Los ornitorrincos están cada vez más amenazados

Los expertos sugieren que las poblaciones de estos mamíferos ovíparos y venenosos están disminuyendo.

Fotografías de Doug Gimesy
Publicado 7 de enero de 2021 11:04 GMT-2
Josh Griffiths, investigador y ecólogo de ornitorrincos sostiene un ornitorrinco hembra que acaba de capturar. Los ...

Josh Griffiths, investigador y ecólogo de ornitorrincos sostiene un ornitorrinco hembra que acaba de capturar. Los investigadores están presionando al gobierno australiano (federal y estatal) para que concedan más protecciones a la especie.

Fotografía de DOUG GIMESY

George Shaw, encargado de la colección de historia natural del Museo Británico a principios del siglo XIX, quedó perplejo al ver el animal que le habían enviado desde Australia. Parecía que alguien había extraído las patas y el pico de un pato y los había unido al torso de un mamífero peludo de cuatro patas. Antes de acreditar que efectivamente se trataba de un ornitorrinco, pensó que le estaban haciendo una broma, y que el animal era un engendro de varias criaturas diferentes.

Dos siglos más tarde, el ornitorrinco sigue causando asombro en los científicos. Además de las cuatro especies de equidna, son los únicos mamíferos que ponen huevos. También son uno de los pocos mamíferos venenosos que existen: los ornitorrincos macho tienen espolones venenosos que pueden causar tanto dolor como el provocado por cientos de picaduras de avispa. (Hace poco, también se descubrió que su veneno contiene una hormona que podría ayudar a tratar la diabetes).

Por otra parte, los ornitorrincos no tienen estómago —la garganta está conectada directamente a los intestinos— y tienen 10 cromosomas sexuales, a diferencia de nuestro único par. Como si esto fuera poco, este año se descubrió que el pelo del ornitorrinco es biofluorescente y emite un tono verdeazulado cuando se ilumina con luz ultravioleta.

Tahneal Hawke, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, libera a un ornitorrinco en el río Mita, en Victoria. Los investigadores los capturan con el fin de evaluar su estado de salud, tomar muestras genéticas e implantarles microchips.

Fotografía de DOUG GIMESY

Pero, últimamente, los investigadores sienten más preocupación que asombro. El cambio climático, el desarrollo humano, la sequía y los incendios forestales están devastando los ríos de Australia oriental que los ornitorrincos necesitan para alimentarse y aparearse. Ya se ha solicitado al gobierno nacional y a varios estados australianos que declaren al ornitorrinco como especie vulnerable a la extinción para que se realicen iniciativas de conservación y la especie pueda recibir una mayor protección.

Un ornitorrinco joven liberado en el arroyo McMahons, estado de Victoria. Los investigadores deben trabajar velozmente para que los animales no estén fuera del agua durante más de media hora.

Fotografía de DOUG GIMESY

Escasez de agua

Es muy difícil contar las poblaciones de ornitorrincos porque estos animales son muy esquivos y, además, tienen hábitos nocturnos; pero hay muchas razones para creer que los números están disminuyendo. Según un informe reciente de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur y la Fundación de Conservación Australiana, en los últimos 30 años, el ornitorrinco ha desaparecido del 22 por ciento de su hábitat.

Los registros históricos también sugieren un descenso de la población. “Según algunos registros, se han sacrificado cientos de miles de ornitorrincos para utilizar su pelaje”, afirma Tahneal Hawke, ecóloga de la Universidad de Nueva Gales del Sur que estudia la dinámica de población de la especie. Se han registrado 20 ornitorrincos en un solo río, pero el número máximo que yo he visto de una sola vez es cuatro”.

 

Cuando la luz solar comienza a iluminar el bosque, Josh Griffiths y Tamielle Brunt, estudiante de doctorado, recogen las redes con las que capturan a los ornitorrincos. Dado que los ornitorrincos son más activos por la noche, la investigación de estos curiosos animales se realiza principalmente entre el atardecer y el amanecer.

Fotografía de DOUG GIMESY

Según un artículo publicado en febrero por su colega Gilad Bino, si el cambio climático continua de esta manera, casi tres cuartos de los ornitorrincos podrían desaparecer en los próximos 50 años.

Se predice que el cambio climático aumentará la frecuencia y la intensidad de las sequías e incrementará el riesgo de incendios, como los que afectaron a Australia en 2019 y a principios de 2020. Luego de esos incendios, desaparecieron ornitorrincos del 14 por ciento de las áreas que habitaban estos animales, según un informe reciente dirigido por Josh Griffiths, ecólogo de la consultora ambiental Cesar Australia.

Josh Griffiths y el investigador Farley Connelly colocan redes para capturar ornitorrincos. Después de que caiga el sol, revisarán las redes cada tres o cuatro horas y las quitarán al amanecer.

Fotografía de DOUG GIMESY

Griffiths, que ha estudiado a los ornitorrincos durante 13 años, subraya que las cinco amenazas principales que enfrentan los ornitorrincos son “la falta de agua, la falta de agua, la falta de agua, la falta de agua y la falta de agua”.

Y cuenta que donde él trabaja, cerca de Melbourne, lo que más le preocupa es la urbanización. La ampliación de las rutas, las aceras y otras superficies ha provocado la filtración de una escorrentía de aguas negras pluviales hacia arroyos urbanos, lo que genera la erosión de las riberas, una mayor sedimentación que aleja a las presas de los ornitorrincos, y otros problemas.

Tahneal Hawke extrae sangre del pico de un ornitorrinco anestesiado, donde su seno venenoso se encuentra justo bajo la piel. Los investigadores utilizarán la muestra para estudiar el ADN y ARN de los animales.

Fotografía de DOUG GIMESY

Las represas también suponen una amenaza, ya que cambian el caudal del río y alteran la circulación de los ornitorrincos. Richard Kingsford, director del Centro de Ciencias Ecosistémicas de la Universidad de Nueva Gales del Sur, comenta que en su estado existen tres propuestas de construcción que le preocupan mucho.

“El gobierno de Nueva Gales del Sur cree que el país se librará de las sequías, pero en realidad, lo único que logrará es complicar la situación de estos ríos, incluidos los que sirven de hogar a los ornitorrincos”, afirma. “Si se reconoce que hay una especie vulnerable en esos ríos, la aprobación para construir dichas represas sería más difícil de conseguir”.

En 2019 y a principios de 2020, los incendios forestales devastaron Australia. Se creyó que los ornitorrincos, por ser animales acuáticos, no sufrirían las consecuencias del mismo modo que otras especies icónicas como los canguros y los koalas, pero sus hábitats fluviales también se vieron perjudicados.

Fotografía de DOUG GIMESY

Vulnerables a la extinción

El ornitorrinco es un ícono australiano adorado a nivel mundial y, en algunas naciones originarias, incluso tiene un significado especial, señala James Trezise, analista de políticas ambientales de la Fundación de Conservación Australiana. Para los wadi wadi, por ejemplo, el ornitorrinco es un emblema espiritual. Sin embargo, hace años que no ven ornitorrincos en su nación.

Para evitar que estos animales icónicos desaparezcan, los investigadores y las personas que abogan por la conservación del ornitorrinco, entre ellos el fotógrafo Doug Gimesy, han solicitado al gobierno nacional y a varios estados australianos que reconozcan la vulnerabilidad del ornitorrinco. A finales de noviembre, el Comité Asesor Científico del estado de Victoria recomendó que se aprobara la petición. Australia Meridional ya lo ha clasificado como “especie en peligro de extinción”.

Gracias a su pelaje denso e impermeable, los ornitorrincos combaten el frío en los ríos y arroyos donde se alimentan y se aparean. Los registros históricos sugieren que los comerciantes europeos mataron cientos de miles de ornitorrincos por sus pieles.

Fotografía de DOUG GIMESY

Clasificar a los ornitorrincos como especie amenazada a nivel nacional implica un aumento de las iniciativas de supervisión por parte del gobierno australiano y una mayor consideración de estos animales a la hora de evaluar proyectos de construcción de represas u otras edificaciones.

Asimismo, los científicos sostienen que es importante que las regulaciones sean más contemplativas en relación con los ríos; que se limite la tala con fines agrícolas, ya que contribuye a la erosión fluvial; y que se prohíban las trampas utilizadas para capturar crustáceos, ya que también atrapan a ornitorrincos.

Gilad Bino y Tahneal Hawke colocan un transpondedor por radio temporal en la cola de un ornitorrinco hembra. El transpondedor les servirá para obtener información sobre los movimientos de los ornitorrincos y los efectos del agua proveniente de una represa río arriba.

Fotografía de DOUG GIMESY

Y se espera que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la autoridad global que establece el estado de conservación de las especies, también revise su clasificación. En 2016, clasificó al ornitorrinco como “casi amenazado”, pero si cambiara su categoría a “vulnerable”, más cerca de la categoría “en peligro de extinción”, el gobierno australiano tendría más presiones y tomaría medidas con mayor celeridad.

“Tenemos la oportunidad de actuar antes de que sea demasiado tarde”, afirma Kingsford. “Si no figuran en la lista hoy o el año que viene, lo harán en dos a cinco años, y nos lamentaremos por no haber tomado cartas en el asunto”.

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