Fotografía

La imagen que se llevó el premio mayor del National Geographic Travel Photographer of the Year 2018

Hechizada por las ballenas, la fotógrafa Reiko Takahashi decidió realizar un viaje de esnórquel en Japón. En su travesía, logró capturar un momento único que la llevó a ganar el mayor premio del concurso fotográfico de viajes de este año. Miércoles, 11 Julio

Por Sarah Polger

Hasta el año pasado, la fotógrafa Reiko Takahashi trabajaba como ingeniera en semiconductores y escapaba de la oficina unos días al año para perseguir su pasión por la fauna marina, el buceo y la fotografía subacuática. A principios de 2018, un viaje de última hora para hacer esnórquel en la costa de la isla de Kumejima, cerca de Okinawa, Japón, condujo a la fotógrafa cara a cara con ballenas jorobadas por primera vez. Allí sacó sin saberlo la imagen que ganaría el gran premio del concurso de Fotografía de Viajes 2018 de National Geographic.

"Tenía muchas ganas de observar el vínculo entre una ballena jorobada y su cría", recuerda Takahashi. Fascinada por la estrecha relación entre las ballenas y su descendencia —y el tiempo que pasan juntas los primeros años de vida—, Takahashi se comprometió a investigar a los animales. Aunque fotografió muchos tipos de animales marinos —tiburones, mantarrayas y lucios, entre otros—, todavía le quedaba nadar con ballenas jorobadas, una especie que deseaba ver en persona. "Me volví loca por las ballenas", admite.

Takahashi planeó un breve viaje de esnórquel de dos días a las aguas cerca de la isla de Kumejima, una zona de nacimiento de las ballenas jorobadas. Gracias al tiempo templado, disfrutó de condiciones adecuadas para nadar y se unió a un pequeño grupo de buceadores en el mar. Un guía experto les enseñó las mejores prácticas en materia de seguridad para ballenas y buceadores, como entrar en el agua de forma tan silenciosa como les fuera posible, moverse lo más mínimo posible y mantenerse a una distancia segura de los animales.

Aunque los visitantes a la isla de Kumejima suelen emprender su viaje con grandes expectativas de poder ver a las ballenas jorobadas con sus crías, este avistamiento afortunado no está garantizado. La mañana en que Takahashi nadó en las cálidas aguas, aparecieron una ballena jorobada hembra y su cría, y fotografió cariñosamente a ambos La cría juguetona nadó hacia los buceadores, moviendo la cola y las aletas mientras Takahashi empezaba a imaginar la fotografía que esperaba crear con este momento especial.

"Estaba nadando detrás de la cría. Me imaginé la espalda de la cría con la superficie tranquila del agua sobre ella", afirma. "Me enamoré de esa cría, tenía una cola muy dinámica, grande y hermosa", admite. La imagen que imaginó pareció encajar. "Ese día, sentí un gran amor entre la madre y su hijo. La cría era curiosa e inocente, mientras su madre la vigilaba con atención. Fue una escena muy especial. Poder sacar una foto de la cría, completamente relajada en aguas calmadas", reconoce.

Estos momentos son los que atraen a Takahashi a la fotografía subacuática. "Vivimos en tierra, pero las vistas bajo el agua son distintas: organismos vivos, plantas, minerales; son ligeramente diferentes", explica. "Creo que estar bajo el agua es similar a escalar el Everest, no es un lugar al que pueda llegar fácilmente. Para mí, es un lugar especial y sagrado. El mar es una gran parte de la Tierra y es un lugar para la aventura, donde puedo vivir Encuentros en la tercera fase", agrega.

Su consejo para los aspirantes a fotógrafos submarinos: investigar a los animales que quieren fotografiar antes de entrar en su ambiente, entender su comportamiento y lo que les molesta. Cuando llegue el momento de fotografiar, hay que saber aguardar y observar a los animales antes de empezar. "Dibuja la composición de la foto en tu corazón, y luego dispara", asegura.

“Siento que la vida es finita y quiero pasar tiempo haciendo lo que realmente amo.”

Por: REIKO TAKAHASHI
Ganadora del National Geographic Travel Photographer of the Year 2018

Ahora, Takahashi viaja por el mundo, visitando nuevos lugares cada mes —como Tailandia, las Galápagos, México, Palaos y Tahití, entre otros— para seguir mejorando sus fotografías subacuáticas. En Japón, durante los meses invernales, se pueden ver ballenas, pero ella tiene otros planes: "No puedo esperar tanto, así que decidí ir a Tonga". Este octubre, emprenderá un viaje al Pacífico Sur con su cámara e intentará avistar ballenas jorobadas en parejas de madre e hijo.

Cuando Takahashi reflexiona sobre la decisión de dejar su trabajo y dedicarse a su pasión, recuerda dos acontecimientos influyentes: la muerte de un amigo íntimo y el discurso de apertura de Steve Jobs en la Universidad de Stanford en 2005. Jobs dijo que se hizo la siguiente pregunta: "'Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría estar haciendo lo que hago hoy?'. Cuando la respuesta fue “no” durante varios días seguidos, sé que debo cambiar algo".

Takahashi encontró la luz en estos momentos y finalmente tomó la decisión de dedicarse a tiempo completo a la fotografía: "Siento que la vida es finita y quiero pasar el tiempo haciendo lo que realmente amo".

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