Robert Ballard encontró el Titanic. ¿Podrá encontrar el avión de Amelia Earhart y resolver el misterio de su desaparición?

El Dr. Robert Ballard, explorador de National Geographic, partirá en una expedición para resolver uno de los mayores misterios de nuestra época.miércoles, 24 de julio de 2019

Por Rachel Hartigan Shea

Amelia Earhart y el navegante Fred Noonan desaparecieron hace más de 80 años, el 2 de julio de 1937, durante la segunda etapa de su vuelo alrededor del mundo. Después de despegar de Lae, Nueva Guinea, en un Lockheed Electra 10E, los dos apuntaron a la pequeña isla de Howland, justo al norte del Ecuador. A pesar de muchos intentos, nadie ha podido encontrarlos.

Ahora Robert Ballard, el hombre que encontró el Titanic, está planeando buscar señales de este misterio. El 7 de agosto partirá de Samoa hacia Nikumaroro, una isla deshabitada que forma parte de la nación de Kiribati, en Micronesia. La expedición será filmada por National Geographic para un documental de dos horas que se realizará el 20 de octubre.

"National Geographic Explorer at Large" trae un barco de investigación con tecnología de punta, el E/V Nautilus, y una amplia experiencia submarina a esta búsqueda histórica. Además de localizar el Titanic, Ballard descubrió los restos de un bote patrullero de la Segunda Guerra Mundial de John F. Kennedy, en el Mar de Salomón, el alemán Bismarck en el Atlántico y muchos barcos antiguos en el Mar Negro, así como respiraderos hidrotermales cerca de las Galápagos.

La gente ha estado buscando a Earhart desde que desapareció. La Guardia Costera y la Armada de los Estados Unidos recorrieron el área en barco y en avión durante dos semanas. George Putnam, el marido de Earhart, reclutó a marineros civiles para continuar la búsqueda. Finalmente, el gobierno de los Estados Unidos declaró que el avión probablemente se estrelló y se hundió en el Pacífico.

Sin embargo, las teorías sobre lo que le sucedió a Earhart han abundado, incluyendo que fue capturada y ejecutada por los japoneses o incluso que sobrevivió en la oscuridad, en Nueva Jersey. A lo largo de los años, los entusiastas han buscado señales de Earhart o de su avión en las Islas Marshall, en Saipan, y bajo el agua.

Una teoría predominante, propuesta por el Grupo Internacional de la Recuperación de Aviones Históricos (TIGHAR), enuncia que Earhart y Noonan aterrizaron en Nikumaroro. El atolón de coral se encuentra a 563 kilómetros náuticos al suroeste de Howland, cerca de la línea de vuelo (157 NW 337 SE) que Earhart identificó en su último mensaje de radio confirmado. La isla cuenta con un arrecife plano donde Earhart podría haber aterrizado el Electra durante la marea baja.

TIGHAR ha enviado 13 expediciones a la isla, incluyendo una con National Geographic que llevó perros forenses para buscar los restos de Earhart. Los perros se alojaron en un campamento donde se cree que un ser humano pudo haber muerto y pudo haberse descompuesto hace mucho tiempo. No se encontraron huesos, pero se recogieron muestras de suelo y se están realizando pruebas de ADN.

"Espero fervientemente que la expedición tenga éxito", dice Ric Gillespie, director ejecutivo de TIGHAR. Él considera la hipótesis de Nikumaroro desde que se probó hace mucho tiempo. Pero, dice, "el público quiere un pedazo de avión".

Dos líneas de evidencia compiladas por TIGHAR convencieron a Ballard de que Nikumaroro es el lugar más prometedor para mirar. Una fotografía de la isla de octubre de 1937 muestra una forma borrosa que podría haber sido parte del tren de aterrizaje del Electra. Y los mensajes de radio registrados en los días posteriores a la desaparición de Earhart sugieren que ella terminó como un náufrago en Nikumaroro. ¿Los huesos descubiertos en 1940 en Nikumaroro pertenecen a la famosa piloto?

Todos los intentos previos de encontrar evidencia del destino de Earhart no han sido concluyentes, pero Ballard no se deja intimidar.

"Soy un buscador: tienes que convertirte en la presa que estás buscando", dice el geólogo marino y ex oficial de la Armada, quien se imaginó a sí mismo frente a las elecciones o decisiones de Earhart. "Me puse en esa cabina y comencé a convertirme en Amelia".

La búsqueda del próximo mes tendrá lugar en el mar y en la tierra. Un equipo dirigido por el arqueólogo de National Geographic Society, Fredrik Hiebert, buscará sitios específicos en la isla, mientras que Ballard y Allison Fundis, Director de Operaciones de Ocean Exploration Trust, supervisarán la fase submarina. La estrategia de búsqueda de Ballard, desarrollada en más de 150 expediciones en aguas profundas, requiere el uso de un sonar para mapear el fondo del océano y el despliegue de una variedad de vehículos operados a distancia, incluido uno que puede sumergirse a una profundidad de 3962 metros.

"Esta es, lejos, la tecnología submarina más sofisticada que hemos tenido", dice Tom King, un arqueólogo que ha participado en muchas expediciones a Nikumaroro. "Va a ser muy interesante aplicar la tecnología de Ballard".

Aún así, las probabilidades de encontrar evidencia concluyente son grandes. El propio Ballard describe el área a la que apunta como un "encuentro de muy alta energía del océano con un arrecife vivo", un lugar donde un avión se pulverizaría rápidamente.

Ballard, ha dicho a menudo que está en el negocio de encontrar cosas. Pero el explorador de 77 años parece un poco más filosófico sobre la próxima expedición, que podría ser una de las últimas.

"Tal vez algunas cosas no se deben encontrar", dice. "Veremos si Amelia es una de ellas".

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