Espacio

Qué es la “luna negra” y cuán a menudo sucede

Descubre qué significa realmente este evento lunar y por qué es verdaderamente imposible de ver.jueves, 8 de agosto de 2019

Por Michael Greshko
Una pequeña porción de la Luna durante la luna nueva en el norte de California.

Por mucho tiempo, los seres humanos han tenido fascinación por los eventos lunares; y, con el auge de Internet, cualquier situación lunar se ha convertido en furor mediático. Por ejemplo, las superlunas, las lunas de cosecha y los extraños “supereclipses” totales de luna.

Así pues, los fanáticos lunares han sido tentados a agregar un evento celestial más a la lista: la “luna negra”, popularmente definida como la segunda luna nueva en un mes. Sin embargo, este evento no es de los mejores para observar en el cielo.

Las lunas nuevas ocurren cuando la órbita de la Luna se da entre la Tierra y el Sol, lo que hace que el lado del orbe que no se encuentra iluminado quede de cara a la Tierra. Por la noche, esta fase de la Luna es imposible de ver: como las lunas nuevas están en el mismo lugar del cielo que el Sol, salen y se esconden junto con este, y se ven opacadas por su reflejo.

Las lunas nuevas pueden verse solo cuando pasan directamente en frente del Sol, provocando eclipses solares. De lo contrario, los observadores del cielo deben buscar los días anteriores y posteriores a una luna nueva, cuando, desde la Tierra, solo es visible una pequeña porción del lado iluminado de la Luna.

Por lo general, las lunas nuevas se dan una única vez al mes, pero, como existe una pequeña diferencia entre las fases de la luna (en promedio, es un ciclo de 29,5 días) y el calendario gregoriano, algunos meses pueden tener dos lunas nuevas: una al principio y otra al final. Joe Rao de Space.com señala que este doble acontecimiento ocurre cada 32 meses aproximadamente.

En este sentido, una luna negra sería la hermana malvada de la luna azul, como se entiende convencionalmente a la segunda luna llena en un mes. Pero seamos claros: este tipo de luna nueva, como cualquier evento astronómico, no trae noticias nefastas ni pregona el fin del mundo, a pesar de la campaña astrológica del miedo que ha circulado por la web.
 

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de septiembre de 2016.
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