India: Los camellos están desapareciendo y un pueblo lucha por mantener su cultura nómada centenaria

Los Raika buscan preservar su actividad como pastores de camellos a partir de la venta de la leche de estos animales.

Por Kalpana Sunder
Publicado 17 de ago. de 2021 10:00 GMT-3
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Un grupo de camellos cuando cae la luz del sol en el desierto de Thar, una región en la frontera de India y Pakistán.

Fotografía de Matthieu Paley, Nat Geo Image Collection

Bhanwarlal es pastor de camellos, al igual que lo eran su padre y su abuelo.  “Nuestros camellos son una extensión de nuestras familias”, cuenta Bhanwarlal, de 35 años, miembro del grupo étnico Raika, que cree que el dios hindú Shiva les ha encomendado la misión divina de cuidar de los camellos en el estado noroccidental de Rajastán.

“Nuestros hijos se conectan con ellos desde que son pequeños; los camellos viven y mueren con nosotros”, dijo a National Geographic en una entrevista telefónica.

Cuando llega la estación seca, Bhanwarlal (a quien se lo conoce por ese único nombre), y sus compañeros pastores recorren con sus rebaños de ovejas, cabras y camellos, decorados con campanillas tintineantes y pompones multicolores, unos 1.600 km atravesando el desierto de Thar, lleno de acacias, hasta llegar a las zonas de pastoreo de verano. Vestidos con sus característicos turbantes carmesí y túnicas blancas, Bhanwarlal y sus antepasados ​​han llevado esta vida seminómada durante siglos.

Ahora, el ritual anual está en peligro debido a una cantidad de amenazas; la principal es la disminución del número de camellos. La población total de camellos de la India, todos descendientes de dromedarios salvajes o camellos árabes, disminuyó en un 37 por ciento entre 2012 y 2019, según el último recuento, el vigésimo censo de ganado, publicado en 2019. Las estimaciones actuales sugieren que quedan menos de 200.000 camellos entre las nueve razas, y el hogar del 80 por ciento de estos animales es Rajastán, donde se crían para proporcionar transporte, leche, lana, y campos de arado.

Sin embargo, en el último tiempo ha crecido el desarrollo urbano en el oeste de la India, y ahora las nuevas carreteras y vehículos constituyen las principales vías de transporte de personas y mercancías, y han reemplazado a los larguiruchos animales de carga o "barcos del desierto", como suelen denominarse. Además, se han desarrollado proyectos de riego, como el Canal Indira Gandhi, el más grande de la India, que han requerido un aumento de tierras agrícolas y se han instalado nuevos parques eólicos y solares; como consecuencia, los camellos tienen menos espacio abierto pastar. Por otro lado, parece que ahora los animales son menos populares entre los habitantes: los festivales de camellos, que ofrecían espectáculos de música y bailes folclóricos, comidas típicas y artesanías, y una activa venta de camellos, prácticamente han desaparecido. 

La tradición también está en peligro por otros motivos: el colapso del turismo en medio de la pandemia y una ley estatal de 2015 que prohíbe la exportación y venta de camellos machos, así como también la venta de carne de camello. (Los Raika consideran que comer carne de camello es una violación de sus creencias religiosas).

La ley fue impulsada por la venta ilegal de los camellos de los Raikas a países con mucha demanda de carne de camello, explica Ilse Köhler-Rollefson, una veterinaria alemana que cofundó la organización sin fines de lucro Lokhit Pashu-Palak Sansthan en 1996 para proteger a los Raika y sus medios de vida. Pero esta ley ha sido muy controvertida, dice Roleffson. “No es muy beneficioso restringir la venta de animales domésticos, pues está estrechamente vinculada a la rentabilidad”, expresa Rollefson, también exploradora de National Geographic. "Los Raikas necesitan vender los camellos machos para ganarse la vida".

Los camellos de la India son descendientes de dromedarios salvajes o camellos árabes.

Fotografía de Matthieu Paley, Nat Geo Image Collection

Frente a estas dificultades, Bhanwarlal decidió enviar a sus hijos a la escuela en la aldea de Malari, donde vive su familia, y los alentó a ganarse la vida de otra forma, lejos del pastoreo de camellos.

“Lo único que aún nos sostiene es la venta de leche de camello. Pero si el gobierno no nos provee de ciertos incentivos, no crea lecherías para elaborar leche de camello y no nos permite vender camellos machos, estamos arruinados”, dice.

National Geographic solicitó al departamento de cría de animales de Rajastán que aportara comentarios al respecto, pero no hubo ninguna respuesta.

¿El próximo superalimento?

En la India, muchos nutricionistas han difundido que la leche de camello es el próximo superalimento, y ya se ha convertido en una bebida de moda, dice Dharini Krishnan, dietista de Chennai. Tiene bajas cantidades de azúcar, es rica en vitaminas y minerales, como vitamina C y potasio, y es una buena alternativa para los intolerantes a la lactosa, dice Krishnan. 

Los investigadores están estudiando qué beneficios terapéuticos podría tener la leche de camello para la salud humana, pero los análisis han sido demasiado acotados como para extraer conclusiones sólidas. Por ejemplo, un estudio sobre un pequeño grupo de diabéticos tipo 1 en Bikaner, Rajastán, mostró que la leche de camello podría reducir el requerimiento de insulina de una persona.

Sin embargo, convertir la leche de camello en una fuente de ingresos para los pastores implica varios inconvenientes. En principio, para transportar la leche cruda de camello a otras ciudades, esta debe pasteurizarse y refrigerarse, lo que significa un proceso muy costoso, dice Sumanth Vyas, científico principal del ICAR-National Research Center on Camel, con sede en Bikaner, Rajastán.

“Los camellos no han sido criados para explotar su leche, y comercializar la leche de camello es algo difícil, ya que la logística de la demanda y la oferta están muy lejos una de la otra”, dice Vyas.

Frente a esta problemática, Rollefson, decidió fundar la lechería Kumbhalgarh Camel Dairy, cerca de Jaisalmer. La lechería, fundada en 2010 y administrada por los Raika, reúne alrededor de 130 galones de leche a la semana de varios pastores, quienes ordeñan a las hembras manualmente y de pie, para que las crías puedan alimentarse con los pezones libres del lado contrario. La leche se congela, se empaqueta con hielo y se vende a varios mercados de las ciudades.

En 2016, Shrey Kumar cofundó Aadvik Foods, una startup en Delhi, que comercializa leche suministrada por criadores de camellos Raika en Rajastán. Aadvik comenzó a vender leche de camello congelada a través de pedidos en línea, y fue la primera empresa en India en lanzar leche de camello de marca, así como leche de camello en polvo. “Quisimos llegar a personas de todos los niveles económicos, y por eso comenzamos a producir leche de camello en polvo”, dice Kumar. "La venta de leche de camello es un nicho de mercado, pero está creciendo".

Ayuda para los pastores de camellos

Las lecherías de leche de camello han demostrado ser rentables en otros estados cercanos como Gujarat, donde los pastores de camellos de la región de Kutch se asociaron con Amul, una cooperativa de lácteos con sede en Gujarat, que lanzó la leche de camello en 2019. Además de la leche de camello, que se mantiene conservada por seis meses, Amul también vende leche de camello en polvo, helado de leche de camello y chocolates. 

Para satisfacer la creciente demanda, entre 60 y 70 pastores de camellos ordeñan cerca de 2.000 camellos, una actividad que tiene un costo de entre 40 y 50 millones de rupias (entre 538.000 y 673.000 dólares estadounidenses), dice RS Sodhi, director gerente de Amul.

Ramesh Bhatti de Sahjeevan Trust, una organización sin fines de lucro que trabaja para proteger a los camellos en Gujarat, dice que, gracias al creciente interés en la leche de camello, la población de camellos de Gujarat ha aumentado, pero no ha habido un censo oficial. “Definitivamente existe una demanda de leche de camello, y en este momento, es mayor de lo que podemos suministrar”, dice Bhatti. 

Así y todo, una próspera industria de leche de camello no alcanza para que los Raika puedan salir adelante, advierte Vyas.

Con una ley (2015) que prohíbe su principal vía de ingresos, los Raika también necesitan un mayor acceso a tierras de pastoreo para sus camellos, y mayor apoyo por parte del gobierno, por ejemplo, a través del fomento del transporte con camellos, la promoción del turismo sostenible de camellos, y la creación de lecherías administradas por el gobierno.

“Existen préstamos bancarios para acceder a todo tipo de vehículos”, pero a la hora de ayudar a los pastores a transportar sus mercancías en camello, el financiamiento disponible es mínimo, dice.

Bhanwarlal enfatiza que la cría de camellos está estrechamente relacionada con la cultura Raika.

“Es lo que han hecho nuestros antepasados ​​y espero que nosotros podamos continuar la tradición. Es una actividad sagrada y no podemos permitir que muera".

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