Las reservas prístinas del Ártico favorecerán a los animales y a las comunidades inuit

Se espera que el área marina protegida más nueva de Canadá sirva de refugio para la vida silvestre, mientras otras partes de la región se vuelven cada vez más inestables.lunes, 16 de septiembre de 2019

En Tuvaijuittuq, el hielo nunca se derrite.

"Allí todo es muy tranquilo. El lugar es hermoso. Te paras sobre el hielo y se siente tan sólido como el hormigón", afirma Paul Okalik, consejero principal para la conservación del Ártico en el World Wildlife Fund, y ex primer ministro de la provincia canadiense de Nunavut.

Y agrega que “no existe en la Tierra un lugar como Tuvaijuittuq".

Hoy, la región ártica del extremo norte de Canadá podrá mantenerse intacta gracias a un acuerdo entre el gobierno canadiense y la QIA (Asociación Inuit Qikiqtani).

"Si se 'congela' toda nueva actividad humana, se logrará que este hielo que nunca se derrite pueda seguir así", sostuvo el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en una conferencia de prensa el jueves en la ciudad de Nunavut de Iqaluit.

Los países suelen tener diferentes ideas a la hora de definir lo que constituye un Área Marina Protegida (AMP). En Canadá, la designación prohíbe las actividades de minería, la extracción de petróleo y gas, el vertido oceánico y la pesca con el método de arrastre. Los estándares para las AMP de Canadá son muy recientes, han sido publicados en abril después de que un panel de expertos hiciera las recomendaciones oficiales.

Los ambientalistas sostienen que proteger esta región de la actividad industrial permitirá que funcione a modo de refugio para las morsas, los osos polares, las focas y los narvales, al tiempo el hielo del Ártico se vuelve cada vez más inestable.

El gobierno canadiense crea AMPs poniendo primero la región seleccionada bajo un período de protección provisional mientras finaliza los términos del espacio protegido. Además del plan para conservar Tuvaijuittuq, Trudeau también anunció el establecimiento oficial del Tallurutiup Imanga National Marine Conservation Area.

Participación inuit

Según PJ Akeeagok, presidente de la asociación, la QIA quiere que esta nueva conservación marina sirva de modelo para enseñar a las personas a reconocer a los grupos indígenas.

Además de mantener a la industria alejada de las aguas prístinas, el gobierno canadiense creará empleos en investigación y recopilación de datos, y construirá la infraestructura que sea necesaria, como los muelles de navegación.

"Desde que comenzaron las negociaciones, siempre se buscó apuntar a la conciliación", afirma Akeeagok.

Akeeagok creció en Grise Fiord, una ciudad donde el gobierno canadiense ha reubicado a los grupos inuit nativos. Comenta que, al invertir en la economía de la región, el gobierno finalmente está devolviendo a la comunidad lo que les ha quitado.

"Aunque nuestra historia tiene un capítulo oscuro, nuestro trabajo es comenzar a delinear un futuro brillante para los inuit. Queremos una economía que sea autosustentable”, afirma Akeeagok.

Okalik cree que si una comunidad está convencida de proteger su región, entonces, la aplicación de las regulaciones queda garantizada.

"Esto apoyará las economías locales y la conservación, es decir, cumplirá con nuestro objetivo", comenta Okalik. "Estamos tratando de mantener una economía viable basada en la conservación".

Planificación para la resiliencia

El cambio climático está causando mayores ritmos de calentamiento en el Ártico que en cualquier otro lugar de la Tierra, y el hielo que alguna vez se pensó estable, hoy está cediendo. Se ha desprendido tanto hielo que hasta existe el miedo de que se esté gestando una nueva Guerra Fría en la parte superior de la Tierra, esta vez sobre quién podría controlar las aguas que alguna vez resultaron imposibles de atravesar para las grandes embarcaciones.

“Los inuit son quienes mejor ven y sienten el cambio climático. Según las previsiones, parecería que ya no existe, tomando en cuenta el hielo y las condiciones climáticas. La fuente directa son los cazadores", afirma Akeeagok.

Tanto Akeeagok como Okalik son optimistas, y creen que la inversión oficial del gobierno en el medio ambiente natural y las personas inuit contribuirá a preservar la región a largo plazo.

"Tengo mucha confianza porque soy consciente del progreso realizado por el gobierno para trabajar con las poblaciones indígenas locales", sostiene Okalik. "Espero que esto se sostenga, ya que en el pasado esta colaboración no existió".

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