Historia y Cultura

Hallan fósil de una ballena azul de 26 metros, el más grande jamás descubierto

El gigante marino vivió alrededor de 1,5 millones de años atrás, lo que sugiere que las ballenas azules comenzaron a aumentar su tamaño mucho antes de lo que se creía.viernes, 3 de mayo de 2019

Por Tim Vernimmen
Esta vista aérea del mar de Cortés muestra a una ballena azul de 24 metros deslizándose por las olas. Un fósil que se encontró en Italia revela que las ballenas llegaron a estos colosales tamaños hace 1,5 millones de años.

La ballena azul no solo es el animal más grande que existe hoy, sino que es el más grande que haya existido jamás. El análisis de un fósil encontrado en la costa de un lago italiano da pistas de cuándo, y tal vez cómo, la ballena azul se convirtió en semejante ejemplar.

El gran tamaño del cráneo de la bestia, descrito en la publicación Biology Letters, confirma que esta ballena azul antigua es el fósil más grande que se haya registrado, ya que alcanza los 26 metros de largo. Eso es poco si lo comparamos con las gigantes ballenas azules modernas que alcanzan los 30 metros. Sin embargo, lo más sorprendente para los científicos sea, tal vez, que una ballena de ese tamaño nadó por los mares del planeta hace 1,5 millones de años durante los comienzos del Pleistoceno, mucho antes de lo que se creía. 

Una ilustración muestra cómo se hubiera visto un buzo humano cerca de la antigua ballena.

“El hecho de que, hace tanto tiempo, haya existido una ballena tan grande sugiere que hace bastante que estos animales se encuentran a nuestro alrededor”, afirma el coautor del estudio Felix Marx, paleontólogo del Real Instituto belga de Ciencias Naturales en Bruselas. “No creo que las especies puedan alcanzar semejante tamaño de un día para el otro”.

Un gran hallazgo

Descubrir cómo las ballenas azules alcanzaron dicho tamaño ha sido un desafió ya que los grandes fósiles de los últimos 2,5 millones de años son extraños. Es probable que esto se deba a que el planeta atravesó una gran cantidad de eras de hielo durante ese periodo, cuando gran parte del agua se congeló y se convirtió en hielo, y los niveles del mar cayeron dramáticamente. Puede ser que los restos de ballenas que murieron por ese entonces, incluso las que terminaron encalladas en las costas, se encuentren decenas de metros bajo el nivel del mar. 

En 2006, un granjero, que se encontraba cerca de Matera, un pueblo en el sur de Italia, vio cómo se asomaban algunas grandes vertebras desde la arcilla de la costa de un largo que él usaba para regar sus campos. Durante tres temporadas de otoño, cuando se podía disminuir el nivel del agua sin arruinar la cosecha, el paleontólogo italiano Giovanni Bianucci de la Universidad de Pisa y su equipo extrajeron los restos.

En ese momento, el equipo creyó que los fósiles podían pertenecer a una ballena azul; y, hoy, los nuevos estudios anatómicos lo han confirmado.

El cráneo fósil de la ballena de Matera (izquierda) ayudó a los científicos a crear esta reconstrucción del cráneo completo para un análisis anatómico.

Asimismo, Marx argumenta que el nuevo fósil podría demostrar que el aumento de las ballenas gigantes ha sido más gradual de lo que se creía. En 2017, un estudio que analiza el tamaño del cuerpo de las ballenas barbadas (muchas de las cuales son solo conocidas a través de sus fósiles) sugirió que el aumento del tamaño del cuerpo se pudo haber dado de manera bastante repentina, probablemente hace 300.000 años, pero también es factible que se haya dado hace 4,5 millones de años.

Sin embargo, cuando Marx incluyó al nuevo fósil en su análisis, “la fecha probable retrocedió a 3,6 millones de años, y es probable que retroceda aún más, posiblemente a seis millones de años”.

Excedente de fósiles pequeños

Graham Slater de la Universidad de Chicago, quien hizo el análisis original, señala que los 3,6 millones de años siguen encajando en el gran periodo de tiempo que él había establecido. Incluso si la fecha más probable del cambio de tamaño retrocediera más, menciona, la fecha revisada de 3,6 millones de años tiene sentido.

En ese momento, una disminución global de la temperatura del océano podría haber modificado la disponibilidad de comida de las ballenas, lo que podría haber creado franjas de densidad de presa bastante altas donde afloraba agua fría desde las profundidades, que, él cree, era “importante como sustento para estas ballenas gigantes”. Slater no está de acuerdo con Marx en el hecho de que el nuevo análisis apoya un nuevo origen del gran tamaño de las ballenas azules.

Marx admite que es verdad que el análisis como tal no lo confirma. Pero su punto de vista está fundamentado en lo que él cree está por venir. Dado que los fósiles de las grandes ballenas son difíciles de recolectar, estudiar y describir, nuestra idea de la evolución del tamaño del cuerpo de estos cetáceos puede estar distorsionada. Marx participa de un proyecto en Perú que ha encontrado múltiples fósiles de ballenas que no se han podido recuperar todavía. Aunque la información es preliminar, al incluirla en el análisis se debilita aún más la idea de un cambio repentino, señala.

Afirma “tengo conocimiento de múltiples ballenas gigantes de la misma edad que todavía no se han descrito” en la literatura científica. “Cada fósil de ballena gigante adicional que encontramos y documentamos”, cree, “hará que la idea de un cambio gradual sea más probable”.

Este gráfico muestra el cambio del largo del cuerpo de las ballenas barbudas a lo largo del tiempo. Los círculos rojos muestran las ubicaciones de la ballena de Matera junto con los tres fósiles no excavados de Perú.

El paleontólogo Cheng-Hsiu Tsai de la Universidad nacional de Taiwán describió a los escasos restos de lo que se creía era el segundo fósil de ballena más grande que se haya encontrado hasta ahora como un rorcual común de California. Hace tiempo que ha estado defendiendo la idea de que las ballenas barbudas se hicieron más grandes mucho antes de lo que generalmente se creía, y comparte ampliamente las conclusiones de Marx.

“Para ser sincero, este fósil no me sorprende en absoluto”, menciona Tsai. “Creo que pronto deberíamos encontrar algo más grande y geológicamente más antiguo”, concluye.