.

El exoesqueleto de tres capas aspira a la precisión, disminuyendo las molestias. Es posible tardar más de tres horas en ponerse el traje, y una hora para sacárselo. A pesar de su sistema de ventilación, puedes sudar muchísimo al usarlo, es posible tomar 19 litros de líquido en el terreno y no tener que ir al baño.

“Es más difícil moverse; es como (levantar) cinco kilos de bananas”, explica Carmen Köhler, astronauta análoga de AMADEE-18.

Todos estos inconvenientes simulados brindan datos reales que se tendrán en cuenta para los futuros trajes para la misión a Marte. En una misión anterior de AMADEE, el equipo oyó a través de la radio cómo un astronauta exclamaba del dolor en el terreno. Se habían juntado gotas de sudor dentro de su nariz, pero como estaba usando un casco, no podía quitárselas. Así se introdujo una de las innovaciones del OeWF: el dispositivo “razzle-frazzle”, una tira de Velcro que absorbe el sudor dentro de la pared interna del casco.

El compromiso de fidelidad también se extendió a Voggeneder. Como miembro del equipo tripulación de campo, tuvo que pedir al equipo de apoyo de la misión que cambiara sus horarios para que tuviese tiempo para tomar fotos. Días después, recibió la aprobación formal, como si se tratara de un pedido para cambiar el plan de vuelo de una misión real.

Si bien los participantes nunca perdieron de vista el hecho de que se encontraban en la Tierra, están apegados a la experiencia. Cuando recuerda el tiempo que pasó en AMADEE-18, Voggeneder se refiere al equipo de apoyo de la misión como “Tierra” y a Omán como “Marte”.

“Estábamos en un estado de limbo”, menciona.

Arte en la Luna y humanos en Marte

Hoy en día, mientras que la arena de Omán cubre el sitio en donde se encontraba AMADEE-18, el equipo de Grömer está ocupado planeando su regreso al “planeta rojo”. En octubre de 2020, seis astronautas análogos de OeWF pasarán cuatro semanas viviendo en lo profundo del desierto Negev en Israel. Quienes planean la misión están incluso pensando en separar a los astronautas del equipo de apoyo que se encuentra allí, para hacer que el aislamiento sea incluso más extremo— y más realista.

Mientras tanto, los científicos investigan cómo funcionaron los instrumentos de prueba de AMADEE-18, y sus hallazgos se publicarán en una futura edición de la revista Astrobiology.

En cuanto a Voggeneder, todavía tiene al espacio en su cabeza, y está proponiendo ideas para contribuir a realizar una futura instalación artística en la Luna. “¿Qué se necesita para considerar a algún lugar tu hogar?”, pregunta. “Puedes ser un navegante espacial, pero una vez que decidas quedarte en algún lado, deberás establecer tus propios hábitos, tus propios rituales, tu propia cultura”.

Otros miembros del equipo de AMADEE-18 están convencidos de que cuando se trata de Marte, no es cuestión de si los humanos alguna vez deberán considerar estas preguntas, sino de cuándo deberán hacerlo.

“La primera persona que caminará sobre Marte ya nació”, afirma João Lousada, astronauta análogo de AMADEE-18. “Si tuviese que decirles algo, definitivamente les diría que recuerden todo el esfuerzo que hicieron para llegar allí—que no den las cosas por sentado, y también que disfruten. Este es uno de los mayores logros que podemos tener en nuestras vidas”.