Animales

Aparecieron muertas cientos de tortugas marinas en peligro de extinción en las costas de México

Es probable que los animales hayan muerto como resultado de una “red fantasma”, una pieza perdida de un equipo de pesca. A principios de agosto, ya había ocurrido otra muerte masiva.Friday, August 31

Por Jason Bittel

Es un panorama que nadie quiere ver.

El martes, el organismo federal de la protección ambiental de México anunció que más de 300 tortugas marinas golfinas habían muerto luego de que, aparentemente, quedaran enredadas en una red de pesca. Se encontró a los animales flotando juntos en la costa del estado sureño de Oaxaca, con sus caparazones agrietados a causa de estar más de una semana expuestos al sol.

La noticia llegó apenas unos días después de que otras 113 tortugas marinas, la mayoría de las cuales también eran golfinas, fueran arrastradas hasta la orilla en el estado mexicano de Chiapas, aproximadamente 160 kilómetros al este. En este último caso, no queda claro cuál fue la causa de muerte de las tortugas, pero algunas tenían lesiones que coincidían con aquellas provocadas por anzuelos y redes.

Bryan Wallace, biólogo marino que ha estudiado las tortugas marinas durante casi 20 años, indica que no existen muchos detalles sobre los que trabajar, pero pareciera que las tortugas marinas de Oaxaca han sido víctimas de lo que se denomina una “red fantasma”. La muerte de animales por accidente o porque se busca capturar otras especies constituyen un tipo de pesca incidental, y este fenómeno es un gran problema en todo el mundo.

Las redes fantasmas son “piezas de un equipo que se pierden y no se logran recuperar por algún motivo”, expresa Wallace, quien también es científico sénior de la organización sin fines de lucro Conservation Science Partners, Inc.

El problema con las redes fantasmas es que siguen capturando peces y otras especies salvajes mientras andan a la deriva por los océanos. Además, a medida que esos animales mueren, pueden atraer aún más depredadores y animales carroñeros, que también son capturados. Tal vez las tortugas marinas se habían acercado demasiado mientras buscaban alimento fácil.

“La captura de esa gran cantidad de tortugas significa que la red había estado pescando por su cuenta durante un tiempo prolongado por el nivel de descomposición que se evidenciaba en muchos de los animales”, indica Wallace.

Si bien, en general, la especie golfina está clasificada como amenazada por el U.S. Fish and Wildlife Service, la población reproductora de México se encuentra en la categoría de “en peligro de extinción”. A nivel mundial, siguen disminuyendo y se consideran “vulnerables” a la extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Disminuyen, pero no desaparecen

Sin embargo, hay buenas noticias. Gracias a las estrictas reglamentaciones implementadas en México y en otros estados del área desde 1986, las tortugas marinas golfinas están en mejores condiciones que muchos de sus primos.

“Las golfinas son, sin duda, la especie más abundante en la región”, comenta Wallace.

De hecho, la línea costera del suroeste de México alberga algunas de las colonias más grandes del mundo para esta especie; son lugares donde, como dice Wallace, se pueden encontrar cientos, miles o hasta decenas de miles de hembras que anidan por año. Es posible que las tortugas que murieron en Oaxaca hayan estado camino a esas mismas playas.

“Desde el punto de vista numérico, esto no va a desencadenar un colapso de la población”, afirma Wallace. “Sin embargo, sí actúa como una señal de alarma”.

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Mientras las autoridades mexicanas investigan las circunstancias que provocaron ambos incidentes, Wallace destaca que es importante que no nos apresuremos en vilipendiar a los pescadores por la muerte de las tortugas.

“Es un asunto muy complicado y hay muchas comunidades, especialmente en México, que hacen mucho esfuerzo y cada vez intentan lograr más cosas, y a su vez, ya viven en circunstancias bastante difíciles”, explica Wallace.

“No se trata de algo nuevo, solo que va a llevar un tiempo”.

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