Ómicron: las dos nuevas subvariantes que podrían impulsar una nueva ola de infecciones

Las subvariantes BA.4 y BA.5 pueden eludir la inmunidad, especialmente en personas no vacunadas, por lo cual los especialistas creen que posiblemente cause un aumento en los contagios de COVID-19 en todo el mundo.

Por Sanjay Mishra
Publicado 11 may 2022 04:51 GMT-3
Una mujer pasa frente a un mural del expresidente Nelson Mandela en Katlehong, al este de ...

Una mujer pasa frente a un mural del expresidente Nelson Mandela en Katlehong, al este de Johannesburgo, Sudáfrica, el viernes 29 de abril de 2022. El ministro de Salud sudafricano dice que es probable que el país haya entrado en una nueva ola de COVID-19 antes de lo esperado, ya que las nuevas infecciones y hospitalizaciones han aumentado rápidamente en las últimas dos semanas.

Fotografía de Themba Hadebe AP Photo

Las nuevas versiones de Ómicron están causando nuevamente un aumento de casos de COVID-19 en Sudáfrica y los estudios muestran que estas nuevas subvariantes son tan diferentes de la versión original de Ómicron que la inmunidad generada a partir de una infección anterior puede no proporcionar mucha protección.

Las nuevas subvariantes, llamadas BA.4 y BA.5, son casi idénticas entre sí y ambas son más transmisibles que la subvariante Ómicron BA.2. En Sudáfrica, reemplazaron a la cepa BA.2 en menos de un mes. Ahora son responsables de un aumento en los casos de COVID-19 en el país, que se han triplicado desde mediados de abril.

“Si no estabas vacunado, no has generado casi ninguna inmunidad contra BA.4 y BA.5”, dice Alex Sigal, virólogo del Instituto de Investigación en Salud de África y de la Universidad de KwaZulu-Natal. “Puede haber algo de inmunidad que sea suficiente para proteger contra una enfermedad grave, pero no suficiente para proteger contra una infección sintomática”.

Sudáfrica es el país más afectado del continente, con más de 100.523 muertes oficiales por COVID-19, aunque, según un reciente estudio publicado en The Lance, estas cifras responden probablemente a una subestimación. Con BA.4 y BA.5 ahora en expansión, es probable que aumente el número de muertes, ya que solo un un tercio de la población sudafricana ha recibido una vacuna contra la COVID-19. En el resto del continente, no obstante, la tasa de vacunación es aún más baja.

Por ahora, la subvariante conocida como BA.2.12.1 sigue siendo dominante en los Estados Unidos, lo que provocó que las nuevas hospitalizaciones aumentaran en la última semana en más del 17% a nivel nacional y hasta en un 28% en el área de los Grandes Lagos (en la frontera con Canadá) y en Washington DC y su región circundante. Pero las nuevas subvariantes se han extendido a más de 20 países en América del Norte, Asia y Europa. De hecho, ya 19 casos de BA.4 y seis casos de BA.5 identificados en los Estados Unidos.

¿Cómo son BA.4 y BA.5 diferentes de otras variantes de Ómicron? 

Sudáfrica se ha convertido en el punto central del continente para la secuenciación de muestras de SARS-CoV-2. Esta rápida secuenciación fue fundamental para alertar al mundo en diciembre de 2021 sobre el descubrimiento y el surgimiento de la cepa Ómicron original, llamada BA.1. Ahora, el mismo equipo ha descubierto BA.4 y BA.5.

“Las subvariantes BA.4 y BA.5 se pudieron identificar debido a que Sudáfrica todavía está realizando la secuenciación genética vital que muchos otros países han dejado de hacer”, explicó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, en una conferencia de prensa el 4 de mayo. “En muchos países, básicamente estamos a ciegas en lo que concierne a cómo está mutando el virus. No sabemos qué vendrá después”.

Esa secuenciación ha revelado que tanto para BA.4 como para BA.5, la proteína espiga es similar a la de BA.2, excepto por seis mutaciones. La proteína espiga es la parte del virus SARS-CoV-2 que se ancla a los receptores en las células respiratorias humanas y permite que el virus infecte la célula.

“Las tres modificaciones presentes en la espiga de BA.4 y BA.5, en comparación con BA.2, probablemente estén asociadas con el escape de anticuerpos y una mejor aptitud viral y unión al receptor ACE2”, comenta Olivier Schwartz, director de la Unidad de Virus e Inmunidad del Instituto Pasteur en Francia.

Dos de los cambios en la espiga pueden hacer que estos virus sean más infecciosos, añade Ravindra Gupta, inmunólogo y especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, como lo demuestra su investigación anterior. La ventaja es que estas mismas mutaciones facilitan que los investigadores distingan rápidamente las nuevas subvariantes de BA.2 en una prueba de PCR estándar.

Otra mutación presente en BA.4 y BA.5 también se encuentra en otras variantes preocupantes, incluidas Delta, Kappa y Épsilon, porque aumenta la infectividad y debilita la inmunidad de los anticuerpos existentes, según un estudio preliminar de China.

El estudio chino también muestra que un raro cambio visto antes solo 54 veces entre 10 millones de secuencias virales ayuda a BA.4 y BA.5 a evadir anticuerpos específicos de BA.1. Esta misma mutación también permitió que el SARS-CoV-2 infectara a visones y hurones durante los brotes de abril de 2020.

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Además de estas mutaciones de la proteína espiga, BA.4 y BA.5 también tienen pequeños cambios en las proteínas virales cuya función exacta no se conoce bien.

¿Dónde evolucionaron BA.4 y BA.5? 

Un análisis genético preliminar estima que las nuevas subvariantes pueden haberse originado en Sudáfrica aproximadamente al mismo tiempo que otras variantes de Ómicron, a mediados de diciembre de 2021 y principios de enero de 2022, respectivamente, pero los científicos aún no saben con certeza su origen.

“BA.4 y BA.5 bien pueden haberse originado del mismo tipo de fuente común que BA.1, BA.2 y BA.3, pero no es seguro”, dice Richard Lessells, médico de enfermedades infecciosas de la Universidad de KwaZulu-Natal en Durban, Sudáfrica. Él es parte del equipo sudafricano de secuenciación que descubrió todas estas variantes de Ómicron.

Las posibles rutas de evolución pueden haberse originado en un huésped animal, como un ratón, o pueden haberse gestado en algunos pacientes inmunocomprometidos, como Gupta ha demostrado que ocurre a través de la acumulación de mutaciones durante una infección crónica.

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“La alternativa es que BA.4 y BA.5 pueden haber evolucionado a partir de BA.2”, añade Lessells.

BA.4 y BA.5 esquivan la inmunidad previa 

En el primer estudio de BA4 y BA.5 sobre inmunidad, que aún no ha sido revisado por pares, los científicos del Instituto de Investigación en Salud de África, dirigidos por Sigal, aislaron virus vivos de hisopos nasales. Luego, realizaron pruebas para ver si los anticuerpos de personas no vacunadas y vacunadas que habían sido infectadas con la cepa Ómicron BA.1 original hace solo unos meses podían neutralizar estas nuevas variantes. El equipo de Sigal descubrió que estos anticuerpos no podían proteger contra la infección sintomática.

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Eso es preocupante, porque en los países de ingresos bajos y medios, menos de una de cada seis personas ha recibido una sola dosis de cualquier vacuna contra el COVID-19. Incluso en los Estados Unidos, casi el 23% de la población sigue sin vacunarse.

“Los datos de BA.4/5 son interesantes y algo sorprendentes”, dice Gupta, refiriéndose a la fuerte disminución de la inmunidad observada en los estudios hasta el momento. “Es mayor de lo que hubiera predicho”, comenta. “Puede ser que la biología de este virus haya cambiado por completo en términos de la rapidez con la que puede evolucionar”.

Para las personas vacunadas, el estudio sudafricano trae algunas buenas noticias: “Descubrimos que obtienes mucha protección con las vacunas, incluso si te infectaste con Ómicron a pesar de estar vacunado, mucha más protección en el futuro que si no estuvieras vacunado”, dice Sigal.

El estudio de Sigal también sugiere que BA.4 y BA.5 pueden causar una enfermedad menos grave, especialmente entre las personas vacunadas, en comparación con las variantes anteriores de Ómicron. Esto puede explicar por qué menos personas parecen contraer una enfermedad grave a pesar del aumento de las hospitalizaciones por COVID-19 en Sudáfrica. La duración media de la hospitalización también parece ser más corta, pero las muertes por COVID-19 están aumentando más rápido en pacientes de mayor edad.

“Los datos de BA.4/5 sostienen la necesidad de refuerzos en personas vulnerables para mantener altos los niveles de anticuerpos”, advierte Gupta.

Mientras tanto, Moderna ha publicado datos sobre su nueva vacuna de refuerzo candidata, la mRNA-1273.211, que combina la proteína de espiga ancestral con una imitación de la espiga de la variante Beta. Aunque aún no han sido revisados por pares, los resultados parecen mostrar una protección superior por hasta seis meses, incluso contra la variante Ómicron.

“Las vacunas están diseñadas para prevenir enfermedades graves, para mantenernos fuera del hospital y lejos del respirador”, dice Lessells. “Y todavía lo están haciendo muy bien, frente a todas estas variantes diferentes”.

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