Medio Ambiente

Guerreros de la selva tropical: cómo las tribus indígenas protegen el Amazonas

Con ayuda externa, tribus como la de los Kayapó defienden su tierra de los rancheros, los madereros y los mineros. Miércoles, 18 Abril

Por Barbara Zimmerman

Este artículo fue originalmente publicado el 23 de diciembre de 2013.

Nota del editor: La autora es directora del Proyecto Kayapó del International Conservation Fund (Fondo de Conservación Internacional) de Canadá.

 

La destrucción del Amazonas en Brasil puede verse mediante imágenes de satélite: en los lugares donde las carreteras forestales han expandido sus tentáculos y los rancheros han ampliado la zona de pastoreo todo se ve de color marrón.

Desde los inicios de la década de 1980, estas fotografías tomadas desde el espacio han mostrado cada vez menos verde, de manera tal que en 2004, la destrucción parecía incontenible. El índice de deforestación de Brasil había alcanzado los 27.000 kilómetros cuadrados (casi 17 000 millas cuadradas) por año.

Sin embargo, la deforestación pudo contenerse; no en todos lados, pero en los límites de lo que, desde el espacio, aparenta ser una isla verde del tamaño de un país pequeño. El área de color marrón rodea esta zona protegida en la cuenca sur del río Xingú de Brasil, pero no la penetra.

Estos son los límites de las tierras de tribus indígenas.

Una lección para los ambientalistas

Para aquellas personas que desean proteger el Amazonas, he aquí una lección. ¿Cómo es posible que una cantidad relativamente pequeña de indígenas puedan evitar el avance de las motosierras y las topadoras?

Las protecciones legales son parte de la respuesta: ante la amenaza de los rancheros, los madereros y los mineros de oro en sus límites, los Kayapó lucharon hasta obtener el reconocimiento oficial de sus tierras durante las décadas de 1980 y 1990. (Sus vecinos del sur ya estaban habitando un área protegida más pequeña, el Parque Indígena de Xingu, que se estableció en la década de 1960).

Sin embargo, esta región del Amazonas del sudeste se parece al lejano oeste. Abundan los conflictos violentos a causa del territorio, la explotación forestal y la minería de oro ilegales, los acuerdos fraudulentos sobre las tierras y otros tipos de corrupción. Las leyes no otorgan protección suficiente.

Cómo comprender al enemigo

Algunas de las tribus nativas realizaron protestas, presionaron al gobierno y lucharon en el territorio para asegurar sus derechos. Algunas incluso establecieron alianzas con organizaciones de derechos indígenas y medioambientales que las ayudaron a crear sus propias organizaciones no gubernamentales (ONG), lo que les permitió conseguir un mayor apoyo externo.

Un ejemplo: en los últimos años, sobrevuelos en el territorio Kayapó, financiados por ONG externas, detectaron mineros de oro en un área remota. Después de la falta de acción de parte del gobierno, los socios externos proporcionaron botes, motores, combustible, dispositivos GPS y radio, a fin de equipar una expedición Kayapó.

En julio, varias decenas de guerreros Kayapó viajaron más de 200 kilómetros (124 millas) en bote y a pie para atacar los campamentos mineros ilegales. Destruyeron el equipamiento minero y presionaron al gobierno para que enviara helicópteros y se llevara a los mineros capturados.

Hay ONG que también apoyaron iniciativas para ayudar a que los Kayapó obtuvieran mayor autosuficiencia económica. Estas incluyeron un programa para recolectar nueces brasileñas y venderlas por cientos de miles de dólares, lo que les brindó a las familias un necesario ingreso y redujo la presión para que se permitiera el ingreso de los madereros y los mineros a cambio de dinero en efectivo.

Nuevas amenazas

La selva tropical del Amazonas es la mayor expresión de vida en la Tierra. Es el hogar de alrededor de un tercio de las formas de vida terrestres del planeta, forma parte del ciclo de aproximadamente un cuarto del agua dulce de la Tierra y desempeña un papel fundamental en la absorción del carbono y la moderación del clima.

La necesidad de permanecer alertas y comprometidos es constante. La destrucción de la selva tropical continúa y los poderosos grupos de presión de agricultura, minería y explotación forestal de Brasil están proponiendo enmiendas a la constitución de 1988 que, en efecto, eliminarían las protecciones legales a las tierras indígenas.

Se necesitan con urgencia mayor asistencia externa y alianzas más profundas con las tribus indígenas del Amazonas.

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