Esta población de Costa Rica enfrenta una crisis de ecoturismo

Con su famoso Bosque Nublado cerrado, Monteverde lucha por sobrevivir

Tuesday, May 12, 2020,
Por Reena Shah
Fotografías de Mauricio Valverde Arce
Las selvas tropicales de Monteverde, en Costa Rica, atraen a miles de amantes de la naturaleza ...

Las selvas tropicales de Monteverde, en Costa Rica, atraen a miles de amantes de la naturaleza con la esperanza de vislumbrar especies únicas de la zona. Pero este año, la pandemia de coronavirus los ha mantenido alejados.

Fotografía de Gaile Juknyte, EyeEm/ Getty Images

A principios de marzo, los miradores al atardecer en Monteverde, Costa Rica, estaban llenos de turistas. Esta comunidad de aproximadamente 6.000 residentes es un foco del ecoturismo, y según la mayoría de las cuentas, el año 2020 iba a ser un año excepcional.

Ahora, la cinta de la policía rodea los bancos de madera recién instalados, y todas las atracciones, incluida la famosa Reserva Biológica Bosque Nuboso, se encuentran cerradas. Los restaurantes han cerrado y los alojamientos, desde los albergues para mochileros hasta las casas de familia y los Airbnbs, están vacíos. Un silencio ha descendido, interrumpido solo por el canto de los pájaros. El sonido de una ausencia indefinida es algo tranquilo y siniestro al mismo tiempo.

Santa Elena, el pueblo que sirve al área alrededor de Monteverde, normalmente está lleno de turistas que van desde albergues para mochileros hasta restaurantes y atracciones, como el zoológico de serpientes Serpentario (derecha). Ahora las calles están vacías.

Fotografía de Mauricio Valverde Arce

Si bien Monteverde no tiene casos confirmados de coronavirus, la dificultad provocada por la pandemia ha sido veloz y sorprendente. El turismo es un importante motor económico en Costa Rica, representando aproximadamente del 8 al 9 por ciento del PIB del país en el 2019, según Luis Jara, portavoz de la Junta de Turismo de Costa Rica. En los lugares como Monteverde es el único motor.

En el año 2019, la región, a tres horas en auto de la capital, atrajo a cerca de 250.000 visitantes, en su mayoría de los Estados Unidos, Canadá y Europa. Los observadores de aves entusiastas, los buscadores de emociones y de aventuras ecológicas (los lugareños afirman que aquí se inventó la tirolesa), y los estudiantes de estudios en el extranjero llegan a experimentar lo que el New York Times una vez llamó una "peregrinación a la naturaleza".

En esta selva tropical en la cumbre de una montaña de otro mundo, los visitantes encuentran uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta y uno de los pocos ecosistemas restantes de este tipo. Su neblinoso dosel arbóreo alberga más de 400 especies de aves, aproximadamente la mitad de todas las especies de Costa Rica, así como la mayoría de las orquídeas que se encuentran en cualquier lugar y una variedad vertiginosa de árboles. Los amantes de la naturaleza vienen a ver las plantas y los animales que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

Las bolsas de basura tapan un rótulo que señaliza la Catarata de Murciélagos, lo que indica que la reserva, inaugurada en 2018, está cerrada.

Fotografía de Mauricio Valverde Arce

La partida abrupta de los visitantes ha dejado a la mayoría de la gente sin un ingreso estable. "Esto no es como la temporada baja", dice David Rodríguez, un guía de vida silvestre y biólogo que regresó de liderar un recorrido de observación de aves el 18 de marzo, el día que Costa Rica cerró sus fronteras. Todas sus futuras reservas han sido canceladas. “Durante la temporada baja, sabes que se acerca la temporada alta. Esta es una parada absoluta sin un final a la vista".

Al 5 de mayo, Costa Rica, con una población de cinco millones, tenía un total de 739 casos confirmados y seis muertes con casos activos con tendencia a la baja. Muchos expresan cautelosa aprobación de la rápida respuesta del gobierno. El presidente Carlos Alvarado Quesada declaró el estado de emergencia el 16 de marzo, cerrando las escuelas, las playas, los parques nacionales y las fronteras mientras los casos de virus aún se mantenían en dos dígitos.

Pero incluso después de que se levanten estas medidas, las empresas probablemente percibirán un dolor económico durante algún tiempo. "El turismo solo volverá poco a poco", dice Heidy Pérez Bravo, directora de la Cámara de Turismo de Monteverde. “Tenemos demasiada infraestructura turística ahora. Nada volverá a estar lleno por un tiempo".

David Rodríguez, 34 años, es un guía de observación de aves y biólogo que preveía una temporada alta ajetreada en marzo y abril. Debido a la pandemia, se han cancelado todas sus excursiones y no sabe cuándo volverá a trabajar.

Fotografía de Mauricio Valverde Arce

Es una realidad difícil de aceptar, ya que los últimos años marcaron un auge muy esperado después de que el turismo se hundiera durante la recesión del 2008. El sector aumentó un 4 por ciento el año pasado y se esperaba que las proyecciones para el 2020 lo superaran. “El turismo era el segmento más dinámico de la economía hasta hace un mes. El camino hacia la recuperación será aún más largo de lo que experimentamos después del 2008”, dice Gerardo Corrales, experto en economía y profesor de la Universidad Principal de Costa Rica.

La crisis es un arma de doble filo para los lugareños, incluida Laura Mora, la cocinera de La Cuchara de la Abuela, un lugar popular para tomar algo o cenar. "Tengo miedo de que los turistas no regresen, y también tengo miedo de que regresen y traigan el virus aquí", dice ella. Un brote en Monteverde sería algo desastroso para las instalaciones de atención médica básica de la comunidad. La mayoría de los ciudadanos no pueden pagarle a los médicos privados que componen una pequeña clínica estatal sin unidad de cuidados intensivos.

Para ayudar a aliviar parte de la presión económica, el 10 de abril el gobierno central lanzó el Bono Proteger, un programa que brinda hasta 220 dólares por mes (durante tres meses) para las personas que han perdido sus ingresos debido a la pandemia. La financiación equivale a aproximadamente un tercio de la mitad de los salarios promedio de Monteverde. En una semana, más de 400.000 personas en todo el país presentaron solicitudes. Pero “en los lugares como Monteverde, donde el turismo es la economía, tres meses de ayuda no serán suficientes. Será solo el comienzo [de lo que la gente necesitará]”, dice David Landergren Castro, un consultor financiero que se especializa en las pequeñas y medianas empresas del país.

"Eventualmente, la ayuda se acabará y todavía tendremos dificultades", predice Shannon Smith, propietaria de Taco Taco, un restaurante que generalmente está lleno de clientes en esta época del año. "Cuando podamos movernos de nuevo, tendremos que concentrarnos en comprar productos locales y compartir los recursos".

Promoviendo el consumo local

Algunos de estos esfuerzos ya están en marcha. La producción y los productos de fabricación local están colapsando los grupos de WhatsApp, ya que la agricultura a pequeña escala, lo que una vez fue una forma de vida, hoy se convierte en una herramienta de supervivencia. Justo antes del cierre de Semana Santa, Las Chutas, la ferretería, vendió todas las semillas, excepto las de poroto y cilantro, mientras los residentes se apresuraban a construir sus propias huertas o jardines de vegetales.

En el Hotel Belmar, un negocio familiar de 35 años y el alojamiento más exclusivo de la montaña, solo el jardín orgánico permanece abierto. La gerencia ha tenido que despedir a muchos de los 75 empleados del hotel y espera generar algunos ingresos expandiendo el jardín para vender sus productos a la comunidad.

La Cruz Roja en Santa Elena es un pequeño puesto avanzado que apoya la clínica estatal de Monteverde con atención médica básica y emergencias.

Fotografía de Mauricio Valverde Arce

“Tenemos unos meses de reserva para pagarle a los empleados esenciales, como aquellos de mantenimiento y seguridad, lo que nos hace afortunados. Pero nunca antes nos habíamos encontrado con cero ingresos”, dice Pedro Belmar, gerente general del hotel.

Al igual que Belmar, las granjas están buscando lugares para vender sus productos. En las últimas dos semanas, los líderes de la comunidad lanzaron Econexiones, una plataforma en línea dedicada a organizar y promover productos hechos en Monteverde. Es un esfuerzo para garantizar que el poco dinero que gastan las personas circule en la montaña, y que no haya varias granjas diferentes que ofrezcan albahaca y lechuga. "Estamos ayudando a los productores locales, que abastecían a los restaurantes y a los hoteles, a satisfacer las necesidades de la comunidad", dice Selena Avendaño, supervisora de iniciativas comunitarias en el Instituto Monteverde, una organización sin fines de lucro local que promueve la sostenibilidad y coordinadora del esfuerzo. "Estamos tratando de mover la parte de la economía que aún debería moverse: la comida".

Empezar de nuevo

Muchos dicen que la crisis actual destaca lo que se ha convertido en una dependencia excesiva del turismo. "Hace treinta años, Monteverde principalmente consistía de granjas lecheras iniciadas por los cuáqueros", explica José Luis Vargas, nativo de Monteverde y cofundador de Life Monteverde, una cooperativa de café sostenible. "En aquel entonces, un grupo de nosotros trabajamos en un proyecto llamado Monteverde 2020 para diversificar la economía con un enfoque en la conservación y en el ecoturismo". La idea era que el turismo ofreciera una alternativa a la producción lechera. Ahora un colapso de la industria está forzando otra reinvención.

Un puente colgante en Selvatura Adventure Park en el 2012. Normalmente, el parque, que actualmente está cerrado, ofrece recorridos en tirolesa, incluido un cable de Superman de un kilómetro de largo, popular entre los turistas.

Fotografía de Mauricio Valverde Arce

Comenzar desde cero es un estribillo familiar para algunos. Oscar Chacón y Angela Acuña se mudaron a Monteverde desde Venezuela para escapar de la crisis económica y política de aquel lugar. En los últimos 20 años, han reiniciado sus vidas media docena de veces. Chacón llegó a Costa Rica en el 2018 con $ 70 en su bolsillo, y en diciembre pasado, él y Acuña abrieron Zucarro Café.

Cuando el país cerró todo, la pareja se adaptó rápidamente, reduciendo la producción del café a un 80 por ciento y distribuyendo pan a los supermercados. “Mi experiencia en Venezuela me preparó para esta crisis. Puedo ponerme los guantes y pelear ”, dice Acuña. "Aún así, vivimos el día a día".

Por ahora, se mantienen positivos. “Tenemos solo un pequeño producto pero es fresco. No somos solo un café turístico”, dice Chacón, frotándose las manos con alcohol. "Si podemos proveer a la comunidad, la comunidad nos proveerá a nosotros".

Reena Shah es una escritora y editora radicada en Costa Rica, que ha escrito para The American Prospect, Third Coast, Writer's Digest y Chalkbeat, entre otras.

Mauricio Valverde Arce es un fotógrafo nacido y criado en Costa Rica. Su trabajo documenta la antropología cultural y el mundo natural, con experiencia en macrofotografía. 

Seguir leyendo