Encuentran ave de la era de los dinosaurios atrapada en ámbar

El animal, de 99 millones de años, es el ave fosilizada más completa que la ciencia haya conocido hasta el momento, proveniente de los depósitos de ámbar de Birmania.

Publicado 5 de feb. de 2018 19:11 GMT-2

Los restos aplastados de una pequeña ave que vivió hace 99 millones de años fueron encontrados dentro de una turbia placa de ámbar en Myanmar (Birmania). Si bien previamente se encontraron animales en ámbar en ese sitio, que son más espectaculares visualmente, ninguno de ellos contenía tanto esqueleto como esta ave juvenil, que tiene la parte trasera del cráneo, la mayor parte de la columna, la cadera y partes de un ala y una pata.

El ave recientemente descubierta también es especial porque les permite ver más claramente a los investigadores el interior de la joven criatura prehistórica, según explica el coautor del estudio Ryan McKellar del Royal Saskatchewan Museum de Regina, Canadá.

“El ámbar es turbio y contiene gran cantidad de pequeñas partículas de madera. Parece haber sido producido en el suelo del bosque o en sus proximidades”, dice McKellar. Esto significa que la vista externa del ave no es excelente, pero el interior es mucho más emocionante.

“Cuando se lo estaba preparando en Birmania, pulieron la mitad frontal del espécimen, lo que dejó a la vista la cavidad del pecho y el cráneo”, continúa McKellar.

El descubrimiento se suma a la destacable colección de fósiles del período Cretácico de los depósitos de ámbar del Valle de Hukawng al norte de Birmania. En los últimos años, la región también ha dado varias alas de aves hermosas, la espectacular cola cubierta de plumas de un pequeño dinosaurio carnívoro y la silueta de una cría de ave completa. En diciembre, los investigadores incluso revelaron garrapatas en ámbar que pueden haberse alimentado de los dinosaurios.

“Este depósito de fósiles de Birmania es claramente revolucionario. Posiblemente sea el avance más importante para entender la evolución de las aves hasta el momento”, explica Julia Clarke, experta en evolución de aves y vuelo de la Universidad de Texas en Austin. “Solíamos pensar que nunca encontraríamos un ave completa en ámbar cretáceo, pero ahora tenemos múltiples ejemplares”.

Esta ilustración muestra a la joven ave cretácea atrapada en resina de árbol, que finalmente se fosilizaría y convertiría en ámbar.
Fotografía de Illustration by Cheung Chung Tat

Aplastado y con espuma

Lida Xing, principal autor del estudio que detalla el espécimen en la revista Science Bulletin, relata que, cuando vio por primera vez el ave recientemente descubierta a la venta como una joya en Birmania en 2015, el corazón comenzó a latirle muy rápido.

El equipo tuvo la fortuna de poder adquirir el ave para el Dexu Institute of Paleontology en Chaozhou, China. Las aves en ámbar a veces se venden por hasta 500.000 dólares, lo que las hace inalcanzables para los investigadores, explica Xing, un paleontólogo de la Universidad de Geociencias de China en Pekín.

Estima que esta es apenas la segunda ave en ámbar de Birmania que ha sido descrita por científicos y publicada en una revista. Pero cree que hasta el momento se han descubierto hasta seis, y que alrededor de tres han terminado en manos de coleccionistas privados.

Según sus análisis, respaldados en parte por National Geographic, el equipo afirma que la joven ave cayó en resina de árbol del período Cretácico, viva o muerta, y la humedad causó que se formara una ligera espuma en la resina que luego pasaría a ser ámbar turbio. Algunos de los huesos y de los tejidos blandos se vieron afectados por las inclemencias del tiempo, e ingresó sedimento que quedó atrapado dentro de los espacios vacíos.

“Un flujo de resina posterior selló los restos y los protegió de sufrir más disolución o daños a causa de las inclemencias del tiempo, pero luego algo aplastó el ámbar, por lo que muchos de los huesos se rompieron” explica McKellar. “Ahora todo esto está atrapado en una lámina de ámbar del tamaño aproximado de una hebilla de cinturón”.

El ave mide alrededor de 6 centímetros de largo y probablemente sea un poco más antigua que la cría de ave de 4,5 cm descrita el año pasado. La estructura de sus plumas y esqueleto sugiere que pertenecía al grupo de las enantiornitas, un tipo de ave primitiva que se extinguió con los dinosaurios no aviares hace 66 millones de años. 

“A pesar de que son crías, ya tienen todas sus plumas de vuelo”, afirma McKellar. “Tienen un raquis, o eje central, poco desarrollado, por lo que es posible que no hayan sido excelentes voladoras”.

En vida, el ave hubiera tenido dientes en el pico y hubiera sido de color castaño o nogal oscuro con plumas erizadas en la cabeza y el cuello.

Compañeros de nido

“Siempre es emocionante cuando se encuentra un fósil vertebrado en ámbar, especialmente ámbar cretáceo”, dice George Poinar, un paleontólogo de la Universidad Estatal de Oregón en Corvallis, cuya investigación de insectos fosilizados en ámbar inspiró la trama de Parque Jurásico.

Asignarla al grupo de las aves enantiornitas tiene sentido, añade, ya que eran comunes en ese tiempo. Pero es una pena “que falten las dos características diagnósticas de esa familia: el pico dentado y los dedos con garras en las alas”.

Poinar especula que la cría puede haber sido atacada por un depredador y caído del nido en resina que emanaba del mismo árbol, y que algunos de los fragmentos de plantas y una cucaracha también encontrados en el trozo de ámbar pueden provenir del nido. “Las cucarachas son carroñeras generales y no sería raro encontrarlas en material de nido”, afirma.

Con tiempo y suerte, explica McKellar, el equipo espera contar con una serie de crecimiento completa de aves enantiornitas en ámbar de Birmania. Definitivamente no hay escasez de materia prima para examinar: tan solo en 2015 se extrajeron aproximadamente 10 toneladas de ámbar del Valle de Hukawng.

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