Ciencia e innovación

¿Perjudicarán los satélites Starlink de Elon Musk a la astronomía? Esto es lo que sabemos

Un ambicioso proyecto para ofrecer un servicio global de internet ha generado inquietudes con respecto a la basura espacial, la contaminación lumínica y las observaciones astronómicasMonday, June 3

Por Nadia Drake
Una parte de un vídeo en vivo muestra el cohete Falcon 9 de SpaceX llevando varios satélites Starlink a la órbita. Estos 60 satélites son la primera ola de un conjunto diseñado para ofrecer un servicio de Internet global. Pero a los astrónomos les preocupa que el proyecto pueda tener consecuencias involuntarias para la ciencia y para las vistas de la humanidad del cielo nocturno.

Si el CEO de SpaceX, Elon Musk, se sale con la suya, los cielos de la Tierra pronto estarán llenos de unas 12.000 estrellas falsas: el resplandor veloz reflejado por una mega constelación de satélites de telecomunicaciones llamados colectivamente Starlink. Una vez que se complete, tal vez a mediados de la década del 2020, Starlink conectará aparentemente todo el planeta a Internet, proporcionando un acceso rápido de banda ancha a áreas remotas, así como aviones, barcos y automóviles.

Musk ya ha puesto en práctica la primera fase de su plan. El 23 de mayo, un cohete SpaceX Falcon 9 llevó 60 satélites Starlink a la órbita. Pero en cuanto se desplegó la flota, se iniciaron debates sobre la ética de que una sola compañía cambie unilateralmente la apariencia del cielo nocturno. (Encuentra más información sobre los peligros de la contaminación lumínica, desde las muertes de aves hasta los impactos en la salud humana).

A pesar de las garantías iniciales de Musk de que los satélites serán apenas perceptibles, este tren de naves espaciales se ha capturado marchando a través de los cielos en todo el mundo, y algunos servicios de seguimiento en línea pueden incluso calcular cuándo y dónde se pueden detectar sobre nuestras cabezas.

Los astrónomos también han expresado su preocupación por el efecto de la constelación en la astronomía terrestre y cómo los satélites del tamaño de un minibar se agregarán a un entorno orbital ya repleto.

¿Qué es exactamente Starlink?, ¿Cuáles son sus posibles impactos? ¿Existe una manera de evitar que este y otros proyectos similares contaminen nuestras vistas celestes? Sigue leyendo para averiguarlo.

¿Cuál es el plan maestro de Starlink?

Por último, Musk tiene la intención de lanzar cerca de 12.000 satélites Starlink a la órbita baja terrestre, potencialmente ocupando altitudes entre 350 kilómetros y 1190 kilómetros. Ya hay 60 satélites rodeando la Tierra que activan gradualmente propulsores alimentados con criptón cada 90 minutos para subirlos a sus órbitas previstas. Dentro de un año, Musk planea colocar alrededor de 720 satélites en el espacio.

Una vez que estén en su lugar, el despliegue orbital completo proporcionará el servicio de internet rápido e ininterrumpido a todo el planeta, dice Musk.

¿Cómo funcionan los satélites?

En el espacio, los satélites de 227 kilos alimentados con energía solar se comunican entre sí a través de enlaces ópticos y de enlaces de radio. Toda la red se conectará a terminales de usuarios en la tierra que pueden instalarse básicamente en cualquier lugar con una vista al cielo. Con un conjunto de satélites orbitando por arriba, el servicio de Internet debería estar disponible de forma continua, a diferencia de las demoras de conectividad habituales en los actuales satélites Iridium y otras redes.

Además, SpaceX dice que cada satélite será "capaz de rastrear desechos orbitales y evitar de forma autónoma la colisión", y que el 95 por ciento de los componentes de los satélites se desintegrarán rápidamente en la atmósfera terrestre mientras estén en la órbita al final de sus vidas.

Parece un objetivo útil. ¿Qué les molesta a los atrónomos?

Para empezar, la órbita baja terrestre ya está bastante llena. Como el propio Musk ha notado, casi 5.000 satélites actualmente pululan en el entorno inmediato del planeta y sólo Starlink está listo para triplicar ese número. Si bien los satélites Starlink están diseñados para no sobrevivir al reingresar a la atmósfera de la Tierra, aún podrían plantear un problema sustancial si se dañan en órbita, o si se demoran un tiempo en desintegrarse.

"Incluso a esa altitud, los desechos pueden permanecer en órbita durante mucho tiempo", publicó la investigadora de la Universidad de Flinders, Alice Gorman, en Twitter. "No confío en las tranquilizadoras garantías de los operadores de satélites sin detalles precisos".

¿Qué tan visibles serán desde la Tierra?

Al principio, las estimaciones de la visibilidad de los satélites sugerían que estarían entre los objetos más brillantes de los cielos vespertinos, con una magnitud aparente de 2, sólo un poco más tenue que la estrella del norte, Polar. Ahora, sin embargo, las estimaciones son más favorables para aquellos que valoran los cielos oscuros.

"Los últimos informes indican que los satélites pasan la mayor parte del tiempo sobre una magnitud 5, posiblemente con una magnitud tenue de 7", dice el astrónomo Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano. (En astronomía, cuanto mayor son las cifras de magnitud aparente, más tenues son los objetos).

Sin embargo, al igual que los satélites Iridium que los precedieron, los satélites Starlink a veces pueden "destellar" si sus paneles solares se encuentran en el ángulo preciso para lanzar una ráfaga de luz solar reflejada hacia la Tierra, aumentando brevemente su brillo aparente hasta los niveles de Venus o de Júpiter.

E incluso estas estimaciones revisadas, que se basan en las altitudes y en las inclinaciones orbitales finales del satélite, sugieren que serán visibles a simple vista desde sitios muy oscuros.

"Pasarán semanas o meses antes de que podamos evaluar completamente la situación", dice McDowell.

¿Será esto un problema para los astrónomos?

Probablemente, sí. Para empezar, una parte de los satélites operará en frecuencias, o muy cerca de las frecuencias que los radioastrónomos usan para estudiar el cosmos. Normalmente, estas frecuencias las utilizan principalmente los científicos, pero la filtración y las interferencias de los satélites en órbita pueden dificultar que los telescopios terrestres continúen examinando objetos lejanos.

"Como principio general, las instalaciones de radioastronomía son particularmente vulnerables a los enlaces de comunicación de los satélites y a los usos aéreos, ya que los radiotelescopios no pueden protegerse de las transmisiones de gran altitud solo a través de la protección geográfica", dice Liese van Zee, presidente de la Academia Nacional de Indiana, del Comité de Ciencias de las Frecuencias de Radio, o CORF. Explica que CORF entiende que actualmente se está trabajando en un acuerdo de coordinación con Starlink, y que históricamente dichos acuerdos han equilibrado los intereses entre las compañías de ciencia y de telecomunicaciones.

Tanto SpaceX como OneWeb, otra compañía con planes de lanzar una flota de satélites de comunicaciones, han estado trabajando en estos detalles con la Fundación Nacional de Ciencia y con el Observatorio Nacional de Radioastronomía, agrega Harvey Liszt de NRAO.

"Al mismo tiempo", dice Liszt, "siguen cambiando los parámetros de sus satélites sin avisarnos".

Los instrumentos ópticos con base en tierra, especialmente los grandes telescopios de inspección del futuro, tendrán que lidiar con estos satélites que atraviesan sus imágenes de investigación.

“Los astrónomos profesionales como yo pueden necesitar prepararse para los cielos veteados que se avecinan. No puedo decir que estoy esperando eso", escribe el astrónomo de la Universidad de Monash, Michael Brown.

Bruce Macintosh de la Universidad de Stanford señala que uno de los principales proyectos de la próxima década, es el llamado Telescopio de Levantamiento Sinóptico Grande que probablemente tendrá que lidiar con entre uno y cuatro satélites Starlink en cada imagen en una o dos horas después del crepúsculo. El LSST explorará constantemente el cielo desde su posición en la cima de una montaña en Chile, lo que significa que la cantidad de imágenes contaminadas con satélites Starlink realmente cuenta.

"Para los astrónomos, creo que esto resulta ser más una molestia que un desastre porque se modifica el cielo de acuerdo a cada necesidad humana", escribe Macintosh en Twitter.

¿Tuvo SpaceX que obtener alguna aprobación legal para lanzar Starlink?

Sí. SpaceX ya ha recibido la aprobación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y de la Comisión Federal de Comunicaciones de los EE. UU. para lanzar un total de 11.943 satélites. Y suponiendo que la Administración Federal de Aviación continúe otorgando licencias de lanzamiento de cohetes con satélites Starlink a bordo, no existe una maquinaria regulatoria para evitar que la compañía lleve a cabo su estrategia hasta el final.

Para ser justos, SpaceX no es la única compañía que tiene planes para armar nubes de satélites de Internet en el espacio. Entre ellos, Amazon está planificando su Proyecto Kuiper, con una capacidad para 3.000 satélites , y OneWeb (que ya lanzó seis satélites) pretende enviar eventualmente hasta 2.000 naves espaciales a la órbita.

¿Ha respondido Musk a estas preocupaciones?

Realmente, sí. A pesar de su insistencia inicial en que los componentes de Starlink serán invisibles y que no generarán problemas para la astronomía, Musk ha dicho que ha dirigido a su equipo a pensar en formas de reducir la reflectividad de Starlink, o albedo.

"La semana pasada envié una nota al equipo de Starlink específicamente por la reducción del albedo", escribió en Twitter el 27 de mayo, luego de reconocer que a SpaceX le importa "la ciencia".

Por ahora, sin embargo, el consenso general de la comunidad científica considera que las discusiones sobre los efectos de tales proyectos, ya sea por alterar el punto de vista de la humanidad sobre el cosmos o por dificultar la astronomía terrestre, deben tener lugar antes de que el hardware se ponga en órbita.