Medio Ambiente

¿Se encontró vida bajo el hielo antártico?

Por primera vez, científicos han descubierto y recolectado microbios en un lago antártico oculto debajo de más de media milla de hielo. Viernes, 5 Enero

Por Marc Kaufman

En 2013, por primera vez, los científicos creyeron haber encontrado formas de vida en la profundidad del hielo antártico.

Uun equipo encontró y recolectó microbios en un lago oculto bajo más de 800 metros de hielo. 

Entre otras cosas, el descubrimiento puede arrojar luz sobre lo que se encuentra bajo las heladas lunas de Júpiter y Saturno.

Las nuevas formas de vida tienen poca conexión con la vida en la superficie de la Tierra y al parecer muchas sobreviven a base de “alimentarse de rocas”, comentó Brent Christner en una entrevista desde la estación de McMurdo de Estados Unidos, después de pasar varias semanas trabajando en el lago Whillans.

Este descubrimiento puede explicar cómo la vida en otros cuerpos celestes, como en las lunas de Júpiter o Saturno, sobrevive en ausencia de carbono disponible.

“Las condiciones a las que se enfrentan los organismos en el lago Whillans son bastante paralelas a lo que pensamos que podría ser en esas lunas heladas”, dijo Christner.

“Lo que encontramos nos dice mucho sobre la vida extrema en la Tierra” y cómo podrían sobrevivir los seres vivos parecidos más allá de nuestro planeta”.

Vivir en el hielo

Un equipo estadounidense formado por 50 miembros atravesó el lago subglacial de 50 kilómetros cuadrados el 28 de enero y tuvo dos días con 24 horas de luz solar para extraer las muestras antes de que se cerrase la perforación. Un día de preparación del agujero fue seguido por dos días más de recolección de muestras.

Los científicos regresaron tras cuatro días de recoger agua del lago, sedimentos del fondo del lago y cientos de placas con organismos vivos que se están cultivando para su estudio intensivo en los Estados Unidos.

Una tarea temprana fue asegurarse de que los microbios recién descubiertos no se hayan introducido mientras perforaban el hielo del lago, que involucró una técnica de perforación con agua caliente diseñada para reducir o eliminar cualquier contaminación que pudiera provenir de otras tecnologías de perforación basadas en el queroseno, explicó Christner.

Christner dijo que se agregó al agua un colorante de uso común para iluminar el ADN de los organismos microscópicos, y que un considerable resplandor verde le indicó a los científicos que los microbios realmente estaban presentes. Muchos de los organismos probablemente son quimiolitótrofos, que dependen de compuestos inorgánicos de hierro, azufre y otros elementos para la alimentación.

John Priscu de la Universidad Estatal de Montana, biólogo jefe del programa Whillans (WISSARD), comentó que el trabajo de laboratorio en el sitio de la perforación determinó que las células microbianas estaban presentes, y que estaban vivas. 

“Creo que es seguro decir que el lago subglacial debajo de la corriente de hielo Whillans mantiene un conjunto microbiano que está creciendo dentro de este hábitat oscuro y frío” a -0,5 ºC, según comunicó a través de un correo electrónico.

La secuenciación de ADN en Estados Unidos “nos dirá quiénes son y, junto con otros experimentos, nos dirá cómo hacen para vivir”.

Lagos ocultos

El equipo de Estados Unidos era uno de los tres que estaban realizando excavaciones en lo que ahora se sabe que es un vasto sistema de lagos y arroyos profundos que corren por debajo de la superficie de la Antártida. 

Un equipo británico intentó perforar a mayor profundidad en el lago Ellsworth, pero tuvo que regresar a casa en diciembre debido a problemas con el equipo. Sin embargo, un equipo ruso también estuvo trabajando para recuperar un núcleo de agua del lago Vostok.

Con bombos y platillos, el núcleo del lago Vostok fue extraído el año pasado desde más de 4 kilómetros bajo la superficie helada. Vostok es mucho más profundo y más grande que cualquier otro lago antártico, y tanto este como el Ellsworth subyacen bajo hielo mucho más frío y se piensa que tienen menos agua subterránea profunda que fluye dentro y fuera que el Whillans.

La existencia de lagos y arroyos subglaciales en la Antártida fue un descubrimiento relativamente nuevo, y el tamaño de este mundo acuático bajo el hielo solo ha sido captado en los últimos años.

Helen Fricker, glacióloga de la Scripps Institution of Oceanography e investigadora principal del equipo Whillans, describió por primera vez el lago Whillans en 2007.

Usando datos satelitales, descubrió junto a sus colegas un levantamiento y una caída periódicos de la superficie del hielo por encima de la corriente de hielo del Whillans entre 2003 y 2006, y llegaron a la conclusión de que probablemente había un lago debajo.

La dinámica del hielo antártico ha cobrado una importancia mucho mayor en la era del calentamiento global, ya que alrededor del 90 por ciento del agua dulce de la Tierra se encuentra en este continente.

Aunque los lagos no se ven afectados por el calentamiento, su interacción con el hielo de la región es importante para predecir el comportamiento futuro de las capas de hielo.

Por ejemplo, comprender si el hielo se estuvo moviendo más rápidamente hacia el océano circundante es un objetivo clave del proyecto WISSARD, que forma parte de un proyecto más grande de la National Science Foundation de Estados Unidos para entender los movimientos del hielo, los glaciares y la biología de la capa de hielo de la Antártida occidental.

Más trabajo por hacer

Para Christner, especialista en biología de la Antártida de la Universidad Estatal de Luisiana, el trabajo recién empieza.

Se trajeron dos laboratorios al sitio del Whillans mediante una caravana de camiones de McMurdo: uno para realizar un análisis rápido del agua del lago y el otro para examinar el sedimento.

El equipo de Christner estuvo encargado del cultivo de las muestras en placas para que puedan ser estudiadas más extensamente después. Dijo que algunas de las especies de microbios, incluidas bacterias y arqueas, pueden ser únicas, pero que es posible que muchas se encuentren en otros lugares, a grandes profundidades oceánicas y en el subsuelo profundo.

Artículo publicado el 6 de febrero de 2013.

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