Más de 180 países acuerdan restricciones para la exportación de desechos plásticos

Las naciones involucradas determinaron incluir al plástico en un tratado que regula la exportación de residuos peligrosos.miércoles, 15 de mayo de 2019

Montañas de plástico esperan para ser recicladas en Dhaka, Bangladesh.
Montañas de plástico esperan para ser recicladas en Dhaka, Bangladesh.
Foto de Randy Olson, Nat Geo Image Collection

El envío de residuos plásticos desde países ricos a países pobres se ha vuelto más difícil. El 10 de mayo, más de 180 naciones acordaron en Ginebra agregar los desechos de plástico mixto al Convenio de Basilea, el tratado que controla el movimiento internacional de desechos peligrosos.

Según el tratado enmendado, los exportadores primero deben obtener el consentimiento de los gobiernos de las naciones receptoras antes de enviar los residuos plásticos más contaminados, mezclados o no reciclables. De acuerdo con las cifras de las Naciones Unidas, es fundamental prestar especial atención a esto para ayudar a controlar una crisis de contaminación plástica global que ya cuenta con 100 millones de toneladas de desechos plásticos en los océanos de todo el mundo.

David Azoulay, del Center for International Environmental Law, un grupo de investigación y participación activa, afirmó en una entrevista que la acción "muestra una intención ambiciosa por parte del liderazgo internacional".

El envío de desechos plásticos se convirtió en un problema el año pasado luego de que China, el mayor importador mundial de desechos plásticos, dejara de comprar desechos plásticos no industriales, y se convirtiera en una industria global de reciclaje de US$ 200 mil millones. Según un estudio publicado el año pasado, para el 2030, la nueva política de China habrá desplazado más de 120 millones de toneladas de plástico mezclado o contaminado.

Como resultado de ese cambio, otras naciones del sudeste asiático, como Tailandia, Malasia, Vietnam e Indonesia, enseguida se vieron abrumadas ante la cantidad de envíos de desechos con los que no podían lidiar. Varios países tomaron medidas para detener los envíos a sus puertos. En Occidente, la basura plástica se amontonó en los muelles de San Francisco y en el Reino Unido y otras naciones europeas, mientras los exportadores de basura buscaban nuevos compradores.

Aunque la Unión Europea es el mayor exportador mundial de residuos plásticos, las exportaciones de los Estados Unidos son las más grandes a nivel país. Pero como Estados Unidos no es un estado parte del Convenio de Basilea, las nuevas regulaciones podrían impedir que venda residuos plásticos contaminados o mezclados a países en desarrollo, según comenta Azoulay y otro observador que asistió a las negociaciones.

Una vocera del American Chemistry Council sostuvo que EE. UU. podría negociar acuerdos separados con otros países que permitirían el comercio de plástico contaminado. Pero agregó que la enmienda a la Convención crea "nuevos obstáculos regulatorios".

Las nuevas regulaciones fueron propuestas como una enmienda a la Convención por parte de Noruega, que, junto con otras naciones, en marzo impulsó sin éxito un acuerdo global más amplio sobre residuos plásticos en la reunión del Programa Ambiental Nacional de las Naciones Unidas en Nairobi.

En Ginebra, los observadores estadounidenses se opusieron a enmendar la Convención y sugirieron que para regular la contaminación de los plásticos, serían más efectivas las medidas voluntarias que las medidas vinculantes. Estados Unidos también sugirió que una solución más efectiva podría ser mejorar la infraestructura en los países en desarrollo. Sus sugerencias tuvieron poco peso en las negociaciones porque Estados Unidos ha firmado, pero no ha ratificado el tratado.

El Institute of Scrap Recycling Industries, un grupo comercial de reciclaje, sostuvo en una declaración que las enmiendas a la Convención "obstaculizarán la capacidad para reciclar material plástico en todo el mundo...". El grupo argumentó que el requisito de consentimiento fundamentado previo de los países importadores creará "una carga administrativa que hará más difícil para los países sin capacidad de reciclaje exportar los plásticos a países con infraestructura disponible".

El Convenio de Basilea fue impulsado por el United Nations Environmental Program [Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente] y se considera el acuerdo ambiental internacional más completo sobre desechos peligrosos. Desde el año pasado, forman parte de la convención unas 186 naciones y la Unión Europea. Aparte de los Estados Unidos, hay otras naciones más pequeñas que no han firmado o ratificado la Convención. El nombre completo del tratado es Convenio de Basilea sobre el control para el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos y su eliminación.

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