Animales

Ecuador: conoce el "arma secreta" de una nueva especie de rana

Este “extraordinario” anfibio ecuatoriano tiene una garra que perfora la piel. Podría utilizarla para despellejar y golpear a sus depredadores o, incluso, a otras ranas. Jueves, 10 Enero

Por Liz Langley

La recientemente descubierta especie de rana ecuatoriana tiene un arma secreta: una púa en el costado de su pulgar.

Es probable que este tipo de anfibio, que vive en los árboles, utilice su pulgar especial para perforar la piel de sus depredadores o de sus rivales dentro de la misma especie, dice Santiago Ron, biólogo evolutivo de la Universidad Católica del Ecuador que lidera el estudio.

Ron y sus colegas descubrieron la especie Hyloscirtus hillisi durante una expedición de dos semanas en Cordillera del Cóndor, una región remota y poco estudiada de los Andes que también está en riesgo debido a la actividad minera. 

“Caminamos dos días por un terreno escarpado. Luego, cubiertos de sudor y agotamiento, llegamos a una meseta en donde encontramos un pequeño bosque”, declaró el biólogo de campo Alex Achig. “Fue difícil hallar a las ranas, ya que se camuflan con el entorno”.
 

Si bien resulta extraño, la estructura de tipo garra existe en otras cuatro especies de ranas emparentadas con esta especie, aclara Ron, cuyo estudio fue publicado hace poco en la revista Zookeys.

Muchos otros animales tienen dedos apestosos y engañosos: lea acerca de estos animales que están transitando su propia revolución digital.

Gatos con polidactilia

En general, los gatos tienen cinco dedos en cada una de sus patas delanteras y cuatro dedos en cada una de sus patas traseras – se podría decir que uno por cada vida. Pero los felinos con polidactilia (del griego, “muchos dedos”) pueden tener seis dedos en las patas delanteras, en las traseras o en ambas.

No se trata de una raza en especial – cualquier gato doméstico puede tener polidactilia si tiene el gen.

Los gatos de este tipo más famosos son, probablemente, los gatos de seis dedos de la Casa de Hemingway en Key West, descendientes de un gato con seis dedos que le regalaron al famoso escritor.

Pandas Gigantes y Pandas Rojos

Los pandas gigantes y los pandas rojos son parientes lejanos, pero comparten un rasgo interesante: un “pulgar” falso.

Este dedo superfluo en realidad es un hueso alargado de la muñeca, escondido bajo la piel justo debajo del meñique, que les sirve para sujetar el bambú (un básico en la dieta de ambas especies). 

¿Por qué nunca evolucionó hasta convertirse en un pulgar real?

Podría haber evolucionado, señala Stephen Phelps, genetista de la Universidad de Texas en Austin. Pero, en lo que respecta a cosechar bambú, estas especies “parecen estar haciéndolo de maravilla”, afirma. 

Aye-aye

Este primate de Madagascar, que está en peligro de extinción, tiene manos peludas y el dedo mayor muy largo. Para los insectos, se trata del dedo de la muerte. 

Los aye-ayes golpean los troncos de los árboles moribundos con su dedo mayor y escuchan a ver si oyen el sonido de insectos escabulléndose en el interior.

Si oyen algo, estos depredadores de ojos saltones capturarán, con gran destreza, al insecto gracias a su extraño y largo dedo.

Elefantes

Los huesos de los dedos de los elefantes apuntan hacia arriba; si pudiéramos ver el interior de sus pies, parecería que caminan en puntas de pie. Imaginen a los paquidermos en puntitas, como una bailarina.

También veríamos un “prededo” más pequeño, o sexto “dedo”: una estructura modificada, en las cuatro patas, que sostiene los tendones y es similar al pulgar extra de los pandas gigantes, indica John Hutchinson, biólogo evolutivo del Royal Veterinary College de Londres. 

El elefante desarrolla su sexto “dedo” a partir de un hueso sesamoideo ya existente, o tal como lo describe Hutchinson, “material de antaño”. “Mejor dicho, eso es desarrollar un dedo completamente nuevo, cosa muy extraña en los mamíferos”, agrega en un correo electrónico.

Se trata de una adaptación práctica: Hutchinson y sus colegas han descubierto que este dedo escondido ayuda a sostener el peso del animal.

Y aquí damos por concluido este relato sobre falsas falanges.
 

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