Animales

Extraño cardenal mitad macho, mitad hembra, visto en Estados Unidos

¿Qué es lo que causa este fenómeno?Tuesday, February 5, 2019

Por Maureen Seaberg
Este cardenal ginandromorfo fue observado comiendo en el patio trasero de los amantes de las aves Shirley y Jeffrey Caldwell. Shirley tomó una fotografía de la exótica ave a través de la ventana de su cocina cuando posaba sobre un árbol al final de su jardín.

Durante 25 años, Jeffrey y Shirley Caldwell han atraído aves con comederos en su patio trasero de los que se ocupan cuidadosamente. Pero los residentes de toda la vida de Erie, Pensilvania, nunca han visto una criatura tan asombrosa como el cardenal mitad bermellón, mitad marrón topo (sus colores se dividen justo en la mitad) que apareció por primera vez hace algunas semanas al amanecer en el árbol de secuoya a 9 metros de su casa.

De hecho, no estaban seguros de haberlo visto bien hasta que se acercó. “Nunca en todos los años que hemos estado alimentando pensamos que veríamos algo así”, menciona Shirley Caldwell.

La anomalía se conoce como ginandromorfismo bilateral. En palabras sencillas: la mitad de su cuerpo es macho y la otra mitad es hembra. “Esta excepcional ave es un quimera macho/hembra genuino”, explica en un correo electrónico Daniel Hooper, un colega de doctorado de Cornell Lab of Ornithology.

Los ginandromorfos, conocidos como “halfsiders” entre los ornitólogos, son poco comunes, pero no son desconocidos. Suele haber en todas las especies de aves, menciona Hooper, pero posiblemente solo lo observemos en especies donde los adultos machos y hembras se diferencian entre sí, un rasgo conocido como dimorfismo sexual. “Los cardenales son una de las aves dimórficas sexuales más conocidas en América del Norte, su plumaje rojo brillante en los machos es emblemático, por eso, las personas los reconocen fácilmente cuando tienen una apariencia diferente”, señala Hooper. 

¿Cómo ocurre?

Hooper explica que la determinación del sexo en las aves es diferente en comparación con la de los mamíferos. En los mamíferos, menciona, los machos tienen una copia del cromosoma sexual (X e Y), mientras que las hembras tienen dos copias del cromosoma X.

En las aves, es lo opuesto. Sus cromosomas sexuales se denominan Z y W, y son las hembras las que tienen una sola copia de cada uno (ZW), mientras que los machos tienen dos copias del mismo (ZZ). Los núcleos de las células sexuales, que incluye a los espermatozoides y óvulos, suelen tener una sola copia de cualquiera de los dos cromosomas; los machos producen espermatozoides que solo llevan el cromosoma Z y las hembras producen óvulos que llevan el cromosoma Z o W.

Ese tipo de ginandromorfismo en este cardenal ocurre cuando el óvulo de una hembra desarrolla dos núcleos, uno con un cromosoma Z y otro con un cromosoma W, y tiene una “doble fertilización” de espermatozoides que llevan dos cromosomas Z.

El individuo quimérico luego se desarrolla con la mitad de su cuerpo como un macho ZZ y la otra mitad como una hembra ZW. Si debieras examinar una célula desde el lado macho rojo brillante, tendría células con cromosomas ZZ. Si miraras una célula desde la izquierda, tendría células con cromosomas ZW. Este fenómeno ocurre en aves, varios insectos y crustáceos. 

Parte de lo que hace a este particular cardenal tan interesante para Hooper es que puede reproducirse. “La mayoría de los individuos ginandromorfos son infértiles, pero, en realidad, este puede ser fértil ya que su lado izquierdo es hembra, y en las aves solo el ovario izquierdo es funcional”.

Pronto lo descubriremos. Shirley Caldwell señala que el cardenal siempre está acompañado de un macho. “Estamos contentos porque no es solitario”, menciona. Investigadores en la región oeste de Illinois observaron otro cardenal ginandromorfo hace varios años e informaron que nunca lo vieron acompañado por otro cardenal (tampoco nunca cantó ni lo hizo el cardenal de los Caldwells).

Mientras tanto, los Caldwells pudieron observar este extraño visitante desde la ventana de su cocina. Dicen que le gusta alimentarse con porciones generosas de semillas de girasol negro y sebo en un comedero vertical no muy alejado del arbusto con flores violeta donde suele posarse.

“¡Quién sabe, quizás, tendremos la suficiente suerte de ver una familia en el verano!”, dice Shirley Caldwell.

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