Conectarse con la naturaleza estimula la creatividad y la salud

Richard Louv, autor de "Last Child in the Woods" y "The Nature Principle", explica cómo la sociedad puede superar el trastorno de déficit de naturaleza.

Por Brian Clark Howard
Publicado 3 ene 2018, 17:49 GMT-2
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Una niña mira el paisaje desértico.
Fotografía de John Burchman, National Geographic

“He venido afirmando desde hace tiempo que la conexión con la naturaleza debería pensarse como un derecho humano”, explicó Richard Louv a la multitud reunida en el patio de la sede de National Geographic en Washington, D.C. en junio de 2013. Louv estaba ahí para inspirar al personal con respecto a los beneficios de pasar tiempo al aire libre.

Louv, autor de los libros "Last Child in the Woods" (2005) y "The Nature Principle" (2011), acuñó el término “trastorno por déficit de naturaleza” para describir la falta de conexión que los niños sienten cada vez más con el mundo natural. El trastorno por déficit de naturaleza no es una condición reconocida clínicamente, explica, sino más bien un término que evoca la falta de comunión con otros seres vivos. No obstante, sostiene, el trastorno de déficit de naturaleza afecta “la salud, el bienestar espiritual y muchas otras áreas, incluida la capacidad [de las personas] de sentirse en definitiva vivos”.

Las causas del trastorno incluyen la pérdida de espacios abiertos, agendas cada vez más ocupadas, un énfasis en los deportes de equipo sobre el juego individualizado y la exploración, la competencia de los medios electrónicos y lo que Louv y otros denominan una “cultura del miedo”, en la que las personas temen visitar áreas naturales o incluso salir al exterior debido a la extensa cobertura mediática de eventos violentos.

Para profundizar en las ideas de Louv, National Geographic se sentó con él para hacerle algunas preguntas.

Han pasado unos cuantos años desde la publicación de "Last Child in the Woods" en 2005. ¿Qué cambió desde entonces?

Bastantes cosas. Escribí otro libro llamado "The Nature Principle", que ampliaba la idea [del trastorno de déficit de naturaleza] a los adultos. Eso se debe a que todo el tiempo había adultos que me decían: “Eso también nos afecta a nosotros”. En una época en que había muchas personas excelentes haciendo un gran trabajo en lo relativo a la naturaleza, pero en los medios el tema ni siquiera se discutía y mucho menos era una prioridad.

No sabía que iba a tener el impacto que tiene. Nunca dije que Last Child in the Woods empezó algo, pero sí demostró ser una herramienta muy útil y las cosas tomaron vuelo. Actualmente, si buscas en childrenandnature.org (el sitio web de la red Children & Nature Network, un grupo fundado por Louv), verás todo tipo de buenas noticias de todas partes del país, y se está volviendo cada vez más internacional. Los preescolares están comenzando a despegar. Hay 112 campañas regionales, provinciales o estatales en Estados Unidos y Canadá trabajando para llevar a los chicos afuera, muchas de las cuales no existían antes.

Aparentemente no importa cuál es la postura política o la religión de alguien, todos quieren contarme sobre la casita en el árbol que tenían cuando eran chicos, si son lo suficientemente mayores; para la gente más joven eso es menos probable que sea verdad. Este es el único tema que descubrí que convoca a todas las personas, porque nadie quiere ser la última generación en la que se consideraba normal que los niños jueguen al aire libre.

Esta semana usted habló en un evento con Sally Jewell, la Secretaria del Interior de los Estados Unidos, en el Center for American Progress en Washington, acerca de la importancia de sacar a los niños y adultos afuera. ¿Cómo fue eso?

Sally Jewell es exdirectora de REI, y es una de las personas que dio un paso al frente cuando salió Last Child. Tomó una mochila de REI llena de copias del libro, fue hasta la Casa Blanca y se las entregó al personal y al Presidente.

Ella será la tercera Secretaria del Interior consecutiva que está totalmente comprometida con esta cuestión. El primero fue Dirk Kempthorne, un Republicano conservador durante la Presidencia de (George W.) Bush, que estaba muy comprometido con esto. También Ken Salazar (en la presidencia de Obama) y ahora Sally, quien probablemente tiene la mayor experiencia con este tema. El evento [del martes] es un ejemplo de que este es un tema creciente.

¿Puede compartir algunos ejemplos específicos del modo en que la conexión con la naturaleza mejoró la vida de alguien?

Juan Martinez (Explorador Emergente de National Geographic) es un ejemplo. Creció en South Central Los Ángeles y estaba yendo directo a las pandillas y los problemas. Un director le dijo que tenía que cumplir con un castigo o unirse al ecoclub. El pensaba que eran un montón de nerds, pero se unió el club. Al principio le molestaba, pero entonces le dieron la tarea de cultivar algo.

El había visto a su madre romper el concreto detrás de su casa para cultivar chiles para comer. Así que cultivó una planta de chile jalapeño y se la llevó a su casa para mostrarle que el también podía cultivar una vida. Esa planta, y posteriormente un viaje con el ecoclub a Grand Teton, cambiaron su vida. Ahora es un ambientalista y director de la Natural Leaders Network, que es parte de la Children & Nature Network. También es explorador de National Geographic y ha hablado en la Casa Blanca en dos ocasiones.

Así que la naturaleza sí puede transformar tu vida. No solo encontró la naturaleza, sino que encontró personas a través de la naturaleza. Se volvió a conectar con South Central de una nueva manera.

¿Cómo pueden conectarse con la naturaleza quienes viven en la ciudad?

A partir de 2008, hay más personas viviendo en ciudades que en el campo. Eso marcó un gran momento en la historia de la humanidad y significa una de dos cosas: O la conexión humana con la naturaleza continuará desapareciendo, o significa el comienzo de un nuevo tipo de ciudad.

Una forma es a través del “diseño biofílico” (diseño inspirado en la naturaleza), que es la incorporación de la naturaleza donde vivimos, trabajamos, aprendemos y jugamos, no solo como algo hacia donde conducimos una hora para visitar. No solo los parques, sino la manera en que diseñamos nuestros vecindarios, nuestros patios y nuestros edificios.

Yo creo que las ciudades pueden convertirse en motores de la biodiversidad. Se empieza por plantar muchas plantas nativas, que restablecen la cadena alimenticia y devuelven las rutas migratorias de las aves y las mariposas.

La palabra “sustentabilidad” es problemática, debido a que para la mayoría de las personas eso significa inmovilidad, supervivencia y eficiencia energética. Tenemos que hacer todo eso, pero eso solo activa la imaginación. Cada vez más, hablo sobre una “sociedad llena de naturaleza”, una manera diferente de ver el futuro que no solo trata sobre la supervivencia, sino sobre algo mucho mejor.

¿Cómo logramos un futuro más verde?

Ayer visité el monumento conmemorativo de Martin Luther King. King demostró y dijo que cualquier movimiento fracasará si no puede describir la imagen de un mundo al que las personas quieran ir. Ese mundo tiene que ser más que eficiente a nivel energético, tiene que ser una mejor civilización.

Pienso que estamos en una depresión cultural. Actualmente, el género literario número uno entre jóvenes adultos es algo llamado ficción distópica, que describe un mundo posapocalíptico en el que ni los vampiros la pasan bien. Tengo la teoría de que la mayoría de los estadounidenses tienen imágenes del futuro lejano que se parecen mucho a Blade Runner y Mad Max. Si esas son las imágenes dominantes y no tenemos un conjunto equilibrado de imágenes de un gran futuro, entonces es mejor que tengamos cuidado con lo que imaginamos.

Usted ha escrito sobre el impacto del “tiempo en la naturaleza” sobre problemas como ansiedad, depresión, TDA y obesidad. ¿Cuán importante es eso?

Si nos fijamos en un nuevo cuerpo de investigación sobre la depresión, el TDA, la salud física, la obesidad infantil y la epidemia de inactividad, la naturaleza es un buen antídoto para todo eso. No la acuñé, pero me gusta la frase “estar sentado es el nuevo tabaquismo”, porque la nueva evidencia demuestra que estar sentado muchas horas al día puede ocasionar riesgos graves para la salud, similares a los causados por fumar.

Investigadores de la Universidad de Illinois están investigando si pasar tiempo en el bosque podría ser utilizado para complementar el tratamiento del TDA. Un estudio de la Universidad de Kansas determinó que los jóvenes que acamparon por tres días demostraron mayor creatividad y habilidades cognitivas. Se ha demostrado que la gente en los hospitales que puede ver un paisaje natural mejora con más rapidez.

Como antídoto, necesitamos descubrir maneras de aumentar el tiempo que pasamos en la naturaleza incluso a medida que aumenta la tecnología. Tiene que ser una decisión consciente.

Hablando de tecnología, ¿cuánto de culpa tienen las “pantallas” como la televisión, Internet, los videojuegos y los teléfonos inteligentes en el hecho de que los niños se queden puertas adentro?

Siempre me resisto a demonizar a la tecnología y los videojuegos, específicamente, en parte debido a que la gente cuando escribe sobre este tema inmediatamente apunta a eso. Pero entonces ignoran las otras cuestiones, como lo de “cuidado con los desconocidos” [Louv sostiene que los medios sensacionalistas han hecho que los padres tengan miedo de dejar salir a sus hijos] y un diseño urbano malo, el hecho de que nuestro sistema educativo tiene mucho trabajo por hacer, el hecho de que estamos cancelando los recreos y los viajes al campo; hay también muchos otros motivos.

Después de decir esto, no hay dudas de que los dispositivos electrónicos tienen algo que ver con esto. Kaiser Foundation concluyó que los niños pasan 53 horas conectados a algún tipo de medio electrónico, y pienso que eso también se aplica a los adultos. Yo tengo un iPhone y un iPad, paso mucho tiempo con pantallas, pero creo que cuanto más tecnológicas se vuelvan nuestras vidas, necesitamos más naturaleza como agente de equilibrio.

¿Cómo pueden saber los padres si sus hijos podrían sufrir del trastorno de déficit de naturaleza? ¿Hay señales de alerta?

No creo que esto sea algo que pueda reducirse a síntomas individuales, en niños individuales. Siempre pensé que era un tema más generalizado, un trastorno de la sociedad que tiene implicaciones para todos nosotros.

Esta entrevista ha sido editada y condensada.

Brian Clark Howard es un escritor senior, quien cubre temas de Medio Ambiente, Ciencia, tecnología, entre otros tópicos. Síguelo en Twitter y Google+.

Artículo publicado el 30 de junio de 2013.

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