Virus respiratorio sincital: qué es y por qué crecen los casos en niños

El VRS se ha convertido en una de las principales causas de muerte infantil en el mundo. Los nuevos tratamientos con anticuerpos y la inoculación prometen generar alivio entre los más pequeños.

Una micrografía electrónica del virus respiratorio sincital, conocido como VRS. Las partículas virales, que se ven en esta imagen en azul, están marcadas con anticuerpos de oro contra la proteína F del VRS, que se ven en amarillo, desprendiéndose de la superficie de las células pulmonares humanas. Los casos de VRS están aumentando de forma inusual este año.

Fotografía de Niaid
Por Amy McKeever
Publicado 7 nov 2022 09:46 GMT-3

En las últimas semanas, los hospitales infantiles de todo Estados Unidos han encendido las alarmas: sus camas se han poblado de jóvenes pacientes que luchan por respirar y necesitan urgentemente oxígeno. Este año, el culpable no es el coronavirus, sino el virus respiratorio sincitial, más conocido como VRS.

El VRS no es un patógeno nuevo. El virus infecta a unos 64 millones de personas al año en todo el mundo. Pero supone un riesgo especialmente elevado para los adultos mayores de 65 años y los niños, quienes tienen más probabilidades de requerir hospitalización. 

En todo el mundo, el VRS causa unas 160 000 muertes al año, entre ellas más de 100 000 niños menores de cinco años. Todavía no hay una vacuna para la enfermedad ni ningún tratamiento disponible para uso general.

Pero hay soluciones en camino. Los expertos afirman que a finales de año podría aprobarse un tratamiento con anticuerpos monoclonales contra el VRS, y que podría lanzarse una vacuna a tiempo para la temporada de VRS de 2023. Pfizer dijo el 1 de noviembre que su vacuna tiene una eficiencia del 81% en los primeros 90 días de los recién nacidos y un 69% en los primeros seis meses de vida. La empresa pedirá la aprobación de su protocolo de vacuna del VRS a finales de 2022.

"Esto podría suponer un enorme cambio a nivel mundial", expresa Keith Klugman, director del programa de neumonía de la Fundación Bill y Melinda Gates, que financia la vacuna materna candidata de Pfizer.

Esto es lo que hay que saber sobre el VRS, por qué los casos son tan elevados y por qué los expertos dicen que estos nuevos avances son tan prometedores.

¿Qué es el VRS?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE.UU., el VRS es un virus respiratorio que se propaga principalmente a través de la tos, los estornudos y otras formas de contacto cercano. También es estacional: en los Estados Unidos, el VRS alcanza su punto álgido en los meses de invierno. Cualquiera puede contraer o contagiar el VRS, pero las personas con sistemas inmunitarios sanos suelen sufrir solo síntomas leves similares a los del resfriado.

Los adultos mayores con sistemas inmunitarios debilitados tienen más dificultades para evitar el virus, al igual que los niños pequeños, cuyos sistemas inmunitarios aún en desarrollo nunca han estado expuestos al patógeno. Así, estos grupos etarios son más propensos a sufrir infecciones graves por VRS, que pueden incluir síntomas como deshidratación y dificultad para respirar.

"El VRS era inequívocamente la causa más importante de enfermedades respiratorias graves en bebés y niños pequeños" antes de la aparición de la COVID-19, afirma Kathleen Neuzil, directora del Centro de Desarrollo de Vacunas y Salud Global de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland. Los niños pequeños también son especialmente vulnerables porque sus vías respiratorias son estrechas: entre los niños menores de un año, el VRS es la principal causa de bronquiolitis, la inflamación de las vías respiratorias del pulmón.

¿Por qué aumentan los casos?

No es inusual que en EE.UU. se produzcan tantos casos en una temporada de VRS, pero sí lo es que el VRS aumente tan pronto en el año. Neuzil sospecha que la culpa la tiene la COVID-19: "Ha causado verdaderos estragos en la estacionalidad de nuestros virus respiratorios". Ahora que muchas personas ya no utilizan habitualmente mascarillas, los expertos plantean la hipótesis de que los virus han empezado a circular fuera de temporada simplemente porque las personas son más vulnerables a la infección después de dos años sin enfermar.

Neuzil dice que no está claro si este cambio es permanente o si el VRS acabará volviendo a su patrón estacional normal, que comienza a mediados de septiembre pero alcanza su punto máximo desde finales de diciembre hasta mediados de febrero. También está por ver si el aumento actual representa el pico de la temporada del VRS de este año o si lo peor está por llegar.

¿Por qué no tenemos ya una vacuna contra el VRS?

Los investigadores llevan décadas intentando prevenir las muertes por VRS. Un esfuerzo en concreto por desarrollar una vacuna durante la década de 1960 fue un fracaso colosal: enfermó a los niños en lugar de protegerlos.

Bill Gruber, vicepresidente senior de investigación y desarrollo clínico de vacunas en Pfizer, señala que entonces estaba claro que el objetivo era "atacar la parte comercial del virus", o la proteína que permite que el virus se fusione con la membrana de una célula pulmonar humana.

Pero el avance fundamental llegó en 2013, sostiene Gruber, cuando los científicos descubrieron que necesitaban estabilizar la proteína viral utilizada en la vacuna para mantenerla en su forma previa a la fusión. Esa es la idea que subyace a la mayoría de los tratamientos que se están desarrollando actualmente. 

¿Qué nuevos tratamientos contra el VRS están en desarrollo?

El tratamiento contra el VRS más avanzado es el Nirsevimab, un anticuerpo monoclonal desarrollado por AstraZeneca. Administrado a los bebés mediante una inyección al nacer o poco después, el Nirsevimab suministra anticuerpos contra el VRS directamente a su torrente sanguíneo, lo que permite a su sistema inmunitario neutralizar el virus e impedir su replicación.

En marzo, un estudio del ensayo clínico de fase 3 demostró una eficacia del 75% en la protección de los lactantes contra las infecciones de las vías respiratorias inferiores lo suficientemente graves como para requerir atención médica. A principios de octubre, el Grupo Consultivo Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revisó los datos del ensayo clínico e informó que la autorización reglamentaria es "inminente".

Neuzil (miembro del SAGE y de su grupo de asesoramiento técnico sobre vacunas contra el VRS) afirma que es posible que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) autorice el tratamiento a finales de 2022.

¿Y las vacunas contra el VRS?

Según Neuzil, existe una sólida cartera de candidatas a vacunas contra el VRS en desarrollo. Pero la primera que probablemente cruzará la línea de meta es la vacuna materna de Pfizer, diseñada para las embarazadas. La idea de esta vacuna es proteger a los bebés incluso antes de que nazcan, al inocular a la madre, que produce anticuerpos que luego pasan al feto a través de la sangre.

En abril, un estudio de los ensayos clínicos de fase 2b demostró que la vacuna de Pfizer producía un alto nivel de anticuerpos, lo que le valió la designación de terapia innovadora por parte de la FDA, lo que significa que la agencia planea acelerar el desarrollo y la revisión de la vacuna. Gruber asegura que es "muy probable" que los funcionarios encargados de supervisar los ensayos permitan a Pfizer concluirlos a finales de este año. Klugman, de la Fundación Gates, dice que la aprobación de la FDA podría llegar en 2023.

"Esto es algo que he estado esperando toda mi vida profesional", expresa Gruber. "Estamos fabricando el tipo de anticuerpo adecuado, así que creo que estamos en muy buena posición para tener éxito".

Mientras tanto, los resultados de primera línea de los ensayos de fase tres de Pfizer entre adultos mayores mostraron una eficacia del 85%. Y hay otros candidatos a vacunas contra el VRS que no se quedan atrás. Algunos de ellos contienen adyuvantes, o sustancias que aumentan la respuesta inmunitaria, que, según Neuzil, no son ideales para su uso durante el embarazo.

¿Cómo se puede proteger a la gente ahora?

"Es muy emocionante lo que estamos viendo con las nuevas vacunas contra el VRS y los anticuerpos, pero no va a ayudar a los bebés este invierno", explica Neuzil. Por ello, recomienda que la gente siga tomando precauciones como el uso de mascarillas, sobre todo si pasa tiempo cerca de recién nacidos o de personas mayores, especialmente vulnerables al VRS grave.

"Nos estamos acercando, pero no llegaremos este año. Así que es muy, muy importante tener mucho cuidado", concluye el experto.

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