Se encontraron microplásticos en el 90% de las sales de mesa

Un nuevo estudio analizó las sales marina, gema y de lago de todo el mundo. Aquí te contamos lo que tienes que saber.miércoles, 24 de octubre de 2018

Por Laura Parker
En la Isla de Madura, Indonesia, para producir sal se utiliza una técnica ancestral basada en la evaporación de agua de mar. Un nuevo estudio encontró que la sal de esta región contiene una gran cantidad de microplásticos.

En colaboración con National Geographic Society.

Hace varios años atrás, se encontraron microplásticos en la sal marina. Pero seguía siendo poco claro cuán extensivo era la propagación de las partículas plásticas en este condimento utilizado con mucha frecuencia. Hoy, la nueva investigación muestra que los microplásticos se encuentran en el 90 por ciento de las marcas de sales de mesa del mundo que fueron analizadas.

Según un nuevo análisis realizado por investigadores de Corea del Sur y Greenpeace East Asia, de las 39 marcas de sal de mesa analizadas, 36 tenían microplásticos. Utilizando estudios de sal anteriores, este nuevo intento es el primero de su escala en observar la propagación geográfica de micropartículas en la sal de mesa y su correlación con el lugar donde se halla la contaminación plástica.

“Los descubrimientos sugieren que la ingestión humana de micropartículas a través de productos marinos está estrechamente relacionada con las emisiones en una determinada región”, señala Seung-Kyu Kim, profesor de ciencias marinas de la Universidad Nacional Incheon en Corea del Sur.

Se analizaron las muestras de sal de 21 países de Europa, América del Norte y del Sur, África y Asia. Las tres marcas que no contenían microplásticos eran de Taiwán (sal marina refinada), China (sal gema refinada) y Francia (sal marina sin refinar producida mediante evaporación solar). El estudio se publicó este mes en la revista Environmental Science & Technology.

El estudio halló que la densidad de los microplásticos encontrados en la sal variaba dramáticamente entre las diferentes marcas, pero en aquellas provenientes de Asia la densidad era especialmente alta. Las cantidades más altas de microplásticos se encontraron en la sal que se vendía en Indonesia. Asia es un punto clave en lo que respecta a la contaminación plástica, e Indonesia—con una costa de 54.720 km—fue clasificada en un estudio independiente de 2015 como sufriendo el segundo peor nivel de contaminación plástica del mundo.

En otro indicador de la densidad geográfica de la contaminación plástica, los niveles de microplásticos más altos estaban en la sal marina, seguido por la sal de lago y, por último, se encontraba la sal gema.

El nuevo estudio es el quinto estudio sobre sal publicado en los últimos años. Otros se han realizado en España, China y Estados Unidos, y por un grupo de Francia, Gran Bretaña y Malasia.

Sherri Mason, profesora de la Universidad Estatal de Nueva York en Fredonia, quien se unió a los investigadores de la Universidad de Minnesota para un estudio de sal independiente, afirmó en una entrevista que los nuevos descubrimientos agregaban “una pieza al rompecabezas” con el fin de determinar el impacto de los microplásticos.

“Es interesante el hecho de que se encontraron mayores cantidades en Asia. Y no es sorprendente que todavía haya que tener la información”, indica. “Los estudios anteriores encontraron rastros de microplásticos en productos obtenidos de la sal que se vendían en aquellos países, pero no hemos sabido cuánto”.

Ver galería

El nuevo estudio “nos muestra que los microplásticos están en todos lados. No es una cuestión de pensar que si compras sal en Inglaterra, esa sal es segura”, señala.

¿Es perjudicial?

El nuevo estudio estima que el adulto promedio consume aproximadamente 2000 microplásticos por año a través de la sal. Pero lo que eso significa sigue siendo un misterio.

Un estudio independiente, publicado el miércoles y realizado por la Universidad de York en Gran Bretaña, que buscaba determinar los riesgos que los microplásticos podían tener en el medioambiente, concluyó que no es suficiente lo que se sabe como para confirmar que los microplásticos pueden causar algún tipo de daño.

El análisis de 320 estudios ya existentes descubrió “grandes lagunas de conocimiento” en el entendimiento científico sobre el impacto de los microplásticos. Los estudios examinaron diferentes tipos de microplásticos, entre los cuales había micropartículas, fragmentos y fibras. Esto hizo que la información comparativa fuese “incompatible” ya que era lo mismo que comparar “peras con manzanas”, declaró Alistair Boxall, coautor del estudio y profesor de geografía de la Universidad de York.

“En función de nuestros análisis, actualmente hay pruebas limitadas como para sugerir que los microplásticos estén causando un impacto adverso significativo”, añadió. “Hay una necesidad urgente de más estudios de seguimiento de mejor calidad y globales junto con estudios de efectos medioambientales más realistas sobre los tamaños de las partículas y los tipos de material que se encuentran en el medioambiente”.

Ese nuevo estudio, financiado por Personal Care Products Council, un grupo comercial, fue publicado en la revista Environmental Toxicology and Chemistry.

Boxal agregó que poner a los microplásticos en primer plano puede desviar la atención de peores (y más fácilmente identificables) problemas de contaminación ambiental, como las pequeñas partículas que liberan los neumáticos de los automóviles.

National Geographic está comprometido con la reducción de la contaminación plástica. Esta historia forma parte de "¿Planeta o Plástico?"—nuestra iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de residuos plásticos. Aprende qué puedes hacer para reducir el uso de plásticos desechables, y asume el compromiso de cuidar el planeta.

 

Seguir leyendo