¿Quién ha asesinado a esta familia indígena en la Amazonía peruana? ¿Y por qué?
Miembros de una tribu que alguna vez vivieron sin contacto externo fueron asesinados. El peligro que puede presentar salir del aislamiento.

Shuri y su mujer Janet frente a su maloca, una vivienda con tejado de palmas, en mayo de 2017. El 11 de noviembre, los cuerpos de Shuri, su otra mujer, Elena, y su suegra, María, fueron hallados aquí con disparos de flechas, junto a sus perros. No han encontrado a Janet, pero la han dado por muerta.
Shuri y su mujer Janet frente a su maloca, una vivienda con tejado de palmas, en mayo de 2017. El 11 de noviembre, los cuerpos de Shuri, su otra mujer, Elena, y su suegra, María, fueron hallados aquí con disparos de flechas, junto a sus perros. No han encontrado a Janet, pero la han dado por muerta.
El brutal asesinato de una familia indígena de la tribu mastanahua en la Amazonía peruana ha causado gran conmoción entre las tribus locales. Las autoridades están tratando de resolver el caso.
Hace unas semanas, se encontraron los cuerpos de Shuri, su esposa Elena y su suegra, María, acribillados con flechas junto a los vestigios carbonizados de su maloca, o refugio con techo de palma, cerca del río Curanja en la región peruana de Alto Purús. La segunda esposa de Shuri, Janet, no ha sido encontrada, pero se cree que también ha muerto.
Shuri era su nombre mastanahua, pero también lo llamaban Epa. Las mujeres fueron bautizadas con sus nombres por misioneros cristianos. A las tribus que habitan en lo más hondo del bosque, aisladas del mundo exterior, y que solían denominarse “no contactadas”, ahora se las conoce como tribus aisladas.

Shuri frente a un letrero que indica el puesto de control de la Reserva Indígena mashco piro para tribus aisladas, administrada por el Ministerio de Cultura de Perú e integrada por agentes de protección de las tribus locales huni kuin. Shuri y su familia vivían a una hora a pie del puesto de control y lo visitaban asiduamente para pedir comida o ayuda médica. (Las personas que se muestran en el letrero no son miembros de la tribu mashco piro).
Shuri frente a un letrero que indica el puesto de control de la Reserva Indígena mashco piro para tribus aisladas, administrada por el Ministerio de Cultura de Perú e integrada por agentes de protección de las tribus locales huni kuin. Shuri y su familia vivían a una hora a pie del puesto de control y lo visitaban asiduamente para pedir comida o ayuda médica. (Las personas que se muestran en el letrero no son miembros de la tribu mashco piro).
La familia de Shuri vivía cerca del límite de la Reserva Indígena Mashco Piro para tribus aisladas. Parte de la reserva se encuentra en el Parque Nacional Alto Purús, el parque más grande de Perú, y que protege algunos de los ecosistemas más remotos e intactos de toda la Cuenca Amazónica.
En esta región se encuentra la mayor aglomeración de pueblos aislados de la Tierra. Los mashco piro, la tribu aislada más grande de Perú, con unos 700 miembros, representan la gran mayoría.
Un equipo conformado por miembros del Ministerio de Cultura de Perú, la policía, líderes indígenas y otras autoridades se han trasladado al río Curanja para buscar pistas sobre los asesinatos. Los investigadores aún no han revelado ningún dato. Pero los testimonios no oficiales de los aldeanos de huni kuin, que viven río abajo y descubrieron los cuerpos, afirman que observaron pisadas de 50 atacantes y las flechas típicas de los mashco piro.

Janet, la esposa más joven de Shuri, solía acompañarlo en sus visitas al puesto de control de la reserva y a las comunidades huni kuin río abajo en el río Curanja. En la foto, se observa su rostro pintado con el jugo de la fruta huito.
Janet, la esposa más joven de Shuri, solía acompañarlo en sus visitas al puesto de control de la reserva y a las comunidades huni kuin río abajo en el río Curanja. En la foto, se observa su rostro pintado con el jugo de la fruta huito.

Cuando los misioneros entraron en contacto con algunos miembros de la tribu mastanahua en 2003, solo Shuri y su familia inmediata decidieron romper su aislamiento. Comerciaron con los aldeanos locales e interactuaron con los aproximadamente 20 miembros migratorios de su grupo.
Cuando los misioneros entraron en contacto con algunos miembros de la tribu mastanahua en 2003, solo Shuri y su familia inmediata decidieron romper su aislamiento. Comerciaron con los aldeanos locales e interactuaron con los aproximadamente 20 miembros migratorios de su grupo.
Los mastanahua y mashco piro han estado en conflicto desde hace varias generaciones. El propio Shuri había sobrevivido a un ataque de flecha por parte de los mashco piro, que le había costado una gran cicatriz en las costillas con la que podía confirmarlo.
En caso de que se tratara de un asesinato causado por la tribu mashco piro, este podría ser su último ataque contra enemigos mortales, o un intento de defender lo que queda de su territorio y las fuentes de alimento del bosque.
Pero esas no son las únicas explicaciones posibles. Quizás Shuri y su familia hayan sido atacados por los narcotraficantes que operan río arriba, o por una tribu aislada con la que tenían buena relación, e incluso estaban emparentados. Quizás los mataron porque Shuri ya no podía proporcionar los machetes u otros productos que fabricaba y con los que la tribu contaba para mantener su modo de vida.
Durante las últimas dos décadas, he trabajado en el río Curanja con el pueblo huni kuin. Los hemos ayudado a desarrollar habilidades de vigilancia, como el uso de tecnología GPS para proteger sus tierras de los madereros y otros invasores, y les hemos dado consejos para administrar sus abundantes recursos (tortugas, peces, resinas de árboles medicinales) de manera sostenible y rentable.
He sido testigo de la endeble relación entre los grupos indígenas que compiten por recursos. Entre estos pueblos se encuentran los huni kuin, que han vivido en aldeas colonizadas durante décadas; el aislado pueblo mascho piro; y otros como Shuri y su familia, que se encuentran en las primeras etapas de contacto con el mundo moderno.
También he tenido el privilegio de visitar a Shuri y su familia de vez en cuando y ser testigo de la impresionante -y muy difícil- transición de cazadores y recolectores aislados a habitantes asentados, pero al margen de la sociedad moderna.

Cinco familias awá de Posto Awá, un puesto de avanzada creado por la agencia de asuntos indígenas del gobierno brasileño, emprendieron una excursión nocturna al interior del bosque. Los awá como todos aquello que viven en comunidades asentadas y extrañan el bosque, especialmente los miembros mayores que crecieron allí, hacen estas incursiones para reconectarse con sus costumbres tradicionales. Recién en 1987, Brasil implementó su actual política de no contacto para los grupos indígenas aislados.
Foto de "Isolated Nomads Are Under Siege in the Amazon Jungle", octubre 2018
Cinco familias awá de Posto Awá, un puesto de avanzada creado por la agencia de asuntos indígenas del gobierno brasileño, emprendieron una excursión nocturna al interior del bosque. Los awá como todos aquello que viven en comunidades asentadas y extrañan el bosque, especialmente los miembros mayores que crecieron allí, hacen estas incursiones para reconectarse con sus costumbres tradicionales. Recién en 1987, Brasil implementó su actual política de no contacto para los grupos indígenas aislados.
Foto de "Isolated Nomads Are Under Siege in the Amazon Jungle", octubre 2018

En Posto Awá, estas aldeanas disfrutan de un baño matutino. Las tortugas de patas rojas y amarillas que sostienen probablemente acaben siendo una fuente de alimento.
Foto de "Isolated Nomads Are Under Siege in the Amazon Jungle", octubre 2018
En Posto Awá, estas aldeanas disfrutan de un baño matutino. Las tortugas de patas rojas y amarillas que sostienen probablemente acaben siendo una fuente de alimento.
Foto de "Isolated Nomads Are Under Siege in the Amazon Jungle", octubre 2018

Los awá asentados provocaron este incendio para despejar los campos de mandioca en las afueras de puesto gubernamental de Juriti. Este grupo se dedica a la agricultura, pesca, caza y búsqueda de alimentos, mientras que los awá nómadas aislados viven principalmente de la búsqueda de alimentos y la caza.
Foto de "Isolated Nomads Are Under Siege in the Amazon Jungle", octubre 2018
Los awá asentados provocaron este incendio para despejar los campos de mandioca en las afueras de puesto gubernamental de Juriti. Este grupo se dedica a la agricultura, pesca, caza y búsqueda de alimentos, mientras que los awá nómadas aislados viven principalmente de la búsqueda de alimentos y la caza.
Foto de "Isolated Nomads Are Under Siege in the Amazon Jungle", octubre 2018

Kaiau, de cinco años, tiene un mono saki sobre la cabeza. Los awás cazan monos para comer su carne, y cuando matan a una madre con un bebé, suelen llevarse al mono huérfano para tenerlo como mascota.
Kaiau, de cinco años, tiene un mono saki sobre la cabeza. Los awás cazan monos para comer su carne, y cuando matan a una madre con un bebé, suelen llevarse al mono huérfano para tenerlo como mascota.

Ayrua, con su mascota saki, fue contactada por agentes de asuntos indígenas en 1989. Los awá en los puestos de avanzada del gobierno continúan cazando animales como tapires y pecaríes, así como varios monos, para complementar su dieta.
Ayrua, con su mascota saki, fue contactada por agentes de asuntos indígenas en 1989. Los awá en los puestos de avanzada del gobierno continúan cazando animales como tapires y pecaríes, así como varios monos, para complementar su dieta.

Un capuchino Cebus kaapori actúa de corona sobre Ximirapi, quien abandonó el asentamiento de Posto Awá en la década de 1990 para ir a otro en Tiracambu, creyendo que habría mejores posibilidades de caza y menos hacinamiento.
Un capuchino Cebus kaapori actúa de corona sobre Ximirapi, quien abandonó el asentamiento de Posto Awá en la década de 1990 para ir a otro en Tiracambu, creyendo que habría mejores posibilidades de caza y menos hacinamiento.

Gazielly posa con un capuchino marrón de Guyana, la mascota de la familia. Vive en la comunidad awá que se asentó en el puesto gubernamental de Tiracambu.
Gazielly posa con un capuchino marrón de Guyana, la mascota de la familia. Vive en la comunidad awá que se asentó en el puesto gubernamental de Tiracambu.

Los adultos mayores de la comunidad awá bailan en estado de trance para comunicarse con los karawara (sus antepasados), y otros espíritus del bosque. La ceremonia tiene un papel clave en la vida espiritual de la tribu, porque los ayuda a salvaguardar las tradiciones amenazadas ante el avance de los colonos que codician sus tierras e invaden su territorio, y los madereros y mineros que roban sus recursos.
Los adultos mayores de la comunidad awá bailan en estado de trance para comunicarse con los karawara (sus antepasados), y otros espíritus del bosque. La ceremonia tiene un papel clave en la vida espiritual de la tribu, porque los ayuda a salvaguardar las tradiciones amenazadas ante el avance de los colonos que codician sus tierras e invaden su territorio, y los madereros y mineros que roban sus recursos.

Los miembros de la tribu gajajara trabajan como Guardianes del Bosque voluntarios. El grupo local se encarga de proteger la Tierra Indígena Arariboia de las constantes invasiones de madereros ilegales, y de salvaguardar a varias familias awá aisladas que todavía deambulan por la reserva.
Los miembros de la tribu gajajara trabajan como Guardianes del Bosque voluntarios. El grupo local se encarga de proteger la Tierra Indígena Arariboia de las constantes invasiones de madereros ilegales, y de salvaguardar a varias familias awá aisladas que todavía deambulan por la reserva.

Trenes de 1,5 km de largo cargados de mineral de hierro pasan por las comunidades indígenas de Posto Awá y Tiracambu en ruta desde la mina de mineral de hierro a cielo abierto más grande del mundo hasta el puerto atlántico de São Luís, donde el mineral se carga en barcos, muchos con destino a China. Cuando se construyó el ferrocarril en los años setenta y ochenta, atravesaba las tierras tradicionales awá.
Trenes de 1,5 km de largo cargados de mineral de hierro pasan por las comunidades indígenas de Posto Awá y Tiracambu en ruta desde la mina de mineral de hierro a cielo abierto más grande del mundo hasta el puerto atlántico de São Luís, donde el mineral se carga en barcos, muchos con destino a China. Cuando se construyó el ferrocarril en los años setenta y ochenta, atravesaba las tierras tradicionales awá.

El río Yurúa fluye cerca de la frontera entre Perú y Brasil. La tala ilegal en los bosques protegidos de la zona abastece de madera como la caoba de hoja grande a los mercados mundiales. La tala también amenaza la supervivencia de las 15 tribus aisladas que quedan en el país.
El río Yurúa fluye cerca de la frontera entre Perú y Brasil. La tala ilegal en los bosques protegidos de la zona abastece de madera como la caoba de hoja grande a los mercados mundiales. La tala también amenaza la supervivencia de las 15 tribus aisladas que quedan en el país.

Cuando los misioneros entraron en contacto con algunos miembros de la tribu mastanahua en 2003, solo Shuri, sus dos esposas y su suegra decidieron romper con su aislamiento en el bosque. Comercian con los aldeanos locales y se mantienen en contacto con los aproximadamente 20 miembros migratorios de su grupo.
Cuando los misioneros entraron en contacto con algunos miembros de la tribu mastanahua en 2003, solo Shuri, sus dos esposas y su suegra decidieron romper con su aislamiento en el bosque. Comercian con los aldeanos locales y se mantienen en contacto con los aproximadamente 20 miembros migratorios de su grupo.

En el Parque Nacional Alto Purús de Perú viven, al menos, dos tribus aisladas. Sin la protección que reciben por estar dentro del parque (creado en 2004) es probable que ya hubiesen vivido la presión de tener que abandonar forzosamente su aislamiento a causa de los traficantes ilegales de madera y drogas.
En el Parque Nacional Alto Purús de Perú viven, al menos, dos tribus aisladas. Sin la protección que reciben por estar dentro del parque (creado en 2004) es probable que ya hubiesen vivido la presión de tener que abandonar forzosamente su aislamiento a causa de los traficantes ilegales de madera y drogas.

La ciudad de Pucallpa, en el río Ucayali, es el centro de la industria maderera en la Amazonía peruana. Hasta hace una década, la demanda mundial de caoba dejaba desnudos los bosques aledaños, cuyas extensiones más grandes se encuentran ahora en reservas protegidas.
La ciudad de Pucallpa, en el río Ucayali, es el centro de la industria maderera en la Amazonía peruana. Hasta hace una década, la demanda mundial de caoba dejaba desnudos los bosques aledaños, cuyas extensiones más grandes se encuentran ahora en reservas protegidas.

En la década de 1990, los madereros entraron en contacto con Candida Campos Orbe y su familia de forma forzosa para quitar del bosque a los grupos aislados que pudieran interferir con sus operaciones. Ella y su familia ahora viven en una casa en Victoria II, una aldea en el río Yurúa. Y se encuentran en una etapa que se denomina "contacto inicial", lo que significa que han salido del aislamiento, pero aún no han podido atravesar todo el proceso de asimilación.
En la década de 1990, los madereros entraron en contacto con Candida Campos Orbe y su familia de forma forzosa para quitar del bosque a los grupos aislados que pudieran interferir con sus operaciones. Ella y su familia ahora viven en una casa en Victoria II, una aldea en el río Yurúa. Y se encuentran en una etapa que se denomina "contacto inicial", lo que significa que han salido del aislamiento, pero aún no han podido atravesar todo el proceso de asimilación.

En el río Yurúa, Gerson Mañaningo Odicio vive en un lugar donde pasan nómadas, que a veces roban la cosecha y bienes de los aldeanos, como machetes y ropa. El gobierno de Perú no compensa esas pérdidas, lo que genera un gran resentimiento que puede derivar en violencia hacia los nómadas.
En el río Yurúa, Gerson Mañaningo Odicio vive en un lugar donde pasan nómadas, que a veces roban la cosecha y bienes de los aldeanos, como machetes y ropa. El gobierno de Perú no compensa esas pérdidas, lo que genera un gran resentimiento que puede derivar en violencia hacia los nómadas.

En un viaje de pesca familiar en 2005, la madre de Robaldo Malengama Mañaningo y Dicia Malengama Mañaningo fue asesinada por miembros de la tribu aislada mascho piro.
En un viaje de pesca familiar en 2005, la madre de Robaldo Malengama Mañaningo y Dicia Malengama Mañaningo fue asesinada por miembros de la tribu aislada mascho piro.

Los miembros de la tribu mashco piro asesinaron a la esposa de Eduardo Aguilar Malengama (madre de Robaldo y Dicia) en un ataque que pudo haber sido una represalia contra los madereros. En venganza, su aldea reunió una milicia y mató a varios miembros de la tribu.
Los miembros de la tribu mashco piro asesinaron a la esposa de Eduardo Aguilar Malengama (madre de Robaldo y Dicia) en un ataque que pudo haber sido una represalia contra los madereros. En venganza, su aldea reunió una milicia y mató a varios miembros de la tribu.

En la década de 1990, los madereros decidieron apartar del bosque a Rosaura Vásquez Ríos y otros miembros del grupo aislado chitonahu para que no interfirieran en sus operaciones.
En la década de 1990, los madereros decidieron apartar del bosque a Rosaura Vásquez Ríos y otros miembros del grupo aislado chitonahu para que no interfirieran en sus operaciones.

Esta imagen, tomada desde un avión, muestra un asentamiento aislado en la Reserva Comunal Purús. Se cree que las cabañas pertenecerían a miembros de la tribu mastanahua. Las comunidades indígenas vecinas pueden acceder a la zona para realizar actividades de subsistencia, lo que a veces deriva en conflictos con los grupos aislados que viven allí.
Esta imagen, tomada desde un avión, muestra un asentamiento aislado en la Reserva Comunal Purús. Se cree que las cabañas pertenecerían a miembros de la tribu mastanahua. Las comunidades indígenas vecinas pueden acceder a la zona para realizar actividades de subsistencia, lo que a veces deriva en conflictos con los grupos aislados que viven allí.

Estas dos niñas huni kuin viven en la remota comunidad de Curanjillo, cuyas fincas a veces son asediadas por grupos aislados. La ciudad está ubicada en un arroyo que los indígenas aislados utilizan para llegar al río Curanja.
Estas dos niñas huni kuin viven en la remota comunidad de Curanjillo, cuyas fincas a veces son asediadas por grupos aislados. La ciudad está ubicada en un arroyo que los indígenas aislados utilizan para llegar al río Curanja.

La comunidad huni kuin de Santa Rey, con 200 habitantes, accede a una parcela de tierra comunal. El gobierno peruano otorgó títulos de propiedad a varios pueblos indígenas a lo largo del río Curanja en la década de 1990.
La comunidad huni kuin de Santa Rey, con 200 habitantes, accede a una parcela de tierra comunal. El gobierno peruano otorgó títulos de propiedad a varios pueblos indígenas a lo largo del río Curanja en la década de 1990.

La hija de Rosaura, Miluska Jimena Sánchez Canayo, vive en Victoria II pero aquí está en el pueblo de Puerto Breu, donde su familia intercambia carne de monte, plátanos y pescado por artículos como jabón y gasolina.
La hija de Rosaura, Miluska Jimena Sánchez Canayo, vive en Victoria II pero aquí está en el pueblo de Puerto Breu, donde su familia intercambia carne de monte, plátanos y pescado por artículos como jabón y gasolina.
Conocí a Shuri y su familia no mucho después de 2003, cuando grupos de misioneros evangélicos de Estados Unidos los fueron sacando del bosque. No tenía puesto nada más que un cinturón de corteza de árbol alrededor de la cintura, cuentas en la parte superior de los brazos y debajo de las rodillas, y un emblema de metal redondo fabricado con una cuchara, que colgaba de su nariz. Llevaba solo un arco y dos flechas de 2 metros, que parecían enormes al lado de su contextura de apenas 1 metro y medio.
También conocí a la más joven de sus esposas, Janet. De su espalda colgaban una enorme tortuga y una canasta aún más pesada de raíz de mandioca, que se sostenían gracias a una enredadera que le rodeaba la frente. Más tarde supe que Shuri debía llevar los brazos libres para poder disparar una flecha cuando fuese necesario, por eso Janet tenía el trabajo más duro de cargar todo el peso.
“Ellos pepresentaban perfectamente las complejidades de entrar en contacto"
Shuri vivía escindido entre dos mundos diferentes. Entregaba tortugas, pecaríes y otras carnes de la selva con el pueblo vecino huni kuin a cambio de codiciados artículos como ropa y machetes. Pero también caminaba durante días para llegar hasta lo más hondo del bosque y visitar a los miembros restantes de su tribu mastanahua que aún vivían aislados, y ya no eran muy numerosos. Shuri representaba la conexión con la sociedad moderna.
En 2017, el fotógrafo de National Geographic Charlie Hamilton James llegó al Curanja para trabajar conmigo, y fotografió a Shuri para la nota de portada sobre las amenazas a tribus aisladas en el Amazonas y el proceso de contacto, que la revista publicó en octubre de 2018. Charlie tiene una amplia experiencia de trabajo en Perú y una mirada única acerca de los desafíos que deben afrontar los pueblos indígenas al romper con su aislamiento en las profundidades del bosque.

En la región de las cabeceras del río Curanja cerca del Parque Nacional Alto Purús y la Reserva Indígena Mashco Piro vive una de las mayores concentraciones de tribus aisladas en la Amazonía.
En la región de las cabeceras del río Curanja cerca del Parque Nacional Alto Purús y la Reserva Indígena Mashco Piro vive una de las mayores concentraciones de tribus aisladas en la Amazonía.
“Cuando conocí a Shuri y Janet sentí que eran un típico ejemplo de las complejidades de entrar en contacto”, dice Hamilton James. “Habían huido del bosque, donde temían por su vida, para entrar en un mundo que tenía poco que ofrecerles y donde la protección era confusa y deficiente”. La familia quería disfrutar de los beneficios de la vida moderna, pero no tenían cómo hacerlo y no habían recibido apoyo por parte de las autoridades”.
“Conocerlos fue una experiencia sombría”, cuenta. “Expresaban que tenían hambre y se quejaban de los gusanos. Querían medicinas para curar sus enfermedades, y todos sus perros habían muerto, por lo que se sentían solos y angustiados”.
Su historia replica la de tantos pueblos indígenas que salen del aislamiento: “Están abandonados en un mundo en el que no cuentan con los elementos para moverse hábilmente. El resultado es que ingresan en una sociedad desde su nivel más bajo y deben enfrentan abusos descomunales".
Shuri me confesó que el miedo al mashco piro era la razón principal por la que la familia había decidido abandonar el bosque y unirse a los misioneros.

Shuri, Janet, Elena y María solían visitar a otros miembros de su familia mastanahua, aún aislada, en esta remota aldea cerca de la frontera entre Perú y Brasil, a la que llegaban luego de caminar algunos días desde su maloca en el río Curanja.
Shuri, Janet, Elena y María solían visitar a otros miembros de su familia mastanahua, aún aislada, en esta remota aldea cerca de la frontera entre Perú y Brasil, a la que llegaban luego de caminar algunos días desde su maloca en el río Curanja.
El aislamiento ha sido la estrategia de supervivencia de los mashco piro. Es probable que haya surgido hace más de un siglo cuando los indígenas buscaron escapar de la violencia y las enfermedades provocadas por los extractores de caucho que casi eliminan a la tribu.
Hoy, su territorio vuelve a estar asediado. Las imágenes satelitales revelan las emergentes plantaciones de coca creadas por los agricultores migrantes de la región de la selva central de Perú, y las pistas de aterrizaje clandestinas. Debido a esto seguramente los mashco piro deben migrar a áreas menos remotas y más pobladas, como las que se encuentran a lo largo del río Curanja. Y naturalmente, este desplazamiento desencadenará violencia entre los diferentes pueblos a la hora de buscar alimentos: animales como tapires y pecaríes, y huevos de tortuga.
Un personaje de otra era
Las trágicas muertes de Shuri, Elena, María y probablemente de Janet ponen de manifiesto la vulnerabilidad de los pueblos indígenas de la región.
Brasil y Perú planean destinar más áreas de la Amazonía para la construcción de rutas e industrias extractivas, lo que implica una amenaza directa para algunas de las últimas tribus aisladas que quedan en el mundo. Si esta tendencia continúa, será un calvario para la vida de las tribus en áreas remotas donde los servicios gubernamentales como la policía, el ejército o los guardias de áreas protegidas son escasos o inexistentes.

La suegra de Shuri, María, con sus dos perros en el refugio que construyó detrás del puesto de control de la Reserva Mashco Piro.
La suegra de Shuri, María, con sus dos perros en el refugio que construyó detrás del puesto de control de la Reserva Mashco Piro.
Para mí, Shuri era la personificación de otro tiempo, otra época.
Recorrer la jungla junto a él será para siempre uno de los momentos más memorables de mi vida. Me gustaba observar cómo avanzaba con sus pies anchos cuidadosamente por el suelo del bosque mientras buscaba en el dosel y olfateaba el aire para identificar si había animales cerca. Y era increíble ver cómo reaccionaba de distinta manera a los diferentes cantos de pájaros y ramas que se iban quebrando en el sotobosque, al tiempo que iba señalándome el camino para evitar tropezarnos con espinas. En un momento, hasta me alertó de que había una hormiga bala, conocida por su dolorosa picadura, en un árbol a unos centímetros de mi cabeza.
Shuri representaba la más íntima conexión con la naturaleza que los pueblos indígenas han desarrollado durante varias generaciones, una conexión que se ha perdido en la mayoría de nosotros.
Estar con Shuri me daba esperanza.
Chris Fagan es el fundador y director ejecutivo de Upper Amazon Conservancy. Ha trabajado para proteger a los pueblos y los bosques de la Amazonía peruana desde 2002.
Charlie Hamilton James es un fotógrafo, cineasta y conservacionista que ha documentado la vida en el Amazonas durante más de 20 años.
