Medio Ambiente

Tifón, huracán, ciclón: ¿Cuál es la diferencia?

Como sea que desees llamarlos, estas tormentas monstruosas son poderosos eventos naturales con la capacidad de causar estragos increíbles. Miércoles, 27 Diciembre

Por Ker Than

El tifón Lan dejó más de noventa heridos y tres muertos después de tocar tierra en Shizuoka, Japón, a fines de octubre de 2017.

Si nunca has vivido en Asia, te estarás preguntando qué se siente al experimentar un tifón. Pero si alguna vez has sobrevivido a un huracán o un ciclón, ya sabes la respuesta.

Eso es porque huracanes, ciclones y tifones son el mismo fenómeno climático. Los científicos tan solo llaman a estas tormentas de manera distinta dependiendo del lugar donde ocurren.

En el Atlántico y la parte norte del Pacífico, las tormentas se llaman “huracanes”, en honor a un dios del mal caribeño denominado Hurrican.

En el noroeste del Pacífico, las mismas tormentas potentes se denominan “tifones”. En la región sudeste del Océano Índico y el suroeste del Pacífico se los denomina “ciclones tropicales severos”.

En la región norte del Océano Índico, se los denomina “tormentas ciclónicas severas”. En la región suroeste del Océano Índico solo son “ciclones tropicales”.

Para que una tormenta sea clasificada como huracán, tifón o ciclón, la velocidad del viento debe alcanzar por lo menos 119 kilómetros por hora (74 millas por hora).

Si la velocidad del viento de un huracán es de 179 kilómetros por hora (111 millas por hora), pasa a la categoría de “huracán intenso”.

Si un tifón alcanza los 241 kilómetros por hora (150 millas por hora) - como el Usagi que azotó el sur de China en 2013- entonces, pasa a ser un “súper tifón”.

 

Temporadas distintas

Si bien la temporada de huracanes en el Atlántico abarca desde el 1° de junio hasta el 30 de noviembre, la temporadas de tifones y ciclones siguen patrones ligeramente distintos.

En el noreste del Pacífico, la temporada oficial abarca desde el 15 de mayo hasta el 30 de noviembre. En el noroeste del Pacífico, los tifones son más comunes desde finales de junio hasta diciembre. Y en la región norte del Océano Índico los ciclones aparecen desde abril hasta diciembre.

Independientemente de cómo quiera llamarlas, estas tormentas monstruosas son sucesos naturales poderosos con la capacidad de ocasionar graves estragos.

De acuerdo con el NOAA's National Hurricane Center, el ojo promedio de un huracán, el centro inmóvil donde la presión es más baja y la temperatura del aire es más alta, se extiende 48 kilómetros (30 millas) longitudinalmente, y algunos alcanzan 200 kilómetros (120 millas) de ancho.

Las tormentas más potentes, equivalentes a la Categoría 5 de la escala Saffir-Simpson, sostuvieron vientos que superaron los 250 kilómetros por hora (155 millas por hora).

Con la ayuda de satélites y modelos computarizados, dichas tormentas pueden predecirse con varios días de anticipación y son relativamente sencillas de rastrear. Pero como recientemente lo demostró el Huracán Sandy, todavía es complicado predecir el trayecto que un huracán, tifón o ciclón seguirá después de que se haya formado.

 

¿Efectos del calentamiento global?

En años recientes, los científicos han debatido si el calentamiento global provocado por los humanos está afectando a los huracanes haciéndolos.

En teoría, las temperaturas atmosféricas más cálidas generarían temperaturas marinas superficiales más cálidas, lo que a su vez propiciaría la aparición de huracanes más potentes.

La cantidad de huracanes de Categoría 4 y 5 a nivel mundial, prácticamente se duplicó desde principios de la década de 1970 hasta principios de la década del 2000. Además, en los últimos 50 años aumentaron en aproximadamente 50 por ciento, la duración de los ciclones tropicales y las velocidades de viento más potentes.

Pero no existe un consenso científico con respecto a que exista un vínculo entre el cambio climático y los huracanes.

“La velocidad de viento máxima del ciclón tropical promedio probablemente aumentará, aunque el aumento no ocurriría en todas las cuencas oceánicas”, según el informe de 2012 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. (Relacionado: “informe filtrado resalta la evaluación de un gran cambio climático”).

“Es probable que la frecuencia global de los ciclones tropicales disminuya o, en esencia, permanezca sin cambios”.

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