Tiempos de pandemia: cómo es el acceso a la educación en Ecuador mientras el COVID-19 afecta a la región
El colectivo de fotógrafos y fotógrafas Fluxus Foto presenta su proyecto “Educación por Whatsapp” mediante el cual visibilizan cómo es el acceso a la educación primaria en la provincia de Pichincha durante la emergencia sanitaria.

Alegría Aguirre tiene 8 años, va a una escuela privada en el Norte de Quito-Ecuador. Debido a las crisis por la COVID-19 sus clases han sido en línea desde el 13 de marzo y durante el último ciclo lectivo cursado.
Alegría Aguirre tiene 8 años, va a una escuela privada en el Norte de Quito-Ecuador. Debido a las crisis por la COVID-19 sus clases han sido en línea desde el 13 de marzo y durante el último ciclo lectivo cursado.
Nota del editor: Este trabajo fue apoyado por el Fondo de Emergencia por COVID-19 para Periodistas de National Geographic Society.
Durante la primera mitad de marzo, cuando los primeros casos de COVID-19 comenzaron a detectarse en Latinoamérica, el estado de Ecuador tomo una decisión que ya se venía tomando en otros lugares del mundo para hacer frente a la ola de contagios por la pandemia: llamar al confinamiento y suspender las clases presenciales en entidades privadas y públicas.
En el país existen dos ciclos escolares. En la zona insular y en la costa el período de clases se extiende, normalmente, entre abril y febrero. Mientras que en la región amazónica del país y la sierra, el ciclo escolar va de septiembre a junio. Es decir que, los primeros alumnos nunca iniciaron su cursada de manera convencional, mientras que el otro grupo tuvo cinco meses de encuentros presenciales en el aula, hasta que la dinámica escolar cambió debido a la aparición del coronavirus.

Una de las aulas de la escuela Ruperto Alarcón Falconí, de la parroquia rural Cotogchoa. Vacía, tal cual como la dejaron el último día de clases, antes de que se suspendan la asistencia a la escuela a causa de la emergencia sanitaria por la COVID-19. 2 de julio de 2020. Cotogchoa-Ecuador. Andrés Yépez.
Una de las aulas de la escuela Ruperto Alarcón Falconí, de la parroquia rural Cotogchoa. Vacía, tal cual como la dejaron el último día de clases, antes de que se suspendan la asistencia a la escuela a causa de la emergencia sanitaria por la COVID-19. 2 de julio de 2020. Cotogchoa-Ecuador. Andrés Yépez.

Padres de familia, del Centro Educativo Intercultural Bilingüe Yachay Wasi, apoyan a sus hijos en las tareas de la escuela. Utilizan herramientas online como Google Translate.
Padres de familia, del Centro Educativo Intercultural Bilingüe Yachay Wasi, apoyan a sus hijos en las tareas de la escuela. Utilizan herramientas online como Google Translate.

Violeta Proaño (53) busca métodos didácticos para mejorar el aprendizaje de sus estudiantes, utiliza frutas como elementos para enseñar suma de conjuntos y hace un video que luego envía a los padres de familia por WhatsApp.
Violeta Proaño (53) busca métodos didácticos para mejorar el aprendizaje de sus estudiantes, utiliza frutas como elementos para enseñar suma de conjuntos y hace un video que luego envía a los padres de familia por WhatsApp.

Graciela Almachi, profesora de la Escuela Fiscal Ricke Fray Jodoco Ricke, graba las clases para sus estudiantes con la ayuda de su hijo en una aula improvisada en su hogar. Lumbisi, 22 de junio del 2020.
Graciela Almachi, profesora de la Escuela Fiscal Ricke Fray Jodoco Ricke, graba las clases para sus estudiantes con la ayuda de su hijo en una aula improvisada en su hogar. Lumbisi, 22 de junio del 2020.

Anahí Cadena, 11 años de edad, realiza sus tareas en casa con la compañía de su madre y su hermana mayor. Hacen recargas de Internet semanales para tener acceso a sus tareas y clases por WhatsApp.
Anahí Cadena, 11 años de edad, realiza sus tareas en casa con la compañía de su madre y su hermana mayor. Hacen recargas de Internet semanales para tener acceso a sus tareas y clases por WhatsApp.

Lucía Cabeza, de 11 años de edad, es parte del cuadro de honor de la escuela Ruperto Alarcón Falconí, como primera escolta del pabellón nacional. Fue parte de una ceremonia de clausura a la que asistían solamente los estudiantes del cuadro de honor, con todas las medidas de seguridad. 29 de junio de 2020. Cotogchoa-Ecuador.
Lucía Cabeza, de 11 años de edad, es parte del cuadro de honor de la escuela Ruperto Alarcón Falconí, como primera escolta del pabellón nacional. Fue parte de una ceremonia de clausura a la que asistían solamente los estudiantes del cuadro de honor, con todas las medidas de seguridad. 29 de junio de 2020. Cotogchoa-Ecuador.

Gabriela Suárez, mamá de Alegría Aguirre (de 8 años de edad), revisa su tarea el día 28 de mayo del 2020. Gabriela le cuenta a la fotógrafa Vanessa Terán, que el cambio a clases en línea significa un gran desafío para las madres que trabajan y que intentan balancear sus responsabilidades del trabajo y el hogar.
Gabriela Suárez, mamá de Alegría Aguirre (de 8 años de edad), revisa su tarea el día 28 de mayo del 2020. Gabriela le cuenta a la fotógrafa Vanessa Terán, que el cambio a clases en línea significa un gran desafío para las madres que trabajan y que intentan balancear sus responsabilidades del trabajo y el hogar.
Se estima que “unos 4,6 millones de niños y niñas han sido afectados por la cancelación de las clases presenciales”, afirma la fotógrafa Vanessa Terán, miembro del colectivo de fotógrafos y fotógrafas “Fluxus Foto” (Instagram: @fluxus_foto). Y cuenta que, en este contexto, “el Ministerio de Educación ha puesto en marcha el Plan Educativo COVID-19 en una plataforma virtual que reúne recursos digitales, textos escolares, lineamientos y protocolos para estudiantes y docentes”.
Sin embargo, la fotógrafa asegura: “Según UNICEF sólo el 37% de los hogares en Ecuador tiene conexión a internet, lo que significa que 6 de cada 10 niños no pueden continuar sus estudios a través de estas modalidades. La situación es más grave para los niños de zonas rurales, donde solo 16% de los hogares tiene conectividad o acceso a recursos tecnológicos”. Es por esto que la gente “ha tenido que arreglárselas de distintas maneras para continuar con las clases”.

Roxana, Doménica y Ramona realizan sus tareas escolares en casa. No tienen Internet y sus padres perdieron sus empleos durante la pandemia. Hacen recargas semanales para comunicarse con sus profesoras. Quito, 24 de junio del 2020.
Roxana, Doménica y Ramona realizan sus tareas escolares en casa. No tienen Internet y sus padres perdieron sus empleos durante la pandemia. Hacen recargas semanales para comunicarse con sus profesoras. Quito, 24 de junio del 2020.
Interpelados por esta compleja realidad, Terán junto a otros 6 creadores visuales miembros de su colectivo de fotógrafos, se propusieron retratar “la experiencia del confinamiento de los niños y cómo esto se relacionaba con su estrato económico”, y en esa línea, dar visibilidad a “las desigualdades en el acceso a la educación en la escuela primaria, que se veían intensificadas a partir de la crisis del COVID-19 y el confinamiento”.
Junto con el apoyo que recibieron del Fondo de Emergencia por COVID-19 para Periodistas de la National Geographic Society, iniciaron su proyecto en la provincia de Pichincha, en el centro norte del país, donde se encuentra la ciudad capital Quito. La proyección a futuro de este equipo de trabajo es continuar con la cobertura de esta problemática en otras regiones del país.
“Las personas de escuelas privadas, en su mayoría de estrato medio a medio alto, en general tienen facilidad de acceso a Internet y cuentan con los dispositivos para poder hacer teletrabajo, en el caso de los padres, o acceder a la educación en el caso de los hijos”, comenta Terán, aunque también destaca que para todos los sectores implica desafíos, desde nuevas dinámicas familiares, hasta nuevas interrelaciones con compañeros y profesores.
Proyecto “Educación por WhatsApp”

Gael Pin, de 4 años, lleva el birrete y la mascarilla que usó en la ceremonia de clausura del año lectivo escolar, que se realizó por videoconferencia. La familia de Gael tiene acceso a Internet ya que afortunadamente su vecina tiene ese servicio y les comparte. A la derecha, se ve a Elga Alquinga, de 45 años, quien es socióloga, pedagoga y maestra de la Comunidad Educativa Nina Pacha. Actualmente está realizando una especialización en pedagogía Waldorf.
Gael Pin, de 4 años, lleva el birrete y la mascarilla que usó en la ceremonia de clausura del año lectivo escolar, que se realizó por videoconferencia. La familia de Gael tiene acceso a Internet ya que afortunadamente su vecina tiene ese servicio y les comparte. A la derecha, se ve a Elga Alquinga, de 45 años, quien es socióloga, pedagoga y maestra de la Comunidad Educativa Nina Pacha. Actualmente está realizando una especialización en pedagogía Waldorf.

Gabriela Suárez, mamá de Alegría Aguirre (8 años de edad), revisa su tarea el día 28 de mayo del 2020. Gabriela, le cuenta a la fotógrafa Vanessa Terán, que el cambio a clases en línea significa un gran desafío para las madres que trabajan y que intentan balancear sus responsabilidades del trabajo y el hogar. Alegría solía pasar aproximadamente 9 horas en el colegio entre clases y actividades extra curriculares. En el último tiempo, ha invertido alrededor de 4 horas entre clases y la realización de tareas. Cumbaya, Ecuador.
Gabriela Suárez, mamá de Alegría Aguirre (8 años de edad), revisa su tarea el día 28 de mayo del 2020. Gabriela, le cuenta a la fotógrafa Vanessa Terán, que el cambio a clases en línea significa un gran desafío para las madres que trabajan y que intentan balancear sus responsabilidades del trabajo y el hogar. Alegría solía pasar aproximadamente 9 horas en el colegio entre clases y actividades extra curriculares. En el último tiempo, ha invertido alrededor de 4 horas entre clases y la realización de tareas. Cumbaya, Ecuador.

Camila, de 11 años, y Juan José, de 8 años, van a una institución educativa que hace énfasis en el deporte. Su familia vive en una zona residencial en Quito. Desde que se suspendieron las clases, sus padres adaptaron un área de estudio en la casa para que estuvieran más cómodos.
Camila, de 11 años, y Juan José, de 8 años, van a una institución educativa que hace énfasis en el deporte. Su familia vive en una zona residencial en Quito. Desde que se suspendieron las clases, sus padres adaptaron un área de estudio en la casa para que estuvieran más cómodos.

Roxana, Doménica y Ramona realizan sus tareas escolares en casa. No tienen Internet y sus padres perdieron sus empleos durante la pandemia. Hacen recargas semanales para comunicarse con sus profesoras. Quito, 24 de junio del 2020.
Roxana, Doménica y Ramona realizan sus tareas escolares en casa. No tienen Internet y sus padres perdieron sus empleos durante la pandemia. Hacen recargas semanales para comunicarse con sus profesoras. Quito, 24 de junio del 2020.

Alex Venegas, de 9 años de edad, y su hermana hacen sus tareas con la ayuda de familiares y con la compañía de algunos animales, la tarde del 22 de mayo de 2020. La cuarentena en las zonas rurales y semirurales se la realiza sin perder el sentido de comunidad, todos se ayudan de alguna manera mientras dura esta emergencia.
Alex Venegas, de 9 años de edad, y su hermana hacen sus tareas con la ayuda de familiares y con la compañía de algunos animales, la tarde del 22 de mayo de 2020. La cuarentena en las zonas rurales y semirurales se la realiza sin perder el sentido de comunidad, todos se ayudan de alguna manera mientras dura esta emergencia.

Elga Alquinga, de 45 años, es maestra de la Comunidad Educativa Nina Pacha. Es socióloga, pedagoga, y actualmente está realizando una especialización en pedagogía Waldorf. Docente de 7° grado, durante la semana tiene varios encuentros virtuales con sus estudiantes en los que revisan tareas juntos, cantan, leen, realizan ejercicios de movimiento y aprenden temas nuevos.
Elga Alquinga, de 45 años, es maestra de la Comunidad Educativa Nina Pacha. Es socióloga, pedagoga, y actualmente está realizando una especialización en pedagogía Waldorf. Docente de 7° grado, durante la semana tiene varios encuentros virtuales con sus estudiantes en los que revisan tareas juntos, cantan, leen, realizan ejercicios de movimiento y aprenden temas nuevos.

Laura Santillán hace videos para compartirlos con sus estudiantes vía Whatsapp. Enseña temas relacionados a las partes del cuerpo y a las plantas, en lengua Kichwa.
Laura Santillán hace videos para compartirlos con sus estudiantes vía Whatsapp. Enseña temas relacionados a las partes del cuerpo y a las plantas, en lengua Kichwa.

Simón, lleva a cabo sus tareas de Estudios Sociales en una de las aulas de la "Unidad Educativa León Febres Cordero" que opera dentro de un centro para menores infractores.
Simón, lleva a cabo sus tareas de Estudios Sociales en una de las aulas de la "Unidad Educativa León Febres Cordero" que opera dentro de un centro para menores infractores.

Los residentes de un conjunto residencial en Guápulo, Ecuador, se auto-organizaron a partir de la crisis generada por COVID-19 para poder ofrecer a los niños y niñas del conjunto un programa educativo. Más de 15 vecinos se coordinaron para dar clases de matemática, literatura, lengua kichwa, danza, música, biología, entre otras temáticas.
Los residentes de un conjunto residencial en Guápulo, Ecuador, se auto-organizaron a partir de la crisis generada por COVID-19 para poder ofrecer a los niños y niñas del conjunto un programa educativo. Más de 15 vecinos se coordinaron para dar clases de matemática, literatura, lengua kichwa, danza, música, biología, entre otras temáticas.
Vanessa Terán – Educación Privada

Gabriela Suárez, mamá de Alegría Aguirre (8 años de edad), revisa su tarea el día 28 de mayo del 2020. Gabriela, le cuenta a la fotógrafa Vanessa Terán, que el cambio a clases en línea significa un gran desafío para las madres que trabajan y que intentan balancear sus responsabilidades del trabajo y el hogar. Alegría solía pasar aproximadamente 9 horas en el colegio entre clases y actividades extra curriculares. En el último tiempo, ha invertido alrededor de 4 horas entre clases y la realización de tareas. Cumbaya, Ecuador.
Gabriela Suárez, mamá de Alegría Aguirre (8 años de edad), revisa su tarea el día 28 de mayo del 2020. Gabriela, le cuenta a la fotógrafa Vanessa Terán, que el cambio a clases en línea significa un gran desafío para las madres que trabajan y que intentan balancear sus responsabilidades del trabajo y el hogar. Alegría solía pasar aproximadamente 9 horas en el colegio entre clases y actividades extra curriculares. En el último tiempo, ha invertido alrededor de 4 horas entre clases y la realización de tareas. Cumbaya, Ecuador.
“Este caso retrata la experiencia de una estudiante, Alegría Aguirre (8 años) de un colegio de educación privada de Quito cuya escuela ha desarrollado una plataforma específica que les permita continuar sus clases vía video conferencias y foros. Por un lado, este caso visibiliza como durante el confinamiento, el acceso a la educación se ha visto en muchos casos condicionado a la capacidad económica de las familias. Sin embargo, esta circunstancia tiene sus propios desafíos. Alegría debe pasar largas horas frente al computador y su madre, Gabriela Suárez debe balancear las responsabilidades del trabajo con las del hogar. Supervisa y asiste la educación de su hija en casa. Por último, el confinamiento ha cambiado las dinámicas familiares de este hogar”.
Instagram: @v_o.vane
Josue Araujo – Educación Privada

Juan José, de 9 años, tiene deportes por las tardes, es estudiante de primaria del Colegio de Liga ubicado al noreste de Quito. Este día tenía clases de tenis y comenzaba con un calentamiento por toda la casa. Como la sala es grande no tiene problemas para hacer los ejercicios allí.
Juan José, de 9 años, tiene deportes por las tardes, es estudiante de primaria del Colegio de Liga ubicado al noreste de Quito. Este día tenía clases de tenis y comenzaba con un calentamiento por toda la casa. Como la sala es grande no tiene problemas para hacer los ejercicios allí.
"En mi caso realicé la visita a 5 estudiantes de dos instituciones educativas y a una profesora. Estas escuelas son privadas y cuentan con varias herramientas tecnológicas para continuar con su educación y los docentes han mostrado ser muy recursivos para enfrentar los desafíos de la virtualidad. Las clases incluyen actividades lúdicas para mantener el interés de los niños dura las jornadas educativas. Camila y Juan José, de 11 y 9 años respectivamente, tienen todas las facilidades para poder estudiar y en las tardes reciben clases de educación física las cuales incluyen tenis y gimnasia entre otros deportes. Sus padres han adaptado áreas de su casa para las distintas actividades de estudio".
Instagram: @la.mala.foto
Johis Alarcón - Educación Pública

Robert Alejandro realiza sus tareas en casa en la mañana del 26 de mayo del 2020. Estudia en 5to año de primaria en una escuela pública del sur de Quito. La familia Salazar Mujica llegó a Ecuador en 2019, ellos vinieron caminando desde Venezuela. Luisa y Robert, los padres, perdieron su trabajo cuando inició la pandemia, sus hijos Robert Alejandro y Johanna Rosveri de 5 y 7 años respectivamente, han permanecido en casa estos dos meses.
Robert Alejandro realiza sus tareas en casa en la mañana del 26 de mayo del 2020. Estudia en 5to año de primaria en una escuela pública del sur de Quito. La familia Salazar Mujica llegó a Ecuador en 2019, ellos vinieron caminando desde Venezuela. Luisa y Robert, los padres, perdieron su trabajo cuando inició la pandemia, sus hijos Robert Alejandro y Johanna Rosveri de 5 y 7 años respectivamente, han permanecido en casa estos dos meses.
“Este proyecto abarca la historia de niños y profesores de escuela pública que, en medio de una crisis económica, afrontan la educación desde casa. Padres desempleados y muchos analfabetos hacen lo imposible para conseguir Internet y celulares que les permitan continuar con la educación de sus hijos, quienes viven su infancia en cuarentena. Los maestros invierten su propio dinero para conectarse con sus estudiantes y duplican sus jornadas cumpliendo sus roles en casa y dando clases con videos, llamadas telefónicas o mensajes por WhatsApp”.
Instagram: @johis.alarcon
Andrés Yépez - Educación en Zonas Rurales - @pre_des_ido

Alex Venegas, de 9 años de edad, y su hermana hacen sus tareas con la ayuda de familiares y con la compañía de algunos animales, la tarde del 22 de mayo de 2020. La cuarentena en las zonas rurales y semirurales se la realiza sin perder el sentido de comunidad, todos se ayudan de alguna manera mientras dura esta emergencia.
Alex Venegas, de 9 años de edad, y su hermana hacen sus tareas con la ayuda de familiares y con la compañía de algunos animales, la tarde del 22 de mayo de 2020. La cuarentena en las zonas rurales y semirurales se la realiza sin perder el sentido de comunidad, todos se ayudan de alguna manera mientras dura esta emergencia.
“La mayoría de los niños de las zonas rurales en la provincia de Pichincha, Ecuador, se enfrentan a algunos retos específicos, como la falta de conectividad y las recesiones económicas en sus casas, para continuar su educación a través de la modalidad de tele-educación, durante la crisis sanitaria por el virus COVID- 19. La cuarentena en las zonas rurales se lleva a cabo sin perder el sentido de comunidad con el que viven, y su tiempo de confinamiento no se limita a estar dentro de sus casas. El campo es parte de su hogar y de su vida cotidiana, la cual les exige interactuar con su entorno (animales, sembríos, etc.)”.
Instagram: @pre_des_ido
Karen Toro – Educación Alternativa

Elga Alquinga, de 45 años, es maestra de la Comunidad Educativa Nina Pacha. Es socióloga, pedagoga, y actualmente está realizando una especialización en pedagogía Waldorf. Docente de 7° grado, durante la semana tiene varios encuentros virtuales con sus estudiantes en los que revisan tareas juntos, cantan, leen, realizan ejercicios de movimiento y aprenden temas nuevos.
Elga Alquinga, de 45 años, es maestra de la Comunidad Educativa Nina Pacha. Es socióloga, pedagoga, y actualmente está realizando una especialización en pedagogía Waldorf. Docente de 7° grado, durante la semana tiene varios encuentros virtuales con sus estudiantes en los que revisan tareas juntos, cantan, leen, realizan ejercicios de movimiento y aprenden temas nuevos.
“En estas comunidades educativas se promueven fuertes sentidos de comunidad, la importancia de los vínculos afectivos y sociales, el desarrollo emocional y autonomía de los niños, el aprendizaje desde experiencias significativas; todos estos aspectos se han visto fuertemente afectados en el contexto de la emergencia sanitaria que obliga al aislamiento social. A pesar de la dificultad para sostener los salarios de docentes (ya que la mayoría de familias se encuentran gravemente afectadas económicamente), el cierre de los espacios físicos, el desafío para los padres que sienten la necesidad de replicar una educación constructivista y libre en el hogar, la frustración de los estudiantes al tratar de sostener aprendizajes y vínculos de manera virtual; las escuelas mantienen el acompañamiento y formación a las familias. Es así que esta parte del proyecto colectivo muestra los desafíos a los que se enfrentan estas comunidades educativas y las iniciativas que han construido”.
Instagram: @karentoroa
Ana María Buitrón – Educación Intercultural Comunitaria

Laura Santillán hace videos para compartirlos con sus estudiantes vía Whatsapp. Enseña temas relacionados a las partes del cuerpo y a las plantas, en lengua Kichwa.
Laura Santillán hace videos para compartirlos con sus estudiantes vía Whatsapp. Enseña temas relacionados a las partes del cuerpo y a las plantas, en lengua Kichwa.
“Las escuelas Interculturales-comunitarias se sostienen a partir de un limitado apoyo del Estado y donaciones de gente particular. Durante la pandemia, el reto más grande de esta educación es acompañar a los estudiantes para que se mantengan estables emocionalmente. Su metodología es experimental, ahí consiste el reto de trascender las redes sociales durante esta emergencia. Estas escuelas acogen a niños indígenas y migrantes de otras provincias; su modelo de educación promueve la diversidad cultural, étnica y lingüística; trabajan sobre la identidad individual y la construcción de colectividades en un espacio de tolerancia y respeto”.
Instagram: @lachuros
David Diaz – Educación en Centro para jóvenes infractores

Simón, lleva a cabo sus tareas de Estudios Sociales en una de las aulas de la "Unidad Educativa León Febres Cordero" que opera dentro de un centro para menores infractores.
Simón, lleva a cabo sus tareas de Estudios Sociales en una de las aulas de la "Unidad Educativa León Febres Cordero" que opera dentro de un centro para menores infractores.
“El Centro "Virgilio Guerrero" para jóvenes infractores en la ciudad de Quito, Ecuador, alberga el corredor de 100 adolescentes que cumplen sus condenas allí. La Unidad Educativa “León Febres Cordero” opera dentro de la institución, que continúa con los estudios de adolescentes que han abandonado la escuela y comienzan la educación para aquellos que no han asistido. Ofrece tres programas educativos: Alfabetización ABC, Educación Básica Intensiva y Bachillerato. Está a cargo de 8 profesores. Según la Constitución del Ecuador, estos jóvenes tienen la condición de doble vulnerabilidad. El Estado debe garantizar la seguridad y la educación. Durante la emergencia COVID-19, sus estudios se vieron afectados, ya que prohibir el acceso a dispositivos electrónicos o Internet ha complicado el aprendizaje, han tenido que recurrir a la información en libros obsoletos, los maestros han visto como la única opción para salir de la cuarentena e ir una vez por semana a entregar la tarea, dar tutoría a los que más la necesitan de esta manera sin interrumpir sus estudios”.
Instagram: @diaz.arcos
