¿Planeta o Plástico?

El músico Jack Johnson le declara la guerra al plástico del océano

El artista y surfista, quién creció en Hawái, busca despertar conciencia sobre la contaminación del océano. Martes, 12 Junio

Por Por Richie Hertzberg

Esta historia forma parte de "¿Planeta o Plástico?"—nuestra iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de residuos plásticos. Aprende qué puedes hacer para reducir el uso de plásticos desechables, y asumir también el compromiso de cuidar el planeta.

El cantante, compositor y músico, Jack Johnson, es conocido por sus melodías reconfortantes y su personalidad flexible. Pero cuando hablamos de contaminación por plástico, aquella que ensucia el océano, Johnson ya no es tan flexible.

Como surfista y alguien que nació y fue criado en Hawái, Johnson pasa la mayoría de su tiempo en el océano. Con el correr de los años, ha visto cómo las playas cerca de su hogar se han llenado de desperdicios, cada vez más y más. Así que comenzó a alzar su voz sobre la situación, y a trabajar para enfrentarla a través de su fundación, Kokua Hawaii Foundation.

 

En junio de 2015, Johnson fue invitado a una expedición para medir cuánto plástico acababa en el océano. El viaje hacia el mar de los Sargazos en el Atlántico norte estaba liderado por Marcus Eriksen, un científico medioambiental y cofundador de 5 Gyres, una organización sin fines de lucro. El grupo estudia los plásticos del océano y trabaja para encontrar distintas soluciones al respecto.

Johnson se unió a los cineastas Ian Cheney y Kizzy O’Neal para producir "La niebla tóxica del mar" (The Smog of the Sea, en inglés), un documental corto sobre las experiencias del grupo durante la expedición. Contaron que vieron, de primera mano, cómo la contaminación por plástico está afectando el océano, un lugar que ellos aman demasiado.

La mayoría de las canciones del último álbum de Johnson "Toda la luz sobre él también" (All The Light Above It Too, en inglés) se le ocurrieron durante la expedición. Haz clic aquí para escuchar el álbum, que fue lanzado en septiembre de 2017.

Nos encontramos con Johnson para averiguar más sobre su experiencia y su pasión:

A nivel personal, ¿qué descubriste en la expedición para investigar el plástico en el océano?

Una vez que comenzamos el viaje, muchos de nosotros nos sorprendimos al darnos cuenta de que no podíamos ver los efectos [de la contaminación por plástico] al instante, porque no podíamos ver las piezas grandes de plástico en el agua. Estábamos en una área realmente impoluta, muy celeste, y, sin embargo, la red se llenaba de basura fácilmente. Cada vez, obteníamos un puñado de plástico. Seguí esperando ese instante en el que no saliera más, pero eso nunca sucedió.

¿Qué aprendiste del impacto ecológico de toda esa contaminación por plástico?

Aprendimos que, por cada pieza de plástico de 30 cm x 30 cm, había 16 piezas que eran aún más pequeñas. Y luego, tomábamos esa pieza pequeña y encontrábamos 16 piezas aún más pequeñas que esa última. Así que existen estas proporciones que se han encontrado durante las recolecciones de basura que describen esta fragmentación.

En algún punto, el plástico se vuelve tan pequeño que los peces pueden ingerirlo. Cuando tomaron muestras de peces y los abrieron, encontraron que tenían plástico. Y lo mismo pasa con las aves. Está dañando la vida marina y está ingresando en nuestra cadena alimentaria. Así que el problema real es la salud del planeta y la salud de los seres humanos.

¿Podrías contarnos un poco más sobre cómo los microplásticos pueden afectar la cadena alimentaria?

No sé exactamente todas las razones científicas que lo respaldan, pero sí estoy aprendiendo que el plástico puede absorber toxinas, y cuando el plástico llega al pez, las toxinas pueden llegar al pez también. Y así pueden llegar a la cadena alimentaria.

¿Podrías contarnos sobre "Fragmentos" (Fragments, en inglés), la canción que escribiste y que aparece en el documental?

¡Por supuesto! La escribí en el viaje. Muchas de las ideas de mi álbum nuevo ("All the Light Above it Too") nacieron en el viaje. También intentamos incluir los pensamientos y las ideas del viaje en la banda sonora de la película. Es básicamente instrumental, pero quería mantener la letra de la canción "Fragmentos" para incorporar algunas de las cuestiones sin que pareciera que estaba haciendo un anuncio de servicio público.

Estábamos hablando de la tasa de fragmentación y, en ese preciso momento, surgió la idea. Quería que la gente supiera que es un problema.

En el documental se explica que es difícil encontrar pruebas visuales sorprendentes que demuestren el alcance del problema de los microplásticos. Hay un momento en la canción que preguntas por qué la gente no se identifica. ¿Surge de esto que nos estás contando?

Sí, era la idea. Y se aplica también a un nivel más profundo, no solo a los plásticos. Se trata de la mayoría de las cuestiones medioambientales. Por ejemplo, la mayoría de nosotros sabemos que nuestras acciones ayudan a generar el cambio climático, aunque es difícil, en nuestra cotidianidad, hacer los cambios necesarios.

¿Cómo te sientes sobre el futuro?

Esperanzado. Hace tiempo que venimos haciendo este recorrido y trabajando con grupos sin fines de lucro, y siento que ha habido un cambio respecto de la participación de la gente. Más jóvenes se están involucrando. Está de moda y va en la dirección correcta.

Volviendo a cómo nos identificamos con esto, ¿cómo lo haces tú? ¿Qué te motiva?

Para mí y para todos, es un proceso de aprendizaje. Siempre intento asegurarme de que, al cantar este tipo de canciones, me estoy interpelando a mí mismo. Y el porqué de mi interés tiene que ver con el hecho de que soy surfista.

En lo que respecta a las cuestiones del océano, los surfistas somos como un tipo de alerta roja viviente. Estamos ahí todos los días y nos damos cuenta de las diferencias que pueden existir. Vemos cuando nuestros amigos se enferman por los vertidos que provienen de los ríos, que pueden estar relacionados con alguna granja que usa pesticidas y se encuentra aguas arriba.

Decimos que protegemos las cosas que amamos, y yo amo el océano y la naturaleza, así que es mi turno. Y soy padre. Así es cómo me identifico.

¿El hecho de ser padre ha influido en la manera de percibir las amenazas medioambientales?

Creo que ser tío me influyó primero. Luego de ese acontecimiento familiar, comenzamos con la fundación (Kokua Hawaii Foundation), en la que educamos en cuestiones medioambientales a las escuelas de Hawái. Hacemos programas entre granjas y escuelas, programas libres de plásticos, de reciclado, y recorridos a la naturaleza. Miro a la [generación siguiente] y pienso no solo en el mundo que van a recibir, sino también me pregunto qué podría hacer con ellos que fuese divertido.

Y eso es lo que me gusta de la educación medioambiental. Tienes la posibilidad de trabajar con niños en las huertas, mostrarles cuán divertido es cultivar alimentos, o pasar momentos increíbles al aire libre, en la naturaleza, descubriendo cosas. No sientes que estás aprendiendo, pero estás aprendiendo más que nunca. Ser padre me ha impulsado en esta dirección aún más.

 ¿Crecer en Hawái influyó en la manera en que percibes el medioambiente hoy? ¿Tus padres reciclaban?

En aquel momento, Hawái era un lugar diferente. Se desarrolló bastante desde mi infancia. Mi papá jamás se hubiera llamado ambientalista, pero era uno de los que no se compraba cosas nuevas, siempre arreglaba lo que ya tenía. Se cuestionaba el consumo. Había un tipo de vida Zen que estaba creciendo. Mis momentos favoritos con mi papá y mi mamá son cuando acampábamos al aire libre con la familia. Cuando vas creciendo, quieres preservar eso.

¿Crees que los cambios tienen que ser individuales o provenir de los gobiernos?

Creo que individuales. Las soluciones gubernamentales son muy importantes, y tienen que darse al mismo tiempo. Hay un trabajo importante que debe hacerse para impulsar el cambio de políticas. Y luego asegurarse de que las personas quieran esos cambios.

Tomemos la prohibición de micropartículas de plástico [promulgada en 2015 en los Estados Unidos]. La sociedad tuvo que ser educada sobre qué son las micropartículas de plástico, y por qué no queremos que estén en los productos para la cara. Se necesitan guerreros en todos lados.

¿Qué puede hacer la gente, que se sintió motivada por tu música o tu documental, para ayudar?

En lo que respecta a plásticos, siempre hay pequeños cambios que podemos hacer en nuestras vidas. Podemos buscar opciones de comidas y otros productos que no tengan tanto empaquetado. Esto se está volviendo algo general, pero también hay que pensar en las bolsas plásticas de las tiendas. Yo me comprometí a nunca usar una bolsa [desechable].

No usen botellas de agua plásticas desechables, compren una reutilizable. Los sorbetes plásticos son algo engañosos, tienen que ser proactivos al respecto. No usarlos puede generar un mayor cambio del que la gente se imagina. A veces es solo un punto de inflexión: si, en un restaurante, suficiente gente pide que no los sirvan más, a la larga, decidirán abandonar su uso, o, por lo menos, solo darlos a quién los pida. Y otros restaurantes se enterarán del hecho.

Es genial ver cómo mi hijo, de 13 años, está mucho más a la moda que yo en estas cosas. Tiene su propio set de utensilios reutilizables hechos con bambú y una botella reutilizable que lleva al colegio todos los días. Así que, cuando viajamos, él sabe mejor cómo usarlos porque han estado siempre en su estilo de vida.

Última pregunta: ¿qué crees que la gente no sabe de ti que pueda llegar a sorprenderlos?

Probablemente, cualquier cosa que no sepan es porque yo estoy contento con que así sea, así que no voy a compartirlo. (Risas) Siempre he tratado de equilibrar lo que comparto de mi vida para que todo siga su curso, porque adoro tener la posibilidad de compartir música. Todas las cosas que incluyo en una canción son las cosas que deseo compartir. Acabamos de hacer esta entrevista e intento compartir un par de cosas más, pero también intento mantener algunas cosas sagradas. Hago lo mejor que puedo.

Esta entrevista ha sido editada y resumida.

 

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