Enorme especie de bagre que se alimenta de palomas amenaza a los ecosistemas europeos

El pez de agua dulce más grande del continente, nativo de Europa oriental, es una especie invasora que amenaza a los peces nativos que ya se enfrentaban a una disminución en su población.

Publicado 15 de ene. de 2021 12:19 GMT-3
El bagre europeo, nativo de Europa oriental, puede alcanzar hasta 3 metros de largo.

El bagre europeo, nativo de Europa oriental, puede alcanzar hasta 3 metros de largo.

Fotografía de Stephane Granzotto / NPL / Minden Pictures

La primera vez que Frédéric Santoul presenció los voraces hábitos alimenticios del pez de agua dulce más grande de Europa, se encontraba parado en un puente medieval en Albi, un pueblo en el sur de Francia.

En una pequeña isla del río Tarn, las palomas vagaban, inconscientes del grupo de bagres europeos (también conocidos como siluros europeos) que se movían cerca del banco de arena. De repente, un pez se catapultó por fuera del agua hacia la arena, arrebató una paloma en un frenesí de plumas y luego se adentró nuevamente en el río, con el ave en la boca.

"Sabía que las orcas podían encallarse [para atrapar focas], pero nunca antes había visto ese tipo de comportamiento en un pez", explica Santoul, ecólogo especialista en peces de Université de Toulouse, que pasó el resto del verano documentando el fenómeno.

En ese momento, hace casi una década, se conocía poco del bagre europeo en Europa occidental, donde fue introducido por pescadores en la década de 1970. La especie, que puede alcanzar los 3 metros de largo y pesar hasta 271 kilogramos, es nativa de Europa oriental, pero se ha expandido hacia, al menos, 10 países en todo Europa occidental y del sur.

En su hábitat original, donde es cazado y criado para su consumo, el bagre europeo no es una especie problemática. Allí, las poblaciones parecen mantenerse relativamente estables hace décadas, con poca evidencia de acción predatoria excesiva hacia otros peces nativos.

Sin embargo, en ríos recientemente habitados, estos invasores acuáticos están apuntando a los peces migratorios en peligro y comercialmente importantes, como el sábalo y el salmón del Atlántico, cuyas poblaciones europeas ya se encuentran en grave disminución, según Santoul.

Le preocupa que el depredador pueda terminar con muchas especies de peces nativos de Europa occidental y alterar fundamentalmente los ecosistemas de los ríos que ya están batallando contra los efectos de las represas, la contaminación del agua y la pesca excesiva. 

"En 10 años, los efectos acumulados de estos factores podrían ocasionar un colapso en las poblaciones de peces", advierte Santoul.

El festín del gigante

En 1974, un pescador alemán liberó miles de bagres europeos en el río español Ebro. Otros pescadores, que esperaban la oportunidad para atrapar a dicho pez gigante, hicieron lo mismo en los ríos de otros países, y la especie se multiplicó.

Como muchas especies invasoras, los bagres europeos se desarrollan perfectamente en ríos alterados por los seres humanos, donde es probable que las altas temperaturas del agua y los bajos niveles de oxígeno hayan expulsado a las especies nativas. El bagre europeo también crece rápidamente, vive mucho tiempo (posiblemente hasta 80 años) y se reproduce con facilidad; las hembras producen cientos de miles de huevos a la vez.

Los bagres europeos cercan una pequeña isla en el río Tarn y se preparan para atrapar a las palomas desprevenidas.

Fotografía de Remi Masson / NPL / Minden Pictures

Pero su habilidad de cazador podría ser su punto más formidable. Como todos los bagres, los bagres europeos tienen sus sentidos altamente desarrollados, en especial el de detectar las vibraciones de las presas. También poseen “una habilidad sorprendente para adaptarse a las nuevas fuentes de comida", indica Santoul, quien ha documentado cómo el bagre caza las almejas asiáticas, otra especie invasora.

Los bagres buscan los peces migratorios que se mueven desde el mar hacia los ríos para desovar, como el salmón del Atlántico, que, históricamente, ha tenido pocos depredadores; la lamprea marina, una especie de pez primitivo sin mandíbula que está en peligro de extinción en Europa; y el sábalo, un pez comercialmente valioso.

También han adoptado estrategias de caza nuevas que no se observan en su rango nativo, como atrapar palomas en arena.

En el río Garonne de Francia, el bagre suele esperar dentro de un túnel para atrapar y matar a los salmones que migran a través de una central hidroeléctrica.

Según un estudio publicado en noviembre de 2020, en el mismo río, los bagres europeos también aprendieron a cazar a los sábalos en la superficie del río durante la noche, cuando los peces están ocupados en sus cortejos. Un análisis del contenido del estómago de más de 250 bagres reveló que el sábalo compone más del 80 por ciento de su dieta: "el festín del gigante "conforme al estudio.

"Todos estos estudios llegan a la misma conclusión: el bagre europeo se ha convertido en una seria amenaza para los peces migratorios más importantes", explica Santoul.

Pero agrega que hay una especie que el bagre no daña: nosotros. A pesar de su reputación de bestia enorme de cabeza amplia que ataca y hasta mata a los humanos, "es inofensivo y las personas despiertan su curiosidad por lo que puedes nadar hacia ellos en el río", señala Santoul.

La excepción de los megapeces

Hay otros ejemplos de peces invasores grandes que alteran los ecosistemas de agua dulce: la perca de Nilo, cuya introducción para la pesca deportiva en el lago Victoria y en otros lagos de África oriental en la década de 1960 resultó en el colapso de, al menos, 200 especies nativas de cíclidos para la década de 1980.

Sin embargo, es muy común que las poblaciones de los peces grandes de agua dulce estén disminuyendo, amenazados por las especies invasoras, la pérdida de su hábitat y la pesca excesiva. Según un estudio publicado en 2019, la población de estas especies, denominadas también megapeces, ha disminuido a nivel global en un asombroso 94 por ciento desde 1970.

Gracias a su habilidad de adaptación y propagación, "el bagre europeo es una excepción entre los megapeces", indica Zeb Hogan, explorador de National Geographic y biólogo de peces de la University of Nevada, Reno, quien financió el proyecto Megafishes y estudia muchos de los grandes peces de agua dulce que se encuentran en peligro de extinción en la región Mekong en el Sudeste Asiático. 

Los ecosistemas de agua dulce son los más amenazados del mundo, ya que se les introducen especies no nativas reconocidas como principal causa de esta situación, señala Hogan.

Dirigiéndose río arriba

Los científicos advierten que los cambios ecológicos motivados por los efectos del cambio climático, entre ellos las temperaturas en calentamiento y los cambios en los patrones de precipitación, podrían crear condiciones aún más favorables para que el bagre europeo se propague.

“El cambio climático afecta a las especies de forma diferente; algunas especies foráneas pueden tener una mejor y más grande distribución si las comparamos con las nativas", cuenta Rob Britton, ecólogo de peces especialista en especies invasoras en Bournemouth University, Reino Unido.

Hay pruebas de que el bagre europeo, que necesita una temperatura del agua de, al menos, 20 grados Celsius para su desove anual, está colonizando ríos previamente deshabitados en Bélgica y los Países Bajos dado que esos cuerpos de agua se están calentando, explica Santoul.

También hay indicios de que el desove del bagre ahora se da varias veces al año en Francia, ya que los ríos del lugar se mantienen más cálidos por mayores periodos del año, agrega.

En la Península Ibérica, hogar de más de 4o peces de agua dulce que no se encuentran en ningún otro lado, es probable que el invasor acuático ya haya extirpado una especie, señala Emili García-Berthou, ecóloga acuática de la Universidad de Girona en España.

"Creemos que el bagre, abundante en el Ebro", río en el que se introdujo primero, "se propagará considerablemente aguas arriba".

Unas pocas soluciones

Los conservacionistas insisten en que las soluciones siguen siendo escasas. Gracias a un pujante negocio de pesca y liberación construido en torno a los bagres europeos, principalmente en España e Italia, no habría demasiado interés en remover el pez por parte de los gobiernos y las pesquerías. Aunque se suelen comer en Europa oriental, nunca se han cazado para consumo en otras partes del continente.

Santoul subraya que los países europeos necesitan trabajar más estrechamente para conservar los ecosistemas de agua dulce y abordar las amenazas a las que los peces migratorios se enfrentan, como las represas. Según Santoul tampoco se muestran esfuerzos para erradicar al bagre europeo.

"Me preocupan estas especies migratorias, que ya habían disminuido su número antes de la llegada del bagre", indica Santoul. "Si, a nivel europeo, no coordinamos nuestros planes de conservación, puede ser muy tarde para salvarlos".

Stefan Lovgren, colaborador frecuente de National Geographic, suele escribir sobre cuestiones de conservación en agua dulce. Cubre al río Mekong en el Sudeste Asiático como parte del proyecto USAID denominado "Maravillas del Mekong": 

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