Historia y Cultura

Una artista encuentra los verdaderos colores de la piel en una paleta diversa

Para crear un diagrama circular de colores de la humanidad, Angélica Dass emparejó 4000 retratos con tarjetas Pantone. Jueves, 10 Mayo

Por Nina Strochlic
Fotografías de Angélica Dass

Esta historia forma parte de la Edición La Raza, una edición especial de National Geographic que explora cómo la raza nos define, nos separa y nos une. .

Cuando la gente veía la piel marrón de la brasilera Angélica Dass y los tonos rosados de su esposo español creaban teorías sobre el color que tendrían sus futuros hijos. A modo de indicio, Dass miraba a su familia, cuyos tonos europeos y africanos van de “panqueques a maní a chocolate”.

En 2012 se fotografió a sí misma, a su entonces esposo y a sus familias para mostrar esta combinación. Lo que hacía era combinar una tira de píxeles tomada de sus narices con una tarjeta de color de Pantone, la autoridad en estándares de color desde hace mucho tiempo. Así comenzó “Humanae“, un proyecto que recopiló 4000 retratos y una infinidad de colores humanos en 18 países.

El color de la piel todavía determina el trato en el siglo XXI. “Esta deshumanización de los seres humanos está ocurriendo en este momento”, dice Dass. “En la frontera de Libia y en nuestras vidas diarias, cuando alguien no puede tener las mismas libertades que usted, se debe a que usted los está tratando como si fueran un poco menos humanos”, agrega.

Dass le echa la culpa a lo que ella llama nuestra paleta de color “binaria”. Cuando tenía seis años, su maestra le enseñó a usar el crayón de “tono piel”: “Miré el rosa y pensé, ¿cómo le digo que este no es mi color de piel?” Esa noche ella rezó para que al despertarse fuera blanca.

Luego, como estudiante de diseño y moda, Dass aprendió a ver los miles de tonos dentro de cada color. Ella les cuenta esto a los estudiantes cuando lleva su proyecto a las escuelas, pero la mayoría ya lo sabe. “Los niños no se describen a sí mismos como blancos o negros; nosotros les enseñamos eso”, relata Dass. También cuenta que fueron los niños los que crearon los nombres de los colores como maní y chocolate que ahora ella usa para su propia familia.

La creación de “Humanae” la llevó desde Tennessee, donde un exsupremacista blanco lloró en sus brazos, hasta Suiza, donde los adultos mayores se reunieron con los refugiados que se rehusaban a dejar que se asienten allí. “Los lugares donde uno no espera encontrar empatía pueden ser los lugares donde se puede plantar una pequeña semilla que empiece a crecer”, afirma Dass. “Y quizás puede ser esa semilla la que transforme nuestro futuro como seres humanos”, concluye.

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