Encuentran el árbol tropical más alto del mundo

En Borneo, un grupo de investigadores identificó un árbol gigante de más de 100 metros de altura, y realizó una hazaña de alto riesgo: treparon el árbol para medirlo con una cinta métrica. Thursday, April 4, 2019

Por Mary Gagen
Un equipo de científicos trepa un potencial candidato para el árbol más alto del mundo en Borneo, Malasia.
Este artículo fue creado en asociación con la National Geographic Society.

En los últimos años, en el estado malasio de Sabah, isla de Borneo, se ha descubierto una gran cantidad de árboles meranti amarillo (Shorea faguetiana) de una altura descomunal. En el año 2016, el récord de altura de un ejemplar pasó de 88 metros a 94,1 metros, cuando se encontró un meranti amarillo de 90 metros. Esta semana, el récord se ha superado una vez más, pues un equipo liderado por las Universidades de Nottingham y Oxford, en colaboración con South East Asia Rainforest Research Partnership, anunció que habían descubierto un gigante de 100,8 metros en los bosques de Sabah (el estudio científico sobre el hallazgo se publicará esta semana en bioRxiv y una revista científica está actualmente escribiendo una reseña).

Se trata del primer árbol tropical de 100 metros jamás registrado en el mundo, y la planta con flores más alta que se haya conocido. Si lo pusiéramos acostado en el suelo, el árbol sería más largo que una cancha de fútbol. Los investigadores denominaron el árbol "Menara", que significa “torre” en idioma malayo. Informaron que pesa, aproximadamente, 81.500 kilogramos, es decir, más que el peso máximo de despegue de un Boeing 737-800, sin contar las raíces.

El equipo señala que es posible que exista un árbol incluso más alto en dicha región.

Estos gigantes de la selva tropical crecen en Danum Valley Conservation Area (Área de Conservación del Valle de Danum), en el centro de las zonas bajas de selva tropical más protegidas y menos perturbadas que quedan en el sudeste asiático. Danum protege al orangután de Borneo, un animal típico que se encuentra en peligro de extinción, al leopardo nublado y al elefante de bosque. Parece que Danum también brinda refugio a los árboles tropicales más altos del mundo.

Estos árboles que baten récords, por ahora, son todos de la misma especie: meranti amarillo. Habiéndose talado sistemáticamente durante décadas, hoy se encuentra en grave peligro de extinción, y en la lista roja de IUCN. Si bien la principal selva tropical de Sabah se encuentra protegida, la tala de meranti amarillo continúa en otras partes de Borneo (principalmente con el objetivo de hacer moldes para verter hormigón). Estos árboles increíbles, cada uno con su propio mini conjunto de biodiversidad, -hasta 1.000 especies de insectos, hongos y otras especies de plantas-, pueden convertirse en tablas de aserradero en cuestión de minutos.

En 2018, un láser de un avión que exploraba el bosque, hizo posible el hallazgo de estos arboles altísimos. Se construyeron imágenes tridimensionales a partir del dosel del bosque, y enseguida se observó que los gigantes sobresalían de la imagen. Sin embargo, cuando el escaneo láser revela un árbol particularmente alto, la altura real se prueba de una manera muy rudimentaria; alguien se debe trepar al árbol con una cinta métrica.

La labor de trepar los árboles más altos de los trópicos con una cinta métrica le tocó a Unding Jami, un arbolista y asistente de investigación de South East Asia Rainforest Research Partnership. Escalar árboles es una tarea arriesgada y difícil, y requiere de un alto nivel de concentración y un óptimo estado físico. El equipo de Danum Valley perfecciona esas habilidades con el trabajo diario en la selva principal y haciendo competencias feroces de bádminton y fútbol en su tiempo libre, bajo condiciones del tiempo muy húmedas.

El 6 de enero de 2019, Unding Jami trepó el árbol que finalmente se anunciaría como el más alto de los trópicos y, probablemente, uno de los árboles más altos que quedan de pie en el mundo. (Los árboles más altos que se conocen son las secoyas de California, que se miden hasta 115,7 metros). Entrevisté a Unding dos veces, primero cuando él y su equipo se habían enterado del nuevo competidor y planeaban su expedición para medirlo, y la segunda vez, después de la exitosa escalada en enero.

Sólo los valientes se atreven a trepar los árboles más altos del mundo.

Cuéntame sobre el nuevo árbol gigante que se descubrió en un valle cerca del Danum Valley Field Center

- Cuando vi este árbol por primera vez, pensé en treparlo y me dieron escalofríos. El sitio es muy empinado, se llama Rhino Ridge. Hay un valle cerca y una cascada. En línea recta, no queda tan lejos del área de campo, pero tuvimos que disponer de nuevos senderos y fue difícil, una caminata empinada hacia un sitio empinado. El avión indicó que el nuevo árbol medía 99 metros y yo conté 115 metros desde la base con una mira láser. Entonces, antes de treparlo, sabía que estaba en un intermedio entre esas dos medidas.

El nuevo árbol se encuentra completamente aislado, por encima de los árboles más altos del dosel, en un hueco pequeño y empinado. El equipo científico cree que su altura récord se debe a que el hueco proporciona un suelo húmedo y a que existe una cresta cercana que ofrece protección contra el viento. Teniendo en cuenta las teorías actuales sobre las inclemencias del viento que los árboles pueden soportar, y hasta qué punto pueden bombear agua y azúcares hasta sus coronas, el equipo cree que Menara está cerca de la altura máxima posible para cualquier Angiosperma que pueda existir hoy en cualquier lugar de la Tierra.

¿Cómo fue escalarlo?

- Sabía que se sentiría muy raro, como suspendido en el aire. ¡Había vientos muy fuertes y un nido de Colugo (lemur volador)! Mientras intentábamos arrojar la línea hacia el árbol, se volabla todo por todos lados.

Hice 15 intentos hasta conseguir que la línea llegara a los 86 metros, hasta las ramas más bajas. Sinceramente, casi me rindo. Tuvimos mucha suerte cuando finalmente pudimos poner la cuerda por encima de la rama inferior.

Una vez que tendimos la soga, tardé casi una hora en subir hasta los 86 metros. Y luego otras dos horas desde allí para llegar a la cima y hacer la medición final. En las últimas dos horas, había mucho viento y llovía muy fuerte, por eso tardé tanto.

¿Cómo te sentiste cuando llegaste a lo más alto?

- Tenía miedo, pero la verdad, la vista desde allí arriba era increíble. ¡Fue impresionante, extraordinario! No sé qué otra cosa puedo decir. Después de medir el árbol, no pude dormir en toda la noche.

¿Cómo se trepa un árbol de 100 metros?

- Para trepar, caminamos por una cuerda. Se pasa una cuerda por la rama inferior y se la ata a un árbol cercano. Luego usamos un arnés y caminamos por la cuerda, paso a paso, como subiendo una escalera. Enganchas la cinta métrica al arnés, vas subiendo, y luego, verificas la medición cuando llegas a la cima, ¡y que no se te caiga la cinta! Claro que no es fácil. A 80 metros de altura, estás solo en el dosel. Ya no puedes oír nada ni a nadie. Por eso, nos comunicamos a través de mensajes de texto.

¿Qué tan difícil es?

Los escaladores se toman un momento para registrar su progreso con una selfie. Los principiantes tardan tanto en ascender que Unding Jami se lleva una hamaca y duerme un poco allí arriba mientras espera.

- No es un trabajo fácil. Debes subir muy lentamente, e ir mirando el tronco a cada metro para comprobar que no haya ciempiés, serpientes u otras cosas. Si hay nidos de aves, abejas o avispas, eso sí que puede complicar la tarea. Si vemos alguno desde el suelo, escalamos por la noche, porque en ese momento, están menos activos y no suelen atacar. Incluso, escalar de noche puede ser menos aterrador, ¡ya que no te enteras de nada, ya no puedes ver lo que hay!

Si un escalador pierde el conocimiento mientras sube el árbol, tiene muy poco tiempo para sobrevivir, y eso significa que el equipo que quedó en la base debe bajarlo rápidamente con otra cuerda de emergencia.

He oído que una vez, mientras escalabas, tuviste problemas con las abejas, ¿es así?

- (Riéndose) Sí, se podría decir que sí. Estaba escalando un Dipterocarpus con flores y esos atraen de todo, abejas, avispas y todo tipo de insectos. A mitad de camino vi pasar una colonia de abejas.

Enseguida supe que tenía que bajar. Las abejas de la selva tropical pueden ser agresivas y peligrosas. Si te pica una, enseguida se reúne el enjambre para atacar en grupo.

El problema era que primero tenía que cambiarme mi equipo de ascenso, en el arnés, y ponerme el equipo de descenso para poder rápidamente bajarme del árbol. Estaba tratando de hacer eso cuando vi tres abejas volando muy cerca de mi rostro. Me pasaron dos abejas por al lado y pensé, está todo bien, está todo bien, pero luego la tercera se metió en mi casco y, por supuesto, al quedar atrapada, me picó toda la cabeza.

Y luego vino el enjambre. Recuerdo que pensé "debo cubrirme la cara", así que me puse la camiseta sobre la cabeza, cerré los ojos y comencé a cambiarme de equipo como podía, a ciegas. Pero me estaban picando por todas partes. Los muchachos en la base se había dado cuenta de lo que estaba pasando porque yo tenía puesta una camiseta roja y ahora se veía negra, con todas esas abejas persiguiéndome. Estaba empezando a preocuparme porque necesitaba descender rápido para alejarme de ellas, pero no veía nada, y no podía comprobar si tenía todo el equipo. Así que, cerré los ojos. Pensé: “está todo bien”. Me relajé y seguí camino.

Después de bajar unos pocos metros, me detuve. Me había olvidado de que tenía una cuerda de seguridad para evitar caerme si algo salía mal. Eso era un problema porque, con esa soga de seguridad puesta, si quedaba inconsciente a causa de las picaduras, el equipo en la base no podría ayudarme a bajar. Y para este punto tenía cualquier cantidad de picaduras.

Algunos escaladores prefieren no llevar un cuchillo, pero mi instructor siempre me hizo llevar uno. Recordé que en ese momento tenía uno, y lo que hice fue cortar el amarre y comencé a hacer rápel, lo más rápido que pude, hasta llegar al suelo.

Durante ese trayecto, me picaron 200 veces. Recuerdo que pensé que necesitaba estar consciente el mayor tiempo posible para que mis muchachos y yo pudiéramos alejarnos de la colonia, porque, por supuesto, todas las abejas se habían venido conmigo. Logré mantenerme consciente durante unos minutos, pero luego las picaduras comenzaron a hacer efecto. Estuve desmayado unos 40 minutos. Me desperté y recuerdo que mis muchachos estaban tan consternados, no sabían si estaba vivo. Me ayudaron a recuperarme, y luego tuvieron que correr y tratar de ahuyentar a las abejas.

¿Cómo es que terminaste en este trabajo?

- Vengo de una familia muy pobre. Nací en un campamento en Sabah y mi difunto padre trabajaba como maderero. Crecí viendo gente cazando en la selva, cortando los árboles y pensé que quizás algún día iba a poder trabajar para evitar que [la gente] dañe el bosque. Mis padres no podían enviarme a mí y a mis tres hermanos a la escuela, así que solo fui a la escuela durante dos años. La abandoné cuando tenía 9. Cuando tenía 13 años, conseguí un trabajo en uno de los programas de replantación de la selva tropical, para recuperar el bosque que había sido talado. He trabajado en la conservación de la selva tropical desde entonces, con el Sabah Biodiversity Experiment (Experimento de Biodiversidad de Sabah) y luego con SEARRP, como asistente de investigación de la selva tropical. Poco a poco, mientras trabajaba con estos grupos, comencé a comprender por qué el bosque es tan importante para todo el mundo y por qué necesitamos protegerlo.

Los animales en el bosque me inspiran, gracias a los gibones, desarrollé el entusiasmo por aprender a trepar árboles. Son muy buenos trepadores, son brillantes, se balancean de árbol en árbol y saltan por todas partes. Me encantaría poder escalar como ellos, usando las manos.

¿Cómo nos ayudan estos árboles asombrosos que baten récords a comprender el bosque y garantizar su protección?

- Este tipo de expediciones beneficia a nuestra comunidad y a la conservación de la selva tropical. Y, además, se trata de una misión en grupo, un ascenso exitoso nunca implica a una sola persona, se necesita de un gran equipo capacitado.

Es importante saber que la conservación de la selva tropical primaria está funcionando; todavía existen algunos de estos árboles gigantes únicos, no se han perdido todos. Y espero que mis tres hijas pequeñas y todas las generaciones futuras puedan ver estos árboles de pie cuando crezcan.

Esta entrevista ha sido abreviada y editada para mayor claridad.

Formaron parte de esta expedición para escalar el nuevo árbol tropical más alto: Jamiluddin Jami (Unding Jami); Fredino John; Azwan Tamring; Azlin sailim; Ahmad jelling; Sabidee Rizan; Fyenlyvicy Thomas; Mohd Fadil Karim; Elizabath Rusili; Johnny Larenus; Dedy Mustapa; representantes de Danum Valley Management y Yayasan Sabah Group.

Mary Gagen es profesora de geografía en la Universidad de Swansea y exploradora de National Geographic. Investiga las historias climáticas detrás de los anillos de los árboles y trabaja en bosques antiguos desde el Ártico hasta los trópicos.
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